La buena noticia

Vicios de los políticos

Víctor Manuel Ruano pvictorr@hotmail.com

“La buena política está al servicio de la paz”, promueve el desarrollo integral y la justicia. La mala política es corrupta e impune, dictatorial y elitista, y creció en estos tres años desde el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, ahora se suma la complicidad de la jefa del Ministerio Público. “Los vicios de la política”, denunciados por el papa Francisco, quedan como anillo al dedo para destapar las mañas de los políticos guatemaltecos que viven del financiamiento no registrado, engañan y mienten a la población, se enriquecen con el dinero del erario público y caminan de la mano con el crimen organizado.

Vicios que se cocinan en un Congreso con gente mediocre, no idónea e inepta desde su misma Junta Directiva; se intentan legitimar en una Corte Suprema de Justicia con jueces y magistrados venales, que responden a intereses de corruptos presentes en los partidos tradicionales; se magnifican desde un Ejecutivo empecinado en desmantelar la lucha contra la corrupción, controlado por militares y élites racistas.

Lograron estructurar redes ilícitas y establecer alianzas criminales que secuestraron nuestra frágil democracia, socavaron la lucha contra la corrupción y hundieron a la población en la miseria, la injusticia y la desigualdad. Estas mafias cooptaron el Estado y ahora pretenden consolidarse en el proceso electoral, como lo demuestran muchos de los candidatos y partidos inscritos en el TSE, que se mueven en dinámicas perversas: la corrupción, el transfuguismo y la impunidad. “En la política, desgraciadamente, no faltan los vicios”, dice el Papa. Mañas que se deben “tanto a la ineptitud personal como a distorsiones en el ambiente y en las instituciones”. Es decir, políticos incompetentes, ciudadanía manipulada por poderes oscuros y desmantelamiento de las instituciones democráticas.

“Es evidente para todos que los vicios de la vida política restan credibilidad a los sistemas en los que ella se ejercita, así como a la autoridad, a las decisiones y a las acciones de las personas que se dedican a ella”. Entonces, la raíz de la mala política está en la falta de credibilidad de los políticos y del sistema, en quienes ejercen la autoridad cuando no promueven el “buen vivir” de los pueblos.

Cuando no hay credibilidad, las decisiones y acciones de los gobernantes, no tienen incidencia, no provocan el cambio social y todo esfuerzo por sacar adelante el país fracasa. Esta conducta de los políticos tiene consecuencias: “socavan el ideal de una democracia auténtica”, “son la vergüenza de la vida pública” y “ponen en peligro la paz social”.

Estos políticos son enemigos de la democracia, autoritarios, déspotas y viven de espaldas a la población; son la vergüenza de la sociedad guatemalteca. Por eso no entendemos cómo las cortes los protegen. Son un peligro para la convivencia ciudadana y la paz.

Decálogo de vicios de la política, según el papa francisco: “la corrupción” en sus múltiples formas; “la negación del derecho”, o sea el atropello a la institucionalidad; “el incumplimiento de las normas”, esto es proceder con el criterio de “hecha la ley, hecha la trampa” o quedar enredados en legalismo formales que se traducen en impunidad; “el enriquecimiento ilegal”, la falla estructural de la política guatemalteca; “la justificación del poder mediante la fuerza”, para criminalizar la protesta ciudadana y los líderes sociales.

Además, “la tendencia a perpetuarse en el poder”, de quienes buscan la reelección a toda costa o que no haya elecciones; “la xenofobia y el racismo”, reflejados en el abandono en que están indígenas y campesinas; “el rechazo al cuidado de la Tierra”, por el apoyo que brindan a los proyectos extractivos de metales; “la explotación ilimitada de los recursos naturales por un beneficio inmediato”; por último, el desprecio y la indiferencia hacia los migrantes, que aportan el 11% de nuestro producto interno bruto.