EDITORIAL
Mundial polémico
Con un retraso de cinco meses respecto de mundiales anteriores comienza hoy el Campeonato Mundial de Futbol de Qatar, país árabe cuyo clima desértico obligó a mover el torneo para contar con temperaturas tolerables. Pese a ello todavía se registran ambientes de 40 grados centígrados, lo cual hará necesario utilizar los colosales sistemas de aire acondicionado instalados en los modernos estadios construidos para esta cita deportiva. Esta es, sin embargo, la menor de las controversias alrededor del evento.
Hace 12 años, la Federación Internacional de Futbol Asociado (Fifa) anunció el otorgamiento de la primera sede de la Copa Mundial a un país árabe, que se comprometió a desarrollar una compleja infraestructura para albergar a las selecciones y a los millares de visitantes. El escándalo, denominado Fifagate, que estalló en 2015, puso al descubierto tramas de sobornos para otorgar derechos televisivos de transmisión de mundiales y la asignación de sedes. El propio presidente de la Fifa, Joseph Blatter, y el expresidente de la Uefa, el exjugador Michel Platini, figuraron entre los encargados. Recientemente, Blatter señaló a Platini de haber facilitado los acercamientos entre Qatar y algunos votantes europeos que habrían influido en la concesión de la sede. Ambos se vieron obligados a renunciar a sus cargos y hace unos cuantos días el otrora todopoderoso de la Fifa declaró que consideraba “un error” la elección de Qatar, por su poca tradición futbolística y acceso relativamente difícil.
Por si la sombra de esta polémica fuera poca, la construcción de los colosales recintos deportivos a lo largo de casi una década motivó denuncias de abusos laborales, condiciones inhumanas de vida y altos riesgos laborales para los trabajadores migrantes, provenientes principalmente de India, Bangladesh, Nepal, Kenia o Filipinas, que encontraron aquí una oportunidad laboral que no tenían en sus países. Según un reporte publicado por el diario inglés The Guardian, han muerto unos seis mil 500 trabajadores durante la construcción de los estadios, cifra que las autoridades locales niegan de manera enfática y atribuyen a ataques de desgaste y a la “arrogancia occidental”.
No obstante, los señalamientos han sido suficientes para que varias estrellas de la música como la colombiana Shakira, el británico Rod Steward o la estadounidense Alicia Keys hayan cancelado su participación en la gala de inauguración, en buena parte ante la presión de sus fanes, que consideran inaceptable el autoritarismo gubernamental predominante en Qatar, la falta de libertades y múltiples restricciones impuestas, como el castigar las demostraciones de afecto en público o limitar los atuendos aceptables para las mujeres visitantes.
No obstante, la fiesta del deporte más popular del mundo se inicia este día y se extenderá hasta el 18 de diciembre. Hay grandes expectativas acerca de equipos de larga tradición como ganadores de copas mundiales, como Argentina, Brasil, Inglaterra o Alemania, pero también existe atención hacia aquellas formaciones de gran tradición que pueden convertirse en sorpresa. Para un mundo sacudido en estos días por la crisis inflacionaria, los efectos de la guerra de Rusia contra Ucrania y los pulsos entre potencias militares, el futbol será un bálsamo.