Catalejo

Válidas dudas sobre nuestra independencia

Mario Antonio Sandoval

Al iniciarse mañana el último año previo a cumplirse dos siglos de la fecha de la firma de la separación de Guatemala de España, estoy convencido de la necesidad de tener claras sus realidades, orígenes y causas. Esto no implica dejar fuera el trabajo de los historiadores guatemaltecos, desafortunadamente no muchos, pero sí suficientes y valiosos, porque cada uno de ellos analiza ese hecho histórico desde diversos puntos de vista, muchas veces divergentes. La Historia es básicamente un intento de conocer el presente de un país, comunidad, en la reflexión del pasado. De ahí nace el criterio de considerar al desconocimiento de la Historia como la causa para repetirla, sobre todo en los errores de sus protagonistas, así como de las realidades pretéritas existentes.

En el caso de la independencia de Guatemala, es necesario preguntarse con seriedad, sin cacareos ideológicos actuales o de otras épocas, si se puede emplear ese término en referencia a nuestro país. Independencia significa no tener dependencia, o sea subordinación y obediencia a un poder mayor, y se usa en su aplicación de un Estado no tributario ni dependiente de otro. Desde aquí comienza la necesidad de entender el pasado, porque la Capitanía General de Guatemala era la provincia principal, la más importante, integrada además por las gobernaciones de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y también Chiapas. Las cuatro primeras tenían rencores y desavenencias y querían independizarse tanto de España como Guatemala.

Los guatemaltecos no conocen su Historia por no haber sido nunca una materia de estudio obligatoria o se ha ocultado, con excepción de los historiadores y personas interesadas en conocer el devenir histórico nacional. La mayoría conoce poco de la realidad política de la España al final de la Capitanía General y de los convulsos años desde 1821 a 1823, cuando se independiza de México. Se ignora la República Federal de Centroamérica, y el nacimiento de la Guatemala independiente en Guatemala se debe hacerlo con los aspectos étnicos de los conquistadores, los conquistados y sus descendientes. En la meta de este camino está la solución, derivada de conocer, no necesariamente aceptar, hechos muchas veces causantes de vergüenza.

Conocer la Historia es una dolorosa reconciliación nacional y una fuente de entendimiento de cómo actuar ahora, con serenidad y estoicismo. Es la receta para cambiar y forjar sin aspavientos, venganzas ni anacronismos, a Guatemala como el país de todos. Significa poder interpretar y concatenar las etapas principales: las épocas prehispánica, colonial, independiente, de las dictaduras, el decenio 1944-54, los gobiernos militares y los encabezados por civiles. También la historia indígena, el caudillismo, papel del catolicismo y los no católicos, la guerra interna, su origen y evolución de la corrupción, etcétera. Ahora se intenta conocerlas sin tomar a la geografía como factor político internacional. Todo comienza por conocer cuál es la verdadera fecha de la independencia.