Pluma invitada

Cuaresma y reflexión en elección de “reyes”

César Sagastume checharin.sagas@yahoo.com

Al hacer un inventario de los pasajes bíblicos se encuentran eventos diversos y elocuentes sobre las atrocidades que los gobernantes déspotas de esa época cometieron contra el pueblo, incluyendo al Dios hijo, Jesucristo. Por considerarse los todopoderosos trataron de aniquilar al verdadero rey desde su nacimiento, para perpetuarse en el poder, sin saber que el reino de Dios era otro; sin embargo, al hacer creer al pueblo que ellos eran los dioses terrenales terminaron convirtiéndose en los emblemáticos reyes del mal por la eternidad.

A pesar de los conceptos de La República, El Estado y La Política de Platón y Aristóteles, así como otros aportes de la cultura helénica, los reyes romanos implantaron una estructura para mantener al pueblo en la ignominia, la explotación y la ignorancia, cometiendo las atrocidades más aberrantes para abolir el derecho de libertad, ciudadanía y seguridad que debe garantizar el Estado.

La Cuaresma es una oportunidad para revivir los pasajes de los actos más grotescos que los poderosos pueden cometer contra los más desposeídos, los cuales en la actualidad se repiten una y otra vez. Es una época que invita a la conversión y a la reflexión. Lo que se vive cada año en las tradiciones cuaresmales debe servir para que quienes aspiran a gobernar el país corrijan la vorágine en que mantienen al pueblo.

Vale este ejercicio de conversión para corregir el comportamiento de los gobernantes y gobernados de la época y evitar que se repitan las escenas del mal.

Al reflexionar sobre los aportes teóricos que los filósofos, teólogos y estudiosos de las escrituras sagradas brindan a través de un escenario en el cual se recuerda el drama de la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo, es posible alcanzar la verdadera conversión.
Los principios cristianos que podemos revivir en este período de cuaresma deberían llevar a reflexionar a los que aspiran a ser gobernantes sobre que deben olvidar el mal y practicar el bien, poniendo sus talentos, capacidades académicas, su inteligencia, al servicio del pueblo. Olvidarse del mal que han hecho hasta ahora y evitar continuar cometiendo los aberrantes vicios de apropiarse de los recursos que deberían utilizarse para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos que los han llevado al poder.

Es momento de dejar la práctica de actitudes diabólicas, para terminar con el juego dicotómico de las clases sociales, del opresor y el oprimido, del dominante y el dominado, del pobre y el rico, de colonos y colonizados, proletarios y capitalistas que apuesten a la desigualdad de privilegios que el Estado condena.

Al observar los distintos pasajes cuaresmales deberíamos reflexionar sobre la importancia de evitar elegir modelos de tiranos que detestamos.
La época de cuaresma, que marca un periodo de reflexión para volver a empezar a vivir, invita a enmendar el presente y discernir el futuro. La lección es: No admitir a opresores, corruptos y déspotas que explotan al pueblo.

Es obligatorio vivir los pasajes cuaresmales, practicar la fe en la Iglesia y vivir las liturgias, ya sea en el hogar, en centros de distracción o en las playas, pero lo importante es reflexionar para convertirnos del mal al bien y lograr la conversión deseada.