La fortaleza de las religiones

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Y no cualquiera: solo aquella referente a valores defendidos por una religión determinada, cuyas diferencias contra otras explican también las maneras distintas de pensar, actuar y sobre todo censurar y alabar.

FRANCISCO, EL nuevo papa y cabeza del grupo cristiano más grande e importante del mundo —por su relación multicentenaria con la cultura, además de los aspectos puramente religiosos— en pocos meses ha ascendido a ser una figura mundial más allá del ámbito eclesial. Su importancia como pastor y guía de más de un millardo de personas residentes en el denominado mundo occidental, se refleja de manera directa o indirecta en los países cristianos, ya sea dependientes de Roma o del cristianismo ortodoxo, y también en aquellos donde sus adeptos no son mayoritarios al comparárseles con otras interpretaciones de los textos bíblicos algunas veces de manera demasiado literal y sobre todo con poca o ninguna profundidad teológica en el mensaje.

LAS MEDITACIONES SObre la religión son tan antiguas como el hombre. Siempre es una creencia en la garantía sobrenatural para la salvación humana. Los filósofos han discutido desde hace siglos sobre la religión con origen divino, o con origen humano, aunque muchas veces ambos criterios se entremezclan. En este siglo un tema fundamental se refiere a la situación del hombre en el mundo (en la naturaleza), y por ello resulta ser muy práctica, porque además trata de resolver los temores del ser humano acerca del futuro, ya sea después de la muerte o durante la vida. Además, la religión es correctamente vista como una fuente de moral, útil por definición para discernir entre las acciones humanas correctas y las incorrectas.

EL SER HUMANO ACTUAL ha llegado a la posibilidad de autodestrucción total. Las bombas atómicas son un ejemplo de matanza instantánea. Pero también puede hacerlo poco a poco, con el irrespeto a la Naturaleza, calificada en términos religiosos como la Creación. Si esta muerte lenta se debe a un mal entendido concepto de progreso económico basado en el individualismo simplista la teoría religiosa logra una fácil aplicación, aunque lo haga en términos de la bondad humana, de la solidaridad y demás conceptos abstractos. En el caso del catolicismo, la única materia pendiente en este tema se refiere a la manera eficaz de reducir la natalidad, cuya exceso provocará por otra vía el fin de la Creación divina, dicho en palabras teológicas.

DENTRO DEL CRISTIAnismo en el continente latinoamericano han proliferado interpretaciones nuevas al mensaje original, y la principal diferencia está en el distinto modo de ver la solidaridad y el beneficio para la colectividad. Se puede hablar, creo, de cierto renacimiento religioso, el cual por definición debe ir acompañado de acción, no solo de contemplación. Francisco, poca duda cabe, está respondiendo a los tiempos de su papado, como en su momento lo hicieron sus antecesores, en mayor o menor medida. El sustento filosófico puede y debe ser el mismo, pero la manera de llevar a la realidad esas ideas necesita cambios, sobre todo en ciertos aspectos de forma. No serán súbitos, pero de no existir invitarán a un ateísmo generalizado.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.