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La ganancia es progreso

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

Últimamente he leído varios artículos que se lamentan de la sociedad basada en la “persecución de ganancias”, manifestando su preferencia por un ideal moralmente superior, como el bien común o la igualdad. Es frecuente encontrar este sentimiento; el tema del lucro y la ganancia es controversial y poco comprendido. Sin embargo, el concepto y la práctica del lucro es uno de los mecanismos de cooperación y coordinación social más extraordinarios descubiertos por la civilización humana.

Como señalan Heyne, Boettke y Prychitko (2006), los salarios, rentas e intereses, son ingresos que se establecen y conocen con anterioridad, por contrato —sea formal u oral—, mientras que la ganancia o utilidad, por su naturaleza, es incierta. El término “sueldo” es fácil de comprender; es el pago a una persona por el servicio de su trabajo, usualmente determinado por acuerdo previo. El trabajador o empleado conoce de manera anticipada, lo que puede esperar por su trabajo y el empleador sabe lo que tendrá que pagar. El acuerdo previo del salario desvanece en gran parte la incertidumbre. Algo similar ocurre con la renta; el dueño de una propiedad o activo, establece un acuerdo con el arrendatario o usuario, sobre los términos bajo los cuales este último puede hacer uso de la propiedad. En este caso también se reduce la incertidumbre, pues ambas partes de la transacción han establecido previamente los términos y saben lo que pueden esperar.

Al igual que el salario y la renta, el interés también se define por contrato —mutuo acuerdo— previo. Un contrato de crédito establece las condiciones bajo las cuales el préstamo será devuelto, usualmente con el pago de interés, que no es más que la diferencia del valor en el tiempo. Esta diferencia de valor en el tiempo, el interés “originario”, se conoce como preferencia temporal; recibir algo hoy o recibirlo dentro de dos años, no tiene el mismo valor.

El salario, la renta y el interés, representan precios; por servicios de trabajo, por el alquiler de propiedad y del crédito, respectivamente. El salario, la renta y el interés no son ganancia o utilidad en un sentido estricto. La ganancia es otra forma de ingreso, pero no es un precio, es un fenómeno muy diferente a los ingresos por salarios, rentas o intereses. Para empezar, la ganancia es lo que queda solamente después de que se ha pagado todo lo demás e implica un mucho mayor grado de incertidumbre. La forma más usual y sencilla de entender la ganancia, es como la diferencia entre ingresos totales y costos totales, es decir, es un residual, o lo que queda. A diferencia de los otros ingresos ya mencionados, la ganancia puede ser positiva o negativa y el resultado siempre implica alguna incertidumbre.

La ganancia, por definición, significa que lo producido tiene más valor que los recursos empleados para producirlo, es precisamente la creación de valor. Sin el concepto de ganancia, la sociedad no cuenta con instrumentos certeros para identificar la creación de valor, que no es más que la multiplicación de los panes. Es más, la ganancia, el valor creado por encima del valor empleado, junto con el ahorro, lo producido más allá de lo consumido, son las únicas fuentes de inversión, tan necesaria para el progreso.

La ganancia no debe verse de menos, como una actividad de baja calidad moral, sino todo lo contrario. La ganancia orienta los recursos hacia aquellas actividades que crean más valor del que consumen. Las ganancias son absolutamente esenciales al progreso de una sociedad.

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