Tiempo y destino

¿Cómo reunir a familias despojadas de sus hijos?

Luis Morales Chúa

Publicado el
Luis Morales Chúa
Luis Morales Chúa

Funciona en los Estados de América una entidad denominada Sociedad Humanitaria de los Estados Unidos, que protege a los animales no humanos, como los gatos, los perros y   los caballos, bajo el convencimiento de que esos animales tienen sensibilidad, sentimientos y necesidades, por lo cual deben ser tratados con respeto, cariño y dignidad.

Esa y otras asociaciones (la ONU incluida) que trabajan por consolidar legislaciones que reconozcan los derechos de los animales a una vida digna, parten de pensamientos como el de M. Kundera según el cual “La verdadera bondad del hombre solo puede manifestarse con absoluta pureza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más profunda, tal que escapa a nuestra percepción, radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales”. (*)

Pues los cientos de niños guatemaltecos detenidos en los Estados Unidos, bajo la política de “tolerancia cero a la inmigración ilegal” merecen un trato mejor al que se pide para los animales no humanos como el deseado por la Sociedad Humanitaria de los Estados Unidos.

Y entre los derechos que Guatemala debe reclamar para esos niños, nuestros niños, se cuentan, en primer lugar, el de ser tratados con respeto, dignidad, cariño, y el reconocimiento a los derechos humanos contemplados en la Constitución de los Estados Unidos, en declaraciones y convenciones sobre derechos de la niñez y la adolescencia que tienen fuerza legal en unos casos, y moral en otros, lo cual incluye el derecho a la libertad y a una relación plena con sus padres y otros familiares suyos.

La Constitución de Guatemala, por ejemplo, dispone que los menores de edad que transgredan la ley son inimputables (quedan fuera del ámbito penal), deben ser atendidos por instituciones y personal especializado, y por ningún motivo pueden ser recluidos en centros penales o de detención destinados a los adultos. Y es oportuno citar esto por ser conocida ya la decisión de las autoridades estadounidenses de trasladar a los niños guatemaltecos capturados a centros civiles de detención especial o a instalaciones militares si fuere necesario.

Afortunadamente, si los gobiernos centroamericanos guardan silencio, hay un gran sentimiento de solidaridad humana en el pueblo de los Estados Unidos que con manifestaciones públicas en 30 ciudades está logrando rescatar a los niños guatemaltecos, y el primer éxito de ese movimiento humanitario ha sido lograr la aprobación de un decreto presidencial por el cual se pone fin a la separación de las familias. Y no debe ser pasado por alto el hecho de que personalidades estadounidenses de alto rango cultural, político, social y artístico, entre las que se cuentan la esposa y la hija del presidente de los Estados Unidos, el presidente del Partido Republicano, senadores y diputados republicanos y demócratas, gobernadores, alcaldes, líderes religiosos, y cuatro esposas de expresidentes de los Estados Unidos, han contribuido a ese primer logro. Y si algún día se obtiene todo lo que se desea para los inmigrantes centroamericanos —los de otras zonas del mundo ya son recibidos con los brazos abiertos— será por el trabajo intenso de los estadounidenses, ya que, como se sabe, la opinión de los gobiernos centroamericanos, por muy obsecuentes que puedan ser, no tiene peso alguno en las decisiones del Gobierno de los Estados Unidos. (*) Citado por Daniela Patricia Castillo Torres y Roberto Wesley Zapata Durán. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México.