LA BUENA NOTICIA

La Patria mancillada por gobernantes corruptos

Víctor M. Ruano

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La patria somos nosotros mismos, actualmente luchando a brazo partido y contra corriente, en la construcción de una Guatemala distinta y mejor, en medio del descalabro generado por este gobierno que, como los anteriores, la han mancillado por corruptos.

La patria es su gente, su pueblo, sus culturas. No es solo su ejército ni sus policías, que se empeñan en sostener un gobierno corrupto, constituido en “régimen criminal” como lo llamó Norma Torres la congresista norteamericana de origen guatemalteco que lucha por la patria que la vio nacer, aunque ahora sirva a la nación que la formó ciudadana y para el quehacer político que ejerce con dignidad y responsabilidad.

La actitud de ella contrasta con el vergonzoso y ambiguo papel que está jugando el gobierno de los Estados Unidos en la persona de su embajador, sobre todo cuando sabemos que nació en nuestra patria y hoy sirve a los intereses norteamericanos, lo cual es motivo de orgullo para un guatemalteco ejercer tan importante cargo, pero cuando se trata de construir patria no se puede ejercer la diplomacia apañando corruptos sino apoyando a los ciudadanos en sus legítimas demandas por vivir en un país libre de corrupción e impunidad, por lo que esperaríamos más coherencia de él y de todo el cuerpo diplomático acreditado en el país. Una diplomacia que no asume los intereses de los pueblos es como la carabina de Ambrosio.

La patria no es solo esa elite de “criollos capitalinos” que miran con desdén a los campesinos e indígenas cuando plantean sus legítimas demandas, porque quieren seguir sosteniendo un Estado corrupto que solo sirva a sus intereses económicos para mantener intactas sus ganancias y privilegios mientras la pobreza se expande y profundiza.

La patria no son solo desfiles ni carreras de antorchas, tampoco solo los símbolos como la Bandera y el Quetzal, sino es vivir en un estado de Derecho donde se promueve y resplandece la dignidad de la persona, donde la ley se aplica igual para el rico que para el pobre, donde la prosperidad es para todos.

Las manifestaciones pacíficas de este mes que está concluyendo son expresión del anhelo de vivir en una patria digna para todos, por eso ha sido unánime el rechazo al gobierno, porque que no está comprometido en la construcción de la patria que queremos ni con su pueblo, además hizo un pésimo papel, reflejo de su gobierno, en la Asamblea de las Naciones Unidas, olvidando el valioso apoyo y compromiso de la Comunidad Internacional para desenmascarar los Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos incrustados en el Estado, especialmente los que han copado los tres organismos del sistema Republicano que nos rige: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Derrumbar la “narco-cleptocracia” es la tarea de la Cicig, por eso la detestan el gobierno y sus achichincles, los que dan la cara y los que con su silencio o pronunciamientos ambiguos lo respaldan. Precisamente cuando sus frutos empezaban a brotar y el pueblo iba recuperando la confianza en la justicia, se desata la gran batalla para abortar violentamente ese hermoso proyecto que es admirado por el mundo, hasta el punto de querer replicarlo en otros países, por su eficacia en la lucha contra los corruptos y ladrones.

El “pacto de corruptos”, encabezado por el presidente, armó la de Troya con tal de destruir el proyecto Cicig y denigrar a Iván Velázquez, connotado jurista colombiano y paladín de la justicia que devolvió al pueblo la credibilidad en la justicia y la confianza en el estado de Derecho como garantía de respeto a la dignidad humana y de aplicación de la ley para todos.

pvictorr@hotmail.com

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