Catalejo

Una encuesta certera y otras cifras electorales

Mario Antonio Sandoval

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La encuesta de Prensa Libre y Guatevisión de nuevo comprobó estar profesionalmente preparada por Pro Datos, de Édgar Monzón, quien parece obstinado en dejar en ridículo, con hechos, a quienes intentan descalificarla. De las 21 predicciones, acertó en 18 y de las tres restantes hubo una mínima diferencia de 1% mayor o menor al 2.8 de margen de error. El pintoresco aspirante Galdámez, del FCN-Nación, incluso llegó a denunciar a estas instituciones periodísticas por mala intención en su contra. No creía tener intención de voto de 3.3%, y tuvo 3.5; es decir, 0.2% más. Los números son fríos, y desbancan a los analistas convertidos en activistas. Los votos obtenidos por Edmond Mulet, los nulos y los en blanco fueron 1% mayores al margen de error.

Los números de Sandra Torres son los siguientes: tuvo 0.8% menos de lo previsto. Solo perdió en Chimaltenango, Sacatepéquez, Guatemala y Sololá, donde Alejandro Giammattei fluctuó entre el 62 y el 50% de los votos. En el resto, el promedio favorable de la UNE fluctuó entre 81 y 52%, para un promedio de 70. Tiene 54 diputados y todo ello resulta ser un peligro para sus aspiraciones, por el triunfalismo común en los grupos de un partido político. Hasta ayer, la gran ganadora de estas elecciones era Thelma Cabrera, porque surgió de la nada y de pronto se encontró en cuarto lugar. Pero ahora, con sus amenazas de bloqueos y manifestaciones, arriesga lo ganado y pronto puede perder el súbito apoyo otorgado a su favor por Thelma Aldana.

El votante capitalino decidió mantener a la satrapía municipal arzuista, es decir “el gobierno despótico y arbitrario, con ostentación de su poder, en un reinado absolutista y nepótico. Roberto González se quedó a pocos pasos de lograrlo y, a mi juicio, ha terminado su carrera política. El modesto 6.1% obtenido por Roberto Arzú demuestra la creciente dificultad de engañar a los votantes. Edmond Mulet parece haberse decidido a realizar el papel de un político opositor y ejercer un liderazgo iniciado exitosamente y con política serena y limpia, pero insuficiente para llegar a la presidencia. Ojalá se decida. Tiene experiencia para hacer de su joven partido un ente político importante. Por aprecio personal, lamento lo ocurrido a José Luis Chea, Luis Velásquez y Manuel Villacorta.

El caso del Parlamento Centroamericano es dramático. Hace 33 años, cuando nació, el mundo era otro y una entidad de ese tipo, al estilo de Europa, provocaba atracción. Pero se convirtió en un refugio para políticos desprestigiados, con necesidad de alargar su período de impunidad ante las acciones ilegales de sus gobiernos. Esta vez, medio millón de guatemaltecos demostró su rechazo por medio de votar nulo. De los premiados con esa beca de gastos pagados conozco a tres y debo expresarlo: lamento su integración a una entidad cuya impopularidad los alcanzará, inmisericorde y fatalmente. El Estado de Guatemala debe decidir salirse, como hace unos años lo hizo Costa Rica, con lo cual se ahorró buen dinero y no sufre ahora el merecido rechazo ciudadano.

El Congreso queda de nuevo con demasiadas figuras cuestionables, por decir lo mínimo: gente desprestigiada, firmante del pacto de corruptos, o llegada para premiar ayudas desde las entidades políticamente importantes para beneficiar a políticos. De ellos sobresalen Álvaro Arzú hijo, Carlos Mencos, Mario Taracena, cerebro gris tras los cambios a la Ley Electoral, Orlando Blanco, Napoleón Rojas, Felipe Alejos, José Ubico, acompañados de personas cuyo prestigio personal está en peligro, como José Rodolfo Neutze, Adela Camacho y Lucrecia Marroquín. Deberán pelear batallas para lograr acciones y leyes correctas, aun a sabiendas de no poder tener éxito. Todas estas son nuevas razones para uno sentirse mal por el desarrollo y resultado de este proceso electoral.