EDITORIAL
La vicepresidenta recibe otro golpe
La situación de la vicepresidenta Roxana Baldetti se terminó de tornar irreversible ayer, cuando los 13 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, por unanimidad, decidieron dar trámite a una de las seis denuncias contra ella. Comienza así un largo proceso legal que puede durar varios meses, antes de que sea posible iniciar el juicio penal para que sea declarada culpable o inocente.
El impacto de la decisión de la CSJ va más en el campo de ser un primer paso en un camino por establecer la veracidad de las inculpaciones, porque los magistrados pudieron haber rechazado la solicitud, como lo hicieron en el caso del presidente Otto Pérez Molina. Es necesario explicar que lo que sigue es un proceso que puede tomar mucho tiempo.
Este consiste en que la CSJ envía al Congreso para que se encargue de conocer el antejuicio, que en otros países se denomina juicio político. Para ello debe nombrar una comisión de diputados integrada por sorteo, con el objetivo de analizar el tema, y lo regresan al pleno, para que este decida si ha lugar, pero lo deben aprobar dos terceras partes de los diputados, es decir con 105 votos favorables. Hasta entonces un juzgado empieza a conocer el caso. En todas estas instancias no hay limitaciones legales en cuanto al tiempo.
Lo ocurrido ayer puede ser considerado una nueva derrota moral para la funcionaria, lo cual, además, estuvo acompañado de la petición de renuncia que fue ratificada por la cúpula del sector empresarial organizado en el Cacif, en un hecho que tampoco tiene precedente histórico, a causa de la cercanía ideológica del actual gobierno con los empresarios del país.
Esos acontecimientos se plantean como únicos en la historia política de Guatemala, y, en consecuencia, abren también la puerta a una larga serie de acciones legales que se relacionan con el descubrimiento, juicio y castigo de las personas que se encuentran en el lado de quienes hoy son sindicados de corrupción, ya sea porque la aceptan o la fomentan.
Por ello, la crisis no parece terminar en el corto plazo y se puede estar convirtiendo en el inicio de pesquisas que incluso podrían llegar muy al fondo de la actual administración, pues por primera vez, además, es evidente que la población comienza a entender las relaciones existentes entre la corrupción y el subdesarrollo generalizado y manifestado en especial en la pobreza y la falta de empleo.
Conforme pasan los días se manifiesta la necesidad de llegar a un acuerdo político entre el Gobierno y la sociedad guatemalteca representada en diversas instituciones, para que la urgente e indispensable renuncia de la vicepresidenta Roxana Baldetti se realice de la manera más serena posible y con ello comience ese largo proceso de cambios profundos que son necesarios.
Las crisis significan oportunidades, y una de ellas puede ser vista en la forma como miles de guatemaltecos han manifestado su pensamiento, no solo con innumerables mensajes en las redes sociales o en columnas en la prensa escrita, sino con exigir públicamente cambios en la situación que afronta el país.