EDITORIAL

250 años de los Estados Unidos

Enviamos nuestro saludo al pueblo de los Estados Unidos en esta conmemoración histórica.

Vamos a comenzar con un dato que acerca enormemente, a diario, a los Estados Unidos y Guatemala: su territorio es hogar de al menos 3.2 millones de guatemaltecos. Históricamente ha sido una tierra de promisión, a la cual han llegado personas de todas partes del mundo en busca de oportunidades que a menudo son limitadas en sus países de origen. Por ello se afirma con frecuencia que se trata de una potencia construida por generaciones de migrantes, desde aquellos primeros colonos cuyos descendientes impulsaron ideales de independencia desde 1775, por los cuales incluso ofrendaron su vida, mientras otros mantenían encendida la aspiración de libertad.

El proceso mismo de Declaratoria no fue fácil, pero en junio de 1776, por múltiples circunstancias y procesos en marcha, comenzó a ganar fuerza entre los representantes legislativos de las 13 colonias iniciales, cuyo número es representado por igual número de franjas blancas y rojas de la bandera. Hubo disensos, dudas e incluso abstenciones en varias votaciones para decidir la emancipación de Inglaterra.

El documento final, manuscrito y consensuado, fue sometido a consideración de los representantes el 2 de julio de 1776 y fue avalado mayoritariamente. Más de un prócer consideró en su momento que esa se convertiría en la fecha por conmemorar. Sin embargo, el 4 de julio se convirtió en la fecha emblemática, debido a que en ese día el llamado Congreso Continental aprobó el texto definitivo que sigue siendo la base de la democracia estadounidense. Se han añadido enmiendas que han afianzado derechos específicos que encajan con la visión garantista del texto original. De hecho, esta misma semana se refrendó una de tales enmiendas, la de ciudadanía por nacimiento.

El efecto de la Independencia de EE. UU. se convirtió en una antorcha de inspiración para otras naciones del continente americano que también comenzaron a procurar sus propias emancipaciones. Incluso en Europa hubo repercusiones, porque la afirmación de que un pueblo podía organizar su gobierno sin un rey funcionaría como un insumo para la Revolución Francesa. Las relaciones bilaterales de EE. UU. y Guatemala comenzaron en 1824 y se oficializaron en 1849, cuando Guatemala ya era república.

 Son innegables los episodios históricos polémicos en la relación bilateral, a causa de influjos de intereses y cambios de paradigmas partidarios. No obstante, por fortuna, prevalecen y son más fuertes los entendimientos y la cooperación bilateral. Esto se puede comprobar con los recientes acuerdos para las obras de ampliación de la Portuaria Quetzal a cargo del Cuerpo de Ingenieros del Ejercito estadounidense, el apoyo logístico y tecnológico en materia de seguridad ciudadana, los programas de becas para jóvenes y profesionales y los diálogos para promover inversiones en Guatemala a fin de generar oportunidades y reducir la migración.

Vuelve a surgir el tema que vincula directamente a comunidades y familias con la superpotencia del norte, por ser el lugar desde el cual padres, hijos, hermanos, abuelos o cónyuges envían recursos económicos que se han convertido en pilar de divisas, aportando una quinta parte del producto interno. No está de más mencionar la fuerte conexión cultural a través de instituciones, expresiones artísticas, medios de comunicación, desarrollo de tecnología digital, literatura, arte y más áreas. Este 250 aniversario coincide con un año de elecciones de medio término en las cuales es el ciudadano quien decide. Enviamos nuestro saludo al pueblo de los Estados Unidos en esta conmemoración histórica.

ESCRITO POR:

ARCHIVADO EN: