Catalejo
Usac: otra institución de prestigio desaparecido
El progreso del país, incluyendo lo económico, no puede lograrse ni avanzar ante las necesidades de la educación para el mundo de este siglo XXI si cualquiera de los niveles educativos están atrasados.
Se trata de la tercera universidad fundada en tiempos de la Colonia, después de México y Lima. En 1548, apenas 24 años después de la llegada de Pedro de Alvarado, el obispo Francisco Marroquín inició las gestiones ante la corona española, y fue hasta 1676 cuando fue autorizada e inició labores en 1681 con una tendencia humanística, al tener Filosofía, Teología, Medicina y Lenguas Indígenas, esto último poco conocido. Su sede más conocida de esa época y ya en la actual capital son la situada en la 9ª avenida de la zona 1 y las instalaciones de la zona 12. Su prestigio se fue consolidando y se mantuvo cuando sus enseñanzas eran eminentemente académicas y la calidad de su claustro, indudable. Su desprestigio se inició con la inclinación ideológica.
La elección del rector sancarlista otorga controles políticos y manejar cifras diarias multimillonarias.
En los últimos años sufrió un terremoto adicional: la escogencia de muchas autoridades con poca o nula capacidad e interés para mantener el prestigio. La revolución de octubre le otorgó la autonomía en 1944, idea aceptable y necesaria siempre y cuando siguiera un claustro interesado en mantener el prestigio. Los primeros efectos de la disminución de la calidad se notaron, en general, a partir del inicio de los años sesenta y se afianzaron con los setenta, cuando los efectos de la Guerra Fría y la revolución cubana convirtieron a la Usac en un frente de la lucha del enfrentamiento armado interno. Otro factor negativo resultó ser el incremento a 5% de los fondos estatales, porque despertó la codicia de personajes dispuestos a participar en la corrupción.
Fueron lamentables acciones como el peligro para las estudiantes, víctimas en demasiadas ocasiones de abusos tanto de estudiantes como de algunos catedráticos, quienes querían intercambios de favores. Los gastos exagerados, las decisiones absurdas de las autoridades del Consejo Superior Universitario, en conjunto abrieron el camino para la situación actual de la ilegal e inmoral elección por segunda vez consecutiva de Walter Mazariegos, rechazado por muchos sancarlistas, porque de nuevo impidió el ingreso de los votantes contrarios a su candidatura. Vendrán numerosos amparos, sin duda, lo cual en sí mismo es un hecho vergonzoso, porque ya había cesado el período de un número mayoritario de los miembros del CSU favorables a su candidatura.
Una elección fraudulenta en la Usac tiene numerosos efectos negativos en la conducción de las instituciones del Estado porque participa en la integración de estas: IGSS, Corte Suprema de Justicia, Junta Monetaria, Tribunal Supremo Electoral, Corte de Constitucionalidad, Ministerio Público, entre docenas más, y por tanto, quien sea el rector o participe en el Consejo Superior Universitario tiene influencia en su integración y además, de hecho, controla 5% del presupuesto nacional, es decir Q8,000 millones anuales (22 millones diarios, casi uno por hora). Eso explica las ilegalidades por conseguir ese puesto. Lo peor es el desconocimiento generalizado de esas cifras.
Hay otro factor terrible: la poca calidad de la educación universitaria pública, lo cual es el resultado inevitable de una escasa cobertura para un magisterio parvulario, básico porque abre la mente de los niños de poca edad, además del descuido de los maestros de primaria y los catedráticos de secundaria. Por ejemplo, no se puede saber leer y comprender lo leído si la enseñanza se olvida de la ortografía, ni tampoco comprender las matemáticas si los maestros no las conocen. El progreso del país, incluyendo lo económico, no puede lograrse ni avanzar ante las necesidades de la educación para el mundo de este siglo XXI si cualquiera de los niveles educativos están atrasados. Con ello condenan al país a mantenerse donde se encuentra, y peor aún, retroceder en todo.