EDITORIAL

Urnas de EE. UU. dejan desafíos a los políticos

Sin duda alguna, el más estentóreo mensaje de las elecciones estadounidenses proviene del respeto absoluto de los resultados por parte de ciudadanos, partidarios y candidatos ganadores o derrotados en la carrera por gobernaturas, escaños del Senado o de la Cámara Baja. Algunos resultados se han obtenido rápido, mientras que en ciertos distritos y estados siguen en marcha los escrutinios, que precisan de un mayor porcentaje de sufragios procesados, incluyendo los que se emiten por correo o por anticipado, a causa de la cerrada diferencia entre contendientes.

En algunos casos es necesaria una segunda vuelta, como en Georgia, debido a que ni el candidato demócrata —y actual senador— ni el aspirante republicano consiguieron el 50 por ciento más uno de los votos, ante la irrupción de una tercera fuerza política, que si bien es leve y minoritaria, constituye un llamado de atención a los dos partidos tradicionales de EE. UU.

No se produjo la ola de triunfos republicanos prevista por este partido y ampliamente promocionada por el expresidente Donald Trump, lo cual no quiere decir que la ciudadanía le dé un total voto de confianza al desempeño de la administración Biden, pero tampoco le quita la alfombra, como ocurrió en el duro revés legislativo de 2014. Aún es probable que pierdan la mayoría del Congreso, pero no será tan avasalladora como para constituir una clara premonición de lo que ocurrirá en las presidenciales dentro de dos años. No obstante, en enclaves cruciales como Florida los republicanos se fortalecen. Esto no necesariamente son buenas noticias para Trump, pues el gobernador electo, Ron DeSantis, se perfila desde ya como un posible presidenciable conservador y, por lo tanto, rival para las aspiraciones del magnate.

Es evidente cierta correlación de apoyo a demócratas en los estados que sometieron a referendo el controversial derecho al aborto, suprimido a nivel federal el 24 de junio último por un fallo de la Corte Suprema, de mayoría conservadora por los nombramientos de jueces designados por Trump. Aquí es donde se rompen lanzas entre quienes están a favor o en contra de esta práctica, que era avalada por un fallo de 1973 y que fue anulado. Míchigan, Kentucky, California y Vermont lo instituyeron a nivel estatal, por decisión de los ciudadanos.

Estas son las primeras elecciones celebradas después de la inédita y violenta invasión del Capitolio, el 6 de enero de 2020, tácitamente acicateada por el exmandatario, lo cual le acarreó una investigación legislativa, aún en curso. La ciudadanía rechaza tales demostraciones de irrespeto e intolerancia a la voluntad expresada en las urnas y prueba de ello son las derrotas recibidas por varios candidatos que fueron fuertemente apoyados por Trump, incluyendo al famoso médico, presentador y estrella televisiva

Mehmet Oz, el famoso doctor Oz, quien perdió el escaño senatorial por Pensilvania ante el demócrata John Fetterman, que obtuvo el 51% de los votos y a cuya celebración de triunfo acudió el propio presidente Biden.

Los republicanos ganan espacios importantes y aún pueden llegar a dominar ambas cámaras, con lo cual podrían poner en dificultades al Ejecutivo, al que señalan de no saber lidiar con la crisis económica producto de la inflación y de manejar mal el tema de migración, crucial para muchos ciudadanos, incluyendo a una buena proporción de hispanos residentes legales. En efecto, el mensaje claro es que los ciudadanos respetan la democracia como sistema de gobierno, pero exigen resultados claros y cumplimiento de promesas.

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