A contraluz

El desastre de las carreteras del país

Haroldo Shetemul @hshetemul

Con bombos y platillos, la propaganda oficial destacó la inauguración de un tramo carretero de 32 kilómetros entre Suchitepéquez y Retalhuleu, a principios de octubre. En su discurso, el presidente Jimmy Morales reiteró “su compromiso de dejar en buenas condiciones las carreteras”. Según el mandatario, su administración ha logrado recuperar 1,870 kilómetros de vías. Ante esas declaraciones uno no sabe si lo dijo en serio o en broma porque precisamente por el suroccidente del país se encuentra la carretera CA-2, la peor muestra de irresponsabilidad de su gobierno y es casi imposible que pueda cumplir con el ofrecimiento de dejar en buen estado la red vial durante su mandato. Ya no se puede hablar de vías de comunicación sino de caminos llenos de hoyos que destruyen los vehículos.

Vaya a donde usted vaya, las carreteras del país son un desastre. Se han convertido en caminos de terracería con fragmentos de asfaltos y grandes hoyos que deterioran los vehículos. Por ejemplo, la carretera al Pacífico que de la capital va a la frontera con México bien podría llamarse la vía de la muerte pues a cada tramo se observa a familias que no pueden seguir el viaje debido a que los baches causan el estallido de las llantas, lo cual es aprovechado por los delincuentes para despojar de todo a sus víctimas. Tampoco hay señalización ni seguridad. Por esos caminos inseguros y destruidos circula el 65 por ciento del Producto Interno Bruto del país que va y viene de México. El Estado brilla por su ausencia y solo sirve para hacer promesas vacías. Ese es el caso de los transportistas de Quiché que llamaron “mentiroso” al ministro de Comunicaciones, José Benito, quien había ofrecido a mediados de octubre iniciar de inmediato la reparación de las vías en ese departamento.

También está deteriorada la carretera CA-2 oriente que lleva a Ciudad Pedro de Alvarado, frontera con El Salvador. El abandono se extiende en la CA-1 Guatemala-Huehuetenango, la cual es una importante arteria comercial y de pasajeros. La parte más dañada es en esta ruta es la que va de Cuatro Caminos a Huehuetenango. La carretera CA-9 que es la vía de comunicación con los puertos Santo Tomás de Castilla y Puerto Barrios ya llegó al término de su vida útil y ya muestra el deterioro. Aunque aún es transitable, el asfalto no ha sido renovado y no hay planes de resolver el problema. El abandono de las vías incide en el Índice Global de Competitividad, en el que Guatemala ha caído seis puntos. Según Fundesa, el país tiene el menor número de metros por habitantes de red vial con o sin pavimento de Latinoamérica y la destrucción de las carreteras determina que Guatemala tenga la velocidad promedio más baja de la región con 37 kilómetros por hora.

El gobierno de Jimmy Morales recibió ya deteriorada la red vial del país, principalmente por la alta corrupción del régimen de Otto Pérez Molina. Durante esa administración se concedió a la brasileña Odebrecht el contrato de ampliación a cuatro carriles de la carretera CA-2 Occidente, ruta al Pacífico. De los 140 kilómetros concedidos a base de sobornos esa empresa dejó inconclusos 97 kilómetros. Sin embargo, el actual gobierno tampoco ha hecho esfuerzos por resolver el problema, lo cual ha implicado más abandono y destrucción de la cinta asfáltica. La situación es crítica porque 6,313 kilómetros de carreteras pavimentadas (el 84.73%) llegaron al final de su vida útil y deben ser pavimentadas de nuevo, pero ante la inactividad del gobierno cada día se añaden más kilómetros destruidos. A un año de que concluya esta administración gubernamental, todo parece indicar que hará lo mismo que sus antecesoras: heredará el problema a la siguiente y sus promesas irán directas al bote de la basura.

@hshetemul