EDITORIAL
Posibilidades a 50 años del origen de internet
Apenas tres meses después de la llegada del hombre a la Luna se produce otro acontecimiento, mucho menos espectacular pero que a la larga representaría un cambio de rumbo para toda la humanidad: la transmisión del primer mensaje digital entre dos computadoras, el 29 de octubre de 1969, que sería el germen de la red mundial Internet, sin la cual serían imposibles o inexplicables numerosas experiencias, vivencias, costumbres y facilidades de la vida contemporánea.
Buena parte del crecimiento económico, evolución educativa y transformación de modelos laborales a todo nivel de las últimas tres décadas tiene como trasfondo la vertiginosa expansión, creciente complejidad y asombrosa velocidad en la transmisión de datos almacenados alrededor del mundo, una industria a partir de la cual han salido las mayores fortunas de la actualidad y también se ha ampliado la brecha respecto de las naciones menos desarrolladas.
América del Norte tiene la mayor tasa de penetración de usuarios: un 88.1% de habitantes usa internet. Le siguen Europa, con 85.2%; Australia y Oceanía, con 68.9%; y América Latina, con 67.2%. En Guatemala hay por lo menos 7.8 millones de usuarios de internet, de una población total de 14 millones; es decir, poco más de la mitad está conectada. Esta cifra puede crecer debido a la amplia penetración de la telefonía móvil, lo cual a su vez puede conllevar nuevas posibilidades educativas, tanto para la alfabetización como para la enseñanza primaria y secundaria, el aprendizaje de idiomas u otro tipo de capacitación a distancia.
Internet ha posibilitado una revolución informativa que permite el traslado de noticias prácticamente en tiempo real, a través de video, texto o fotografías, mediante redes sociales y portales, en un avance que en otro tiempo parecía una cuestión de ciencia ficción. Ciertamente, también la hiperconexión ha sido aprovechada por gobiernos, políticos y parvadas de allegados que difunden ataques, descalificaciones o información distorsionada, generalmente a través de perfiles falsos, a fin de crear confusión en la sociedad. No obstante, la ciudadanía responsable y consciente identifica fácilmente estos patrones dirigidos y unidireccionales. Por otra parte, para medios de comunicación independientes como Prensa Libre es la oportunidad de servir a sus audiencias con el reporte de hechos, balance de posturas y análisis de realidades, a fin de mantener una confianza que se refrenda día a día.
Resulta ominoso para sucesivos gobiernos la poca inversión desarrollada para el equipamiento de escuelas e institutos; mucho más penosa aún es la proporción de planteles con conexión a internet, un recurso que no ha sido plenamente aprovechado y por lo tanto constituye una brecha competitiva. La misma Secretaría de Ciencia y Tecnología debería ser una entidad cimera y vanguardista en este campo, pero sus recursos son limitados y sus emprendimientos quedan al margen del aparato estatal. El gobierno electrónico y la transparencia de gastos, proyectos y contrataciones deberían ser un quehacer diario en todos los ministerios, secretarías e instituciones autónomas y semiautónomas: el internet lo hace posible técnicamente, pero los intereses opacos, el clientelismo y la ineficiencia parecen querer manejar todo como si estuviéramos en la época de los kardex elaborados con máquinas de escribir y los libros de contabilidad manuscritos.