Editorial

Llegó la hora cero de la postuladora de contralor

Es clave que los postuladores, lejos de amedrentarse, hagan públicas las intimidaciones y fortalezcan sus criterios de integridad para seleccionar los mejores perfiles.

La comisión de postulación para contralor general de Cuentas 2026-2030 llega al momento decisivo para integrar la nómina a partir de la cual el Congreso de la República elegirá al funcionario clave de la auditoría de recursos de todo el Estado. Pero este último tramo de tan importante labor ocurre en una circunstancia sombría y preocupante que solo cabe deplorar: el presidente de la postuladora, Miquel Cortés, denunció públicamente presiones ejercidas contra varios integrantes, las cuales incluyen difamación e incluso amenazas. Tales coacciones no deben quedar impunes, debe haber pesquisas serias y dar con los autores intelectuales y materiales, para sentar precedentes ejemplares.


Asimismo, es clave que los postuladores, lejos de amedrentarse, hagan públicas las intimidaciones y fortalezcan sus criterios de integridad para seleccionar los mejores perfiles. Es un deber cívico, profesional y legal señalar cualquier indicio de injerencia subrepticia en favor de ciertos aspirantes con evidentes conflictos de interés para dirigir la Contraloría General de Cuentas. El prudente pero sólido llamado de Cortés a los comisionados constituye un hálito de esperanza en favor de la transparencia: no dejarse contaminar por tales ruidos ni entrar en dinámicas destinadas a provocar o presionar.


Es una postura institucional ética, sólida, frente a oscuros sectarismos convenencieros. No se debe soslayar que existen 10 candidatos con serios cuestionamientos relacionados con su talante ético, nexos e independencia. Ello no implica una exclusión automática, pero sí un factor de responsabilidad colateral para el postulador que los apoye, así como para la institución o la universidad en nombre de la cual dieran su aval.


De los 40 aspirantes que continúan en el proceso, se hará una calificación numérica: las 15 mejores notas marcarán la pauta de quienes serán entrevistados por los comisionados, a fin de tener un último insumo clave para proceder a definir la lista final de de seis nombres. Es importante que exista una trazabilidad sobre el proceso completo, a fin de que la nómina muestre un registro de cómo se llegó a esa conclusión, para así contar con un deducible histórico indeleble para todos los involucrados.


La transparencia no significa convertir cada deliberación en un espectáculo o una dilación; tampoco se trata de obligar a los comisionados a coincidir en todo: significa que sus decisiones puedan ser examinadas a partir de reglas conocidas y argumentos verificables. Casi podría hablarse de una auditoría acerca del proceso para elegir al auditor del Estado de Guatemala.


La misión de la Contraloría General de Cuentas es crítica en un tiempo con tantos desafíos de calidad en el uso del erario, máxime porque llega en período electoral. Sus activos principales son la independencia, la capacidad técnica y la honorabilidad, valores que deben permear a todo el personal de la institución. Por eso mismo, no se puede permitir que las amenazas incidan en una selección tan importante; menos aún las presiones políticas, las afinidades pretéritas o los servilismos a caudillos pasajeros.


En tiempos en que la confianza en las instituciones públicas es frágil, una comisión de postulación no puede limitarse a cumplir formalmente con el calendario. Debe demostrar que es capaz de tomar una decisión trascendental sin ceder ante el miedo ni ante las presiones. La independencia no se proclama: se demuestra precisamente cuando resulta más difícil ejercerla.

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