EDITORIAL

Duros retos para todos en primer trimestre

A 45 días del anuncio del primer fallecido por coronavirus en el país y de la implementación de las medidas de restricción a la locomoción y la actividad económica, inéditas en la historia moderna del país, queda claro que decretarlas y aplicar los protocolos para su cumplimiento ha sido un duro dilema para el presidente Alejandro Giammattei, de cuyos primeros 100 días de Gobierno, la mitad han transcurrido bajo dicha emergencia sanitaria.

Las implicaciones económicas y políticas han sido desgastantes para toda la comunidad guatemalteca, al igual que para tantas naciones. A la fecha, con 500 casos confirmados, dentro de los cuales se cuentan 15 fallecidos y 49 recuperados, es posible visualizar el impacto funcional de la metodología preventiva de confinamiento. Es factible inferir que el criterio médico del mandatario ha pesado a favor de mantenerlas, sobre todo a la luz de lo ocurrido en países como Italia, España y Estados Unidos, en donde se implementaron de manera más bien tardía. Ante una emergencia sanitaria que en pocos días podría colapsar la capacidad hospitalaria instalada, siguen siendo imperativos los esfuerzos para frenar el riesgo de propagación. Medidas duras frente a un duro desafío nacional, regional y global.

Los visos de salida de la actual situación aún no pueden ser asegurados por nadie. El Gobierno de Guatemala, al igual que los de tantas naciones, se encuentra ante la disyuntiva de retornar a la actividad productiva bajo el riesgo de un repunte de casos y, por el otro, la merma en la actividad productiva ha llegado a un punto crítico que ya resienten miles de familias a causa de la falta de un ingreso económico que las coloca al borde del riesgo alimentario.

Es un signo positivo que aun en un panorama incierto, la iniciativa privada haya respondido a la calamidad no solo con el cumplimiento de las órdenes gubernamentales sino también con donaciones de alimentos, equipo médico, insumos y recursos económicos. Buena parte de los víveres donados ya han sido entregados a familias necesitadas, pero todavía hay muchas que claman por ayuda en centros urbanos de los departamentos y en asentamientos capitalinos. El presidente puede y debe exigir al equipo del Ministerio de Desarrollo que agilice, de forma ordenada y salubre, la asistencia a estos guatemaltecos que suelen enarbolar banderas blancas como pedido de auxilio.

El doctor Giammattei goza de credibilidad en sus alocuciones periódicas para actualizar los datos de casos, por lo cual puede y debe exigir a su equipo de comunicación que no se enrede en discusiones bizantinas o en excusas dilatorias para generar los datos públicos. Ha sido acertado que utilice su autoridad para pedir que la ciudadanía permanezca en sus casas y para exigir a los vendedores de mercados que asuman medidas adecuadas de precaución.

Las medidas de contención del gasto anunciadas ayer por el mandatario, sobre todo a través de la congelación de plazas burocráticas, constituye otro signo de austeridad que debe ser ejemplo a replicar por otros organismos del Estado. Los diputados bien podrían renunciar a sus dietas de sesiones y ceder esos fondos para el apoyo alimentario a más familias guatemaltecas. No se trata de demagogia sino de acciones que concreten los expectativas que arrancaron el 14 de enero y que van más allá de esta emergencia de Salud, precisamente porque a pesar de las complicaciones macroeconómicas, hay otros retos en espera de ser enfrentados.

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