EDITORIAL

¿Quiénes se benefician con los motines de reos?

No son un secreto los rumores sobre posibles vínculos politiqueros e intereses conexos con las estructuras delictivas que operan desde las prisiones.

Dos motines en reclusorios, casi simultáneos, la noche del miércoles 4 de noviembre, no son un hecho que deba despacharse como una simple coincidencia. Lo ocurrido en la “cárcel de máxima seguridad” Renovación 1, en Escuintla, y en El Boquerón, Santa Rosa, exige respuestas claras de las autoridades penitenciarias, policiales y del Consejo de Seguridad, ya que existen circunstancias que no terminan de explicarse y no pueden volver a quedar en la niebla de la inercia diaria.

Las autoridades hablaron ayer de una posible coordinación telefónica desde el interior de los penales, a lo cual muchos internautas en redes sociales respondieron con sorna, señalando que no es nada nuevo y que no es primera coincidencia de motines. ¿Cómo habrían ingresado los teléfonos? fue otra pregunta retórica en alusión a la constante porosidad carcelaria. No faltaron las publicaciones con una fotografía de pandilleros y otra del presidente Arévalo en su anodino periplo por España.

En todo caso, uno de los aspectos que más dudas despiertan ahora es la supuesta toma de rehenes. En Renovación 1 circularon versiones de entre ocho y 30 custodios retenidos justo en el cambio de turno. Posteriormente, varios guardias adujeron que no estaban retenidos, sino que se resistían a abandonar sus puestos —incluso a pesar de la orden de altos mandos—, por temor a que se produjera una fuga. No se supo de exigencias o consignas que permitieran identificar un objetivo concreto de los presos. En ambos penales hay pandilleros y cabecillas de alta peligrosidad, de bandos opuestos, que usualmente llevan los niveles de violencia a extremos de confrontación, incluso con afanes de fuga, como la de hace poco más de un año. ¿Cuál fue, entonces, el objetivo real de estos movimientos?

Otra pregunta es ¿quién conocía el horario del cambio de turno en Renovación 1 y los procedimientos del relevo? Si esa rutina es una vulnerabilidad, es necesario cambiarla y hacerla escalonada. La respuesta de la Policía Nacional Civil fue relativamente rápida y con amplio despliegue de unidades especializadas. La instrucción del comisario Érick Osoy era ingresar y recuperar el control, pero esto se retrasó por la permanencia de guardias supuestamente retenidos que luego resultaron ser muy voluntariosos.

¿A quién benefician los motines? Renovación 1 parece haberse convertido en un escenario recurrente de esta demostración de fuerza criminal tras las rejas. Desde que las autoridades de Seguridad trasladaron a los principales cabecillas a ese centro de máxima seguridad, los disturbios y las presiones para modificar las condiciones de reclusión han sido constantes. Quizá podrían cesar cuando se concluya la prisión El Triunfo, construida de origen con estándares de alta seguridad.

No son un secreto los rumores sobre posibles vínculos politiqueros e intereses conexos con las estructuras delictivas que operan desde las prisiones. Por ello, al requisar esta prisión no basta con decomisar celulares: se deben extraer y cruzar los registros de llamadas y de navegación digital, para encontrar los patrones de contacto, coordinación y acción, a fin de identificar a grupos para los cuales resulta conveniente mantener abierta esa fuente de presión. Esta vez se sumó El Boquerón, pero en previos eventos han sido otras cárceles. El Gobierno debe explicar qué ocurrió con datos y hechos, si hubo exigencias adicionales y si en efecto hubo coordinación entre los dos motines. También debe transparentar si existen investigaciones sobre filtraciones de información de procedimientos de guardias a reos.

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