EDITORIAL
Atención a migrantes requiere de perfil alto
Las falacias utilizadas con frecuencia por funcionarios o diputados para rehuir cuestionamientos pueden ayudarlos a salir del paso, pero más temprano que tarde quedan en evidencia. Usan explicaciones a medias para justificar medidas politiqueras dirigidas a fomentar la mediocridad conveniente, en lugar de marchar hacia una mayor exigencia de calidad en procesos y en la selección de perfiles idóneos para desempeñar cargos.
Con oficiosa celeridad, avanza el proceso para elegir a un nuevo director y subdirector del Consejo Nacional del Migrante de Guatemala (Conamigua). Fue creado en el 2007 para coordinar esfuerzos de apoyo a los compatriotas radicados en otros países, especialmente en EE. UU., en donde se concentra una población que podría rondar los tres millones. Desafortunadamente, el rendimiento de esa institución ha sido irregular, y por temporadas pasa a ser una nulidad total. Actualmente, se ha concentrado en la atención de migrantes guatemaltecos deportados desde EE. UU.; sin embargo, es en aquel país donde debería tener mayor radio de acción y cabildeo, con un sistema eficiente de comunicación y proyectos de atención en derecho migratorio para todos aquellos que pelean legalmente su estadía en ese suelo.
Se trata de un cargo de servicio público con un amplio campo de proyección concreta. Precisamente por ello, no debería estar sujeto a las veleidades políticas, a los amiguismos o a los perniciosos tráficos de influencias. Uno de los vicios del actual proceso de selección es el corto plazo estipulado para la entrega de expedientes: apenas una semana, y con muy poco tiempo de aviso. Tal fue la queja manifestada por comunidades de migrantes guatemaltecos. Reclaman una mejor atención, y precisamente por ello desean proponer candidatos que conozcan las realidades, dramas y penurias que afrontan a diario en tierra ajena.
Otra decisión sospechosa fue la de rebajar requisitos para candidatos. Es evidente que se busca favorecer la participación de determinadas personas, incluso algunas que no cumplieron en procesos pasados con los requerimientos. Este año se eliminó ese requisito. El diputado Mario Gálvez, presidente de la Comisión del Migrante, justificó la acción, señalando que era un pedido de las comunidades migrantes, las mismas que solicitaron una extensión del plazo para presentar candidaturas y fueron ignoradas.
Por respeto a esa población que, con su esfuerzo, constancia y trabajo tesonero envía cientos de millones de dólares a la economía guatemalteca, mes tras mes, lo más lógico y ético es ampliar el plazo de recepción de perfiles. La convocatoria debe volver a hacerse con la mayor divulgación posible y con la restitución de la exigencia de una formación profesional.
Las responsabilidades administrativas, legales, políticas, sociales y humanitarias que recaen sobre Conamigua precisan que su titular tenga formación académica comprobada, experiencia en el tema e incluso habilidades, como el bilingüismo, para poder desempeñarse con dignidad y aplomo en la atención de los connacionales.
Por otra parte, son más de Q30 millones del presupuesto nacional los que se deben manejar de manera eficiente, y eso no lo puede hacer cualquier advenedizo, mucho menos si la selección se da mediante compadrazgos y conflictos de interés.