CATALEJO

El gobierno de Peralta Azurdia

Mario Antonio Sandoval

FIRMADA POR EL SEÑOR Enrique Peralta Duarte, hijo del coronel Enrique Peralta Azurdia, recibí una carta respecto al tema de la corrupción en los regímenes militares de los años sesentas. Me parecen interesantes sus criterios, y por ello he creído conveniente reproducir los párrafos conducentes, en los cuales señala la ausencia de esta lacra durante el gobierno de su padre. Es, además, un breve resumen de la historia nacional de esa época, ocurrido hace casi medio siglo. Dice:

“En marzo de 1963, ante la grave crisis política del país, por la corrupción, inestabilidad económica, etc., del gobierno de Ydígoras, asumió el cargo de jefe de Gobierno de la República. Entre sus medidas de gobierno impuso la ‘Operación Honestidad’, y lo primero que hizo fue rebajarse el sueldo a la mitad, lo mismo que los gastos confidenciales; saneó toda la administración pública evitando cualquier acto de corrupción por parte de los funcionarios; y terminó así mismo con el nepotismo imperante, e integrar el Gabinete de Gobierno con honorables y competentes profesionales.

Disolvió el congreso corrupto, pasando el presupuesto de este organismo al Ministerio de Salud Pública para la mejora de los hospitales nacionales. En el campo social, creó por primera vez en Latinoamérica, la Secretaría de Bienestar Social y puso al frente a la distinguida trabajadora social Elisa Molina de Stahl, quien desempeñó el cargo ad honórem, incorporando y ampliando allí los programas de Desarrollo de la Comunidad; el Departamento de Bienestar Infantil y Familiar; creó también una red de centros y puestos de salud distribuidos en todo el país; en el campo educativo se construyeron más de cinco escuelas por mes durante el tiempo de su gobierno.

En materia económica, saneó la economía del país: pagó la deuda externa y no recurrió a préstamos externos, realizando toda la obra con recursos propios. Se puso en práctica una definición y ejecución de una política económica basada en la libre empresa e implantación del presupuesto programático, logrando por primera vez en la historia fiscal del país un superávit de caja.

Su gobierno fue nacionalista con proyección social, de orden, seguridad ciudadana y de autoridad y honradez en el manejo de la hacienda pública. Pero quizás lo más importante de su gestión de gobierno fue la creación del aguinaldo de los trabajadores; así como la fundación del Banco de los Trabajadores, y, también del Banco Industrial, para de esta forma guardar un justo equilibrio entre capital y trabajo. Creó los tribunales de familia y la ley de dichos tribunales, la de libre emisión del pensamiento, los códigos Civil y Procesal Civil, la Ley del Servicio Diplomático vigente hasta la fecha, entre muchas otras.

Permaneció en el poder únicamente tres años, el tiempo mínimo para llevar al país a una situación de normalidad, dando elecciones libres, cumpliendo así con su palabra empeñada al asumir la jefatura de Gobierno. Entregó el gobierno al candidato ganador licenciado Julio César Méndez Montenegro, del partido opositor, a pesar de tener que enfrentar una confabulación de ciertos sectores políticos y militares, que se oponían a entregarle el gobierno.

Luego se retiró a vivir en forma modesta, pero digna, sin que se le pueda tachar de haber robado dinero del Estado. Por lo tanto, así como no puede decirse que todos los gobiernos civiles son iguales, no todos los gobiernos militares son iguales. Debe por lo tanto quedar constancia que el coronel Peralta Azurdia no fue corrupto y cumplió a cabalidad la Operación Honestidad”.