Tiempo y destino

La ayuda de Estados Unidos y la posibilidad de recortarla

Luis Morales Chúa

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Luis Morales Chúa
Luis Morales Chúa

La advertencia de los Estados Unidos a Guatemala consistente en recortar la ayuda económica si no hacía lo suficiente para bloquear la enorme caravana de hondureños que habría de pasar por este país, rumbo al ideal paraíso de las oportunidades, fue vista casi con desdén por algunos funcionarios guatemaltecos y políticos de base afines al oficialismo.

El recorte de la citada ayuda estaría mejor enfocada, aunque nunca justificada, como reproche por la ineficiencia en el manejo de esos fondos o como sanción por los actos contra defensores de los derechos humanos, que han desembocado en actos repudiables.

Pero, aun así, el recorte no dañaría al Gobierno, sino a la población. Y es que ¿en qué consiste la ayuda y para qué está destinada? La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), entidad por la que es canalizada esa ayuda, ha identificado dos desafíos de gran magnitud que afectan el desarrollo de Guatemala: la desigualdad histórica que se mantiene arraigada en la sociedad guatemalteca y un Gobierno débil que carece de capacidad y controles necesarios para combatir la inseguridad y la pobreza. Y vistas separadamente, afirma la Usaid, cada una de estas fuerzas motoras contribuye a una mayor incidencia del crimen, altos niveles de pobreza y a que algunos indicadores de salud y educación sean los más bajos de la región.

El impacto de estos retos combinados se siente —agrega— con gran fuerza y como resultado de ambos factores, los guatemaltecos carecen de protección contra el crimen organizado, son vulnerables a los desastres naturales y deben luchar en condiciones difíciles para alimentar y educar a sus hijos.

Veamos algo más de lo que dice la Usaid: el Plan de Seguridad Alimentaria de Guatemala para el Altiplano Occidental (PLANOCC) fue aprobado por el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Conasán), presidido por el vicepresidente de Guatemala, el 28 de octubre de 2011. Con el objetivo de apoyar al área geográfica prioritaria del Gobierno de Guatemala en referencia a la seguridad alimentaria, uno de los principales focos de desarrollo de Guatemala, la mayoría de los proyectos de Usaid se enfocarán en cinco departamentos del Altiplano Occidental, donde la pobreza y los niveles de desnutrición crónica son los más altos y donde existe una gran oportunidad para el desarrollo económico. Los proyectos en las áreas de crecimiento económico, salud, educación, seguridad alimentaria, incluyendo el Programa de Desarrollo Multianual y las actividades de gobiernos locales se concentrarán en las municipalidades seleccionadas con el fin de aprovechar las sinergias y lograr mejores resultados.

Pues bien, este octubre se cumplieron siete años del informe sobre esos programas y, salvo mejor opinión, a mí me parece que la situación en las áreas de acción citadas continúa igual o peor. La seguridad pública está en crisis, las hordas de la delincuencia dominan grandes partes del país, la crisis hospitalaria no cesa, la pobreza en lugar de disminuir crece, la educación pública sigue en harapos y la inmoralidad de la función pública está presa en el cuartel de Matamoros.

¿Qué ha sucedido entonces con la ayuda que los Estados Unidos ha dado todos estos años? Esto es lo que debe ser objeto de una investigación a fondo por parte de las agencias públicas de los Estados Unidos. Y de seguro, se encontrarán grandes sorpresas.

No puede ser que, después de invertir esas millonadas de dólares, con buenos propósitos, el carro del progreso continúe con las llantas desinfladas.