EDITORIALUn arriesgado proyecto de TV
La semana anterior se hizo público que Unesco entregó un proyecto para instalar y desarrollar el canal 5 de televisión abierta, TV Maya, dedicado a los pueblos indígenas, hecho que obliga a hacer algunas consideraciones acerca de las reales posibilidades prácticas de esa idea y de qué resultados se puede esperar de todo ese esfuerzo.
TV Maya estará a cargo de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG), entidad que tiene una asignación presupuestaria de una decena de millones de quetzales anuales, y que deberá manejar un canal cuyo fin es construir un Estado democrático y participativo, que refleje la nación multicultural.
Eso significa participar activamente en el proceso de educación, dentro del cual debe tener lugar preferencial la eliminación del analfabetismo.
La TV es, sin duda, un arma muy buena para lograr este objetivo, pero no sirve de mucho si no se complementa con un aparato educativo eficiente.
En el caso de Guatemala, esto significa tener posibilidades de funcionar en todas las lenguas indígenas nacionales.
Desde el punto de vista técnico, la necesidad de fondos es muy grande porque se debe adquirir equipo muy caro, así como entrenar al personal para manejarlo. Todo ello significa tiempo y esfuerzo.
Por aparte, se deben efectuar negociaciones con las empresas de cable de todo el país, a las que se les debe convencer de incluirlo.
Esto obedece a que la TV abierta se encuentra en franca decadencia como producto de que son los cableros quienes llevan la señal de televisión a la mayor cantidad de sitios de toda la república.
La calidad de los programas es otro tema importante. A consecuencia de la TV por cable, un canal local debe competir con los más grandes canales y cadenas del mundo, cuyos recursos son enormes.
La lucha por lograr y mantener la audiencia a un programa es constante, y los televidentes deben ser frecuentemente motivados a permanecer fieles. Pero hay otras dificultades.
Luego de haberse puesto de acuerdo acerca de cómo repartir el tiempo dedicado a cada lengua, cuáles serán los temas que en realidad interesen a quienes va dirigida la señal, los organizadores deben pensar en que ninguna de las lenguas nacionales debe ser hecha a un lado, lo cual significa contar con personal extra.
Todo ello dentro del marco de programas técnicamente bien hechos, atractivos, interesantes.
Por aparte, el peor error de los organizadores sería pensar que por el hecho de llamarse TV Maya, tiene una audiencia cautiva.
Simplemente no funciona así, y además las interrelaciones entre los integrantes de la ALMG constituyen un factor adicional que, de no ser bien manejado, causaría el fracaso.
Señalar lo arriesgado de realizar esta idea, no significa rechazarla. Al contrario. Debido a que se le apoya, se debe encarar con serenidad y realismo la magnitud de los retos que se presentan.
No se puede olvidar que una de las razones para que el gobierno del FRG haya otorgado esta frecuencia, es que fracasara por su complejidad y así apoyar al monopolio de la TV abierta.