LIBERAL SIN NEO

Ojalá fuera así de fácil

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

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Impuestos en Guatemala

En lógica, non sequitur (del latín “no se sigue”) es un argumento con una conclusión que no se deriva de la premisa. La conclusión puede o no ser verdadera, pero no tiene conexión con la premisa. Todo argumento inválido o falso es un caso especial de non sequitur. Otra forma falsa de razonar es el famoso post hoc ergo propter hoc, del latín “después de esto, por lo tanto por esto”, que es falsa causa-efecto, correlación coincidente o correlación sin causación. Sucedió X, luego sucedió Z, por lo tanto X causó Z.

Estos son, entre otros, los falsos razonamientos que pueden encontrarse en una nota publicada recientemente en un diario de Guatemala. Dice: “Cuatro meses después de que el Banco Mundial determinara que Guatemala es el cuarto país más desigual de Latinoamérica y el noveno a nivel global, el presidente Jimmy Morales ha develado su plan para fomentar una reforma fiscal y tributaria”. La premisa sobre lo que ha determinado el Banco Mundial en relación a la desigualdad en Guatemala relativa a Latinoamérica o el resto del mundo, puede ser verdadera. El hecho de que Jimmy Morales develara su plan para fomentar una reforma tributaria cuatro meses después de lo determinado por el Banco Mundial, también puede ser verdadero. Lo que no está claro, es la relación entre ambos eventos. ¿Hay alguna relación causal, tal que la develación de Jimmy Morales fue provocada por la determinación del Banco Mundial? ¿O es que el plan de Jimmy Morales de fomentar una reforma tributaria de alguna manera va a corregir o “curar” la desigualdad en Guatemala? En mi opinión, lo que se infiere, de manera equivocada, es que la desigualdad en Guatemala y la falta de una reforma tributaria, de alguna manera están asociadas.

En el mismo tenor, dice la nota: “En un país donde el 59.3% de la población es pobre… el procurador de los Derechos Humanos… aconsejó que deberían ser las grandes corporaciones las que hagan del presupuesto del Estado uno más robusto y descargar de la espalda de la capa media la responsabilidad de sostener el financiamiento de la cosa pública”. El procurador agregó que “deben pagar más los que más tienen, como las empresas con más rentabilidad y que más producen”. La inferencia es que actualmente no pagan más los que más tienen y la reforma tributaria que venga debe corregir esta situación.

Esta es la misma cantaleta demagógica de siempre, con el muy atractivo razonamiento de lucha de clases como fondo. Si tan solo los ricos malvados y egoístas y las grandes empresas explotadoras pagaran más impuestos, todo se resolvería. Ya quisiéramos que esto fuera cierto, pues de ser así de fácil, tendríamos identificado el problema y la solución. ¿No se le había ocurrido a nadie?

No quiero, ni pretendo ser, un apologista de “los ricos” o de las “grandes corporaciones”. Si aumentar el impuesto progresivo sobre la renta fuera a mejorar la situación de los pobres en Guatemala, estaría a favor de ello. Lo cierto es que en Guatemala paga más impuestos el que más tiene. Lo cierto es que las tasas impositivas progresivas a las empresas que tributan en el marco de la ley ya son altas. Lo cierto es que aumentar los impuestos progresivos solo desincentiva la producción y disminuye la demanda de trabajadores. Lo cierto es que comerse el capital es comerse el futuro. Es muy fácil ponerse de lado de los pobres con el razonamiento populista clásico de que la pobreza de unos es causada por la prosperidad de otros. No se trata de caer bien, sino de comprender los efectos.

Una reforma tributaria más; ya veremos en cuatro años si esta ha resuelto algo.

fritzmthomas@gmail.com