Editorial
Pleno debe rechazar nómina de Conamigua
Desde la convocatoria misma hubo requisitos con dedicatoria.
Es verdaderamente paradójico que desde su creación, en 2007, la secretaría y subsecretaría del Consejo Nacional de Atención a los Migrantes (Conamigua) nunca ha tenido a ningún migrante guatemalteco a cargo. Pero más allá de eso, la entidad sigue careciendo de representación, acciones o resultados vinculantes en Estados Unidos, que es donde se encuentran más de 3.2 millones de connacionales.
La Comisión del Migrante anunció recientemente su nómina de cinco aspirantes para el período 2026-2029, de la cual el pleno deberá elegir al secretario ejecutivo y subsecretario siguientes. Pero, debido a las discrecionalidades del proceso, lo más correcto es que sea rechazada y devuelta. Es notorio que tal comisión, presidida por el diputado Darwin Edgardo Ramírez Cameros, de la bancada UNE, sin mayor experiencia ni interés previo en el área de migración, ya tenía su tamal hecho.
En pocas sesiones excluyó bajo formalismos burocráticos, desde la primera ronda, a la mayoría de los 31 guatemaltecos que presentaron su expediente a consideración; entre ellos, algunos migrantes que se aventuraron a tratar de servir de mejor forma a los compatriotas. No es que se pidieran tratos especiales, pero los diputados ni siquiera los revisaron a profundidad, pues se endosó tal labor a la Dirección de Estudios e Investigación Legislativa, que declaró incompletos a varios y presentó un informe de sugerencias y el plazo de descargos fue mínimo. Desde la convocatoria misma hubo requisitos con dedicatoria. Se pedía colegiación obligatoria en Guatemala, aunque era probable que no la tuvieran quienes residen fuera del país desde hace años; también se requerían apostillados incluso para cartas de recomendación, cuando esta calificación solo aplica para documentos emitidos por autoridades.
Irónicamente, entre los requisitos figuraba algo así como tener “experiencia en el tema migrante”, y allí se obvió a candidatos que han vivido por muchos años en esta circunstancia vital. En otras palabras, pareciera que para aspirar a la secretaría ejecutiva del ente que vela por los derechos de los migrantes el hecho de serlo es en un obstáculo insalvable.
El secretario de Conamigua, Raúl Berríos, electo en el 2021 y reelecto en el 2023, fue incluido con 19 votos en la nómina. Los integrantes (7 de la UNE, 6 de Vamos, 4 de Cabal, 1 de Todos y 2 independientes) ignoraron el llamado de más de 50 líderes de la Red Migrante Guatemalteca, que en septiembre pidieron limpiar el proceso. Señalaron que el artículo 11 de la Ley de la Comisión establece que el secretario ejecutivo “desempeñará sus funciones por un período de tres años, pudiendo renovarse su designación por una única vez”. ¿Qué parte de “una única vez” no pudo entender el diputado que la preside?
Advirtieron los migrantes de que el actual titular podría usar el subterfugio de ser nombrado “subsecretario”, pero ello implicaría fraude de ley, pues, en ausencia del presidente, él tendría que asumir. Por desgracia, Conamigua se ha convertido en un botín de plazas por repartir, y es ahí donde entra la alineación de intereses diputadiles. Tiene un presupuesto de Q93 millones y el 64% de los fondos se van en pago de personal fijo o por contrato. Mientras tanto, los compatriotas en EE. UU., a pesar de aportar el 20% de la economía nacional con sus remesas, pasan penas para sufragar gastos de repatriación de familiares fallecidos, hacen colectas o deben esperar semanas de trámites por una ayuda. En todo caso, la actitud de diputados y partidos de la Comisión podría incidir en la recomendación de millones de migrantes a sus familiares en el país en los comicios 2027. Y lo mismo implicará la decisión del pleno.