Editorial

Sucia jugada merece repudio y consecuencias

Ciertamente tiene parte de culpa un árbitro laxo y discrecional que se hace el dormido: la Corte de Constitucionalidad.

Fue a todas luces una jugada sucia, artera y malintencionada. Conforme se le analiza desde distintos ángulos, más se confirma que amerita repudio y consecuencias, dada su irresponsabilidad. La “anulación” de estatutos de reglamento interno exigidos por el Comité Olímpico Internacional (COI) que le resultaban incómodos a la directiva del comité local, encabezado por el exfutbolista Jorge Rodas, es inviable. Tal disparate, rechazado ya por 24 federaciones deportivas, es la confirmación de una negligencia técnica, legal y ética.

Con la furtiva, apresurada e inédita derogatoria de estatutos homologados internacionalmente, la directiva apócrifa se socava a sí misma porque niega su propia raíz ontológica. De hecho, en este momento y a causa de tal negación, al Comité Olímpico Guatemalteco (COG) prácticamente solo le queda de “olímpico” el término, puesto que de acción y de fondo su directiva abdicó de su naturaleza, vinculación y principios. La intención de la jugada era suprimir los artículos del reglamento interno que les estorban y que están en conflicto con la local Ley del Deporte. Pero el problema no desaparece con esta leguleyada; por el contrario, aumenta el daño causado a la institucionalidad y a los atletas.

Es evidente que solo se pretende prolongar olímpicamente —en el sentido irónico de la palabra— al comité Rodas. Ciertamente tiene parte de culpa un árbitro laxo y discrecional que se hace el dormido: la Corte de Constitucionalidad (CC). Dicho tribunal, bajo aparente influjo del anterior oficialismo, continúa retrasando la sesión en la que se conocerá el desistimiento de la denuncia que dio lugar a este alambique de deleznables ambiciones.

En todo caso, el 22 de octubre la misma CC dio validez a los estatutos del COI. Dictaminó que al ser Guatemala signataria de los estatutos de este y de la Carta Olímpica, en caso de cualquier controversia debía prevalecer esta última. Lamentablemente no han terminado de resolver la situación y su dilación le abrió paso a la jugada sucia de marras.

Mientras tanto, para hoy está convocada una reunión de la Comisión de Educación del Congreso de la República, a fin de conseguir las firmas para dar dictamen favorable a reformas a la Ley del Deporte, a fin de retirar los artículos que restan autonomía a la actividad olímpica. La iniciativa 6149 fue planteada desde 2022, cuando aún Guatemala no estaba suspendida por el COI, pero fue relegada de la agenda, lo cual es una tácita evidencia del nexo de interés con el anterior partido oficial. Una vez firmado el dictamen se debe esperar a que se incluya su discusión en agenda. Para su aprobación se necesitaría mayoría calificada de 107 votos, lo cual pondrá a prueba la fuerza de la directiva actual, pero también permitirá apreciar las verdaderas fidelidades de cada diputado.

Quedan menos de cinco meses para los Juegos Olímpicos de París y atletas guatemaltecos continúan logrando la calificación para participar. Anhelan hacerlo representando al azul y blanco. Sin embargo, por ahora todo apunta a que desfilarán bajo la bandera blanca del olimpismo, como si fuesen refugiados, exiliados o apátridas, gracias a la pugna de intereses. Pero debido a la reciente medida del comité Rodas, la situación puede agravarse aún más si Guatemala es expulsada del COI por desacato a sus estatutos. Quizás eso busca la tal directiva, pero si es así su permanencia es lesiva.

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