Ventana

La colaboración abre puertas

Rita María Roesch clarinerormr@hotmail.com

Nuestros bellísimos paisajes de bosques, de volcanes y cielos despejados hablan. Susurran: ¡Guatemala vale la pena! Y es que en este proceso electoral que acaba de dar inicio y con nuevas reglas se abre la oportunidad para que finalmente empecemos a sentar las bases de una Guatemala diferente. Depende de nosotros empezar a abrir brecha. El primer paso es reflexionar sobre las lecciones aprendidas en estos últimos años. Por ello es preciso analizar detenidamente por quién vamos a votar. No es válida una actitud conformista o indiferente. Ello demuestra irresponsabilidad. Tenemos que exigirles a los partidos políticos su plan de gobierno y discutirlo en familia. Que no se nos olvide lo dicho por José Mujica: “El poder no cambia a las personas, solo revela lo que verdaderamente son”.

En agosto del año 2001 publiqué mi primera columna en Prensa Libre. En ese artículo narro la historia de un pajarito que se propuso salvar el bosque donde vivía porque se estaba incendiando. Desde que comenzó el fuego, un cenzontle tomó la decisión de volar a un lago vecino, mojar sus alitas y dejar caer unas gotitas de agua, tratando de apagar el incendio. El cenzontle repitió su heroico acto infinidad de veces. Sus amigos, los otros animales del bosque, lo miraban admirados y exclamaron: “¡Qué increíble, cómo lo hace de bien, pero no lo va a lograr. Es imposible apagar semejantes llamaradas!” Pero como el cenzontle no cejaba en su empeño, sus amigos le dijeron que su ejemplo los había conmovido y que ellos colaborarían con él. Y así fue como finalmente, entre todos, apagaron el incendio. Luego los animales le preguntaron que cómo había tomado la decisión de hacerlo él solito. El cenzontle respondió que no sabía si lograría apagar el fuego pero que su corazón le decía que era su responsabilidad intentarlo. Que ese bosque era su casa y vivía feliz allí. Que tenía que hacer algo para evitar que fuera destruido totalmente. El mensaje de esta sencilla historia me recuerda las palabras de Abraham Lincoln: “No puedes escapar a la responsabilidad de mañana evitando la de hoy”.

Hace algunos día le conté esta historia a una amiga. Ella comentó que el año pasado escuchó en el programa A primera hora, con Luis Felipe Valenzuela y Marielos Fuentes, en Emisoras Unidas (yo cada vez que puedo los escucho), el testimonio de un chapín que trabajaba en Estados Unidos. Él comentó que estar lejos de Guatemala le producía un enorme vacío. Que le dolía especialmente no haber conocido más de su país. Para estar más cerca de la realidad nacional sintonizaba diariamente ese programa. Su intención era prepararse para colaborar en lo que pudiera cuando volviera a Guatemala. Eso de escuchar la voz del corazón se toma muchas veces como algo romántico, pero seguramente ese chapín sintió esa “voz del corazón” que le pedía no desconectarse de Guatemala. ¿Cuál sería la reacción de quienes oyeron esa entrevista? Seguramente sorprendió e hizo reflexionar a muchos de los oyentes. Actualmente existe un nuevo paradigma conocido como “el tú y yo”, que crea el poder de la colaboración y la cooperación. Este nuevo enfoque está cambiando las reglas del juego en el mundo porque genera espacios flexibles para hablar hasta con el “enemigo” y evitar la destrucción total. Mantengamos presente que el poder de la colaboración abre puertas. Invita a participar y a comprometerse en acciones solidarias. El poder de la colaboración revela la interdependencia entre todo lo que existe. La consideran como la nueva ley de la sobrevivencia porque imita una de las características más importantes de los ecosistemas naturales: cada ser ayuda al otro a sobrevivir. Esta es la esperanza para el mundo y para las futuras generaciones. “Es la iluminadora lección que nuestros bellos paisajes nos quieren comunicar!, cantó el Clarinero.