EDITORIALSin rumbo económico no hay desarrollo

Hoy en día se considera que un país es ?desarrollado? cuando ha alcanzado importante crecimiento económico y se han atendido adecuadamente las necesidades sociales de la población, principalmente en materia de educación, salud y vivienda.

El reto para las naciones menos desarrolladas ?como casi todas en América Latina? consiste en encontrar equilibrio entre crecimiento económico y progreso social, para lo cual se requiere, de manera indispensable, que haya un ambiente de confianza entre Gobierno, empresarios y sectores sociales.

Aquí vivimos lo contrario. Además. tenemos un gobierno miope, que ha sido incapaz de entender, en tres años de gestión, cual debiese ser su rol en una sociedad que está urgida del crecimiento económico y de la atención social.

El gobierno de Alfonso Portillo y del FRG se ha empeñado en destruir nuestra frágil economía, además de promover desempleo, endeudamiento multimillonario e incertidumbre financiera, todo ello enmedio de un frustrante e inútil enfrentamiento de clases sociales.

El FRG ha aprobado sin ton ni son leyes que afectan la actividad económica, sin buscar el entendimiento con el sector productivo, al que sencillamente considera enemigo natural, como tanto lo repiten el propio Portillo, el vicepresidente Francisco Reyes y el presidente del Congreso, Efraín Ríos Montt.

La prueba más palpable ha sido la semana que está terminando. En menos de tres días, el Gobierno toma decisiones unilaterales, no para buscar mejoras sociales, sino por castigar a quienes considera opositores.

Se aprueba una ley para controlar las tasas de las tarjetas de crédito ?que en efecto, muchas veces son exageradas?, pero se hace no por sana medida económico-comercial, sino para castigar al sector bancario, como antes se ha hecho con otros grupos productivos del país.

Con el mismo fin se pretende castigar al sector empresarial con los salarios mínimos, tratando de hacer ver como si los empresarios se oponen a que la clase trabajadora reciba una mejor remuneración, lo que promueve ese clima de confrontación que ellos alimentan con fines electoreros.

Finalmente, a escondidas del pueblo, el Ministerio de Energía y Minas anuncia incremento a los aranceles de exportación de las gasolinas y el búnker, lo que vendrá a generar inflación en los próximos meses, con nuevos aumentos en los precios de los combustibles.

Si a todo esto sumamos el escándalo en torno a los eurobonos, el escenario es de caos e incertidumbre.

Así, no podemos esperar más que mayor pobreza, desempleo y desaceleración de la economía. El precio lo paga el ciudadano común. El gran empresario tiene cómo protegerse, el mediano lucha, y el pequeño sufre. Los funcionarios de Gobierno, por su parte, ni siquiera sienten los efectos de sus actos irracionales, simple y sencillamente porque están en su etapa de enriquecimiento.

Triste momento para el país.

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