Editorial
Sueños de niñez
Hoy es un día para que los padres digan a sus hijos e hijas cuánto los aman, que lograrán todo lo que se propongan y que sueñen en grande.
Este 2026 se cumplen 15 años de la institución del Día de la Niña, como una ocasión global para celebrar y proteger el valor de las pequeñas, su talento, su derecho a la alegría y el respeto a su dignidad. Podría parecer un tema obvio, pero, lamentablemente, en muchos países, incluyendo Guatemala, hay casos de maltrato, violencia, discriminación y abusos. No se trata de que las niñas valgan más que los niños, pero sí de recordar la aspiración de que tengan las mismas oportunidades de crecer felices, seguras, libres y con la debida atención para desarrollar su potencial.
También está cerca el medio siglo del Día del Niño, 1 de octubre, ocasión que se refuerza cada 11 del mismo mes, con la intención de sumar más voluntades y esfuerzos para proteger específicamente a las niñas, comenzando en el primer espacio donde nacen y se desarrollan: las familias, también en las escuelas, las organizaciones, las comunidades y las iglesias, en un trabajo conjunto que debería abarcar todas las facetas de la vida. Pero existe un ámbito adicional omnipresente, en donde también se debe velar por su integridad: es el entorno digital, que traspasa paredes y fronteras, que con creciente frecuencia llega a pequeñas manos a través de un celular. Tal acceso a contenidos, música, videos o redes sociales no debería transcurrir indiscriminadamente, sin monitoreo responsable. Ni el teléfono ni la computadora son niñeras, ni deberían ser distractores encendidos sin control durante horas, porque allí también hay acosadores que se valen de esos medios para enganchar la atención de niñas y niños.
Proteger no es encerrar en una burbuja y mucho menos inculcar miedos que bloquean la reflexión. La mejor prevención en el ámbito presencial es crear entornos responsables, seguros y afectuosos, en los cuales se fomente la confianza para expresar preguntas y ofrecer respuestas que informen claramente sobre el valor de la persona y el amor a la vida, sin dejar de advertir los riesgos existentes y cómo evitarlos. Cuando a una niña se le explican los porqués se fortalece su capacidad crítica y esa facilidad de contar lo que le sucede, con mayores posibilidades de pedir ayuda y consejo de sus padres o encargados.
A diario se pueden ver en la página de alertas Alba Keneth casos de menores desaparecidos en todo el país. Tal difusión ha contribuido a que muchos sean localizados. No obstante, prosiguen los reportes, un indicio de que, a lo interno de las familias y las comunidades, persisten situaciones que conducen a tales huidas, salidas o abducciones. En el primer semestre de 2026 hubo alrededor de mil casos de embarazos de niñas de entre 10 y 14 años, indicio inequívoco de acoso, violaciones y uniones ilegales que laceran vidas, cortan ilusiones y someten a las víctimas a una vida de privaciones, esclavitud, sin acceso a educación.
Alguna vez existió un proyecto llamado “Eduquemos a la niña”, que impulsaba la escolaridad, el empoderamiento y la motivación para quienes posiblemente serán las madres del futuro, transmisoras de la cultura y primeras maestras. Una niña que encuentra apoyo para sus talentos tiene mayores posibilidades de convertir sus aspiraciones en proyecto de vida. Así que hoy es un día para que los padres digan a sus hijos e hijas cuánto los aman, que lograrán todo lo que se propongan y que sueñen en grande.