EDITORIAL

Dos inesperados pedidos a Rajoy

La reunión de los presidentes centroamericanos y su colega de España, realizada ayer, tuvo como una novedad no muy sorprendente la solicitud de crear una agencia antinarcóticos en Centroamérica, así como colaborar con iniciativas para el mejoramiento de la seguridad y el deseo de los interlocutores del apoyo español a la Alianza para la Prosperidad, condicionada por Estados Unidos a la continuación del mandato de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).

El presidente Rajoy se refirió a los proyectos de seguridad, desarrollo, igualdad de género y cooperación, y expresó que la asociación del Istmo con la Unión Europea permitirá combatir la pobreza y tendrá resultados evidentes pronto. Uno de los aspectos más específicos fue su referencia a que los desafíos de un mundo independiente no pueden enfrentarse en solitario, así como la alusión a que España y Europa se están recuperando de una seria crisis, y que aún así continuará el apoyo a los acuerdos de paz del año 1996.

El señor Rajoy no habló de la actual posición de España en cuanto a la continuación de la Cicig, lo cual hizo que se perdiera la oportunidad de conocer el criterio respecto de una institución que de hecho se relaciona con el ambiente legal y social en que se deben desarrollar las inversiones de los empresarios españoles, sobre todo de quienes lo acompañaron en el viaje.

El tema de la agencia antinarcóticos, presentado por el presidente panameño, Juan Carlos Varela, muy probablemente estaba fuera de la agenda, pero ello no significa que la mención no sea digna de analizar las razones por las cuales se hizo esa petición, mencionada también por el mandatario de Honduras, Juan Orlando Hernández.

En este tipo de reuniones, lo mejor es hablar con claridad y la mayor franqueza que permite el trabajo de los presidentes, y en especial de las cancillerías, encargadas de efectuar todas las gestiones necesarias para que los documentos respectivos sean firmados en ceremonias solemnes.

Tiene razón el presidente español al indicar de hecho que la relación entre personas, empresas, instituciones y Estados es inmediata, y por ello no se puede hacer en solitario. La crisis que asoló a Europa hace dos años y de la cual todavía padece, aunque menos, hace que la colaboración económica sea controlada con una lupa muy gruesa, y tal tarea es justificable que la realicen los gobiernos que la otorgan, para asegurarse de que no tendrán problemas internos con los partidos opositores como consecuencia de la corrupción.

Las conversaciones de los mandatarios centroamericanos con el señor Mariano Rajoy han demostrado la necesidad del intercambio de criterios. Ante la gravedad de la crisis del istmo centroamericano, resultan esperanzadoras las ofertas de ayuda y de inversión. Solo queda comprender que es importante hacer desaparecer las acciones ilegales e inmorales a todo nivel, fundamentalmente porque muchos de estos países arrastran un largo historial de corrupción y de violencia, que constituyen valladares para cualquier iniciativa de prosperidad.

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