Pluma invitada

Educación ciudadana garantiza elecciones libres

César Sagastume checharin.sagas@yahoo.com

Es muy común en el ámbito escolar y en los acontecimientos de la vida nacional atender demandas de la formación ciudadana cuando se ven venir de cerca los fenómenos sociales, culturales, políticos y naturales, como una forma de afrontarlos en forma improvisada y circunstancial. Luego se olvidan los temas y se retoman cuando surgen nuevamente y se busca dar respuesta cuando se ve venir el peligro. Estas situaciones se viven reiteradamente en forma cíclica y al final parecieran ser parte de la cultura guatemalteca, como país en vías de desarrollo.

El sistema educativo debe contemplar la enseñanza de los derechos de libertad e igualdad, que ninguna persona es superior a otra; libertad de acción, de opinar y accionar, siempre y cuando no sea ofensivo o causa de delito; que nadie puede ser obligado a pertenecer a grupos en contra de su voluntad y no constituye delito denunciar a funcionarios o empleados públicos por corrupción; que el conocimiento nos da sabiduría para discutir nuestras ideas y opinar sobre lo que pensamos y expresamos como práctica de la libertad, como derecho inalienable.

Si se trata de los desastres naturales, el tema es considerado prioridad por las autoridades de turno, y es entonces que se recuerda que es parte de los contenidos programáticos de los pénsum de estudios, que deben retomarse con urgencia para enmendar el daño y se hace vigente en la parte formativa de la educación a las nuevas generaciones, cuando deben considerarse ejes principales de aprendizaje y considerarlos centros de interés educativos para formar una ciudadanía responsable.

Si se trata de la defensa y protección ambiental, se le pone atención cuando sufrimos las inclemencias del calentamiento global, deforestación, enfermedades consecuencia de la contaminación de las fuentes hídricas o los desechos sólidos, pero luego desaparece la preocupación y es entonces cuando recrudece la formación ciudadana para retomar la temática con mayor interés cuando vuelve a repetirse, a pesar de que estos temas son torales en el Currículo Nacional Base para la formación ciudadana que permite vivir en concordancia con la naturaleza que nos prodiga vida y salud.

Cuando se analizan los efectos de la superpoblación se dan pinceladas de la educación en población, y cuando aparecen conflictos alrededor del tema, principia la preocupación de las autoridades, organizando cruzadas temporales o eventos para dirimir el problema, encendiendo la alarma del que se ve venir, cuando debe ser una exigencia de formación ciudadana durante los distintos ciclos de escolaridad. Así como este caso podríamos seguir enumerando eventos que se tratan con paliativos que solo se tocan cuando aparecen los conflictos y que suman al desequilibrio del Estado.

Cuando estamos a las puertas del proceso electoral, la preocupación actual de las autoridades del país es la débil formación ciudadana para elegir a los gobernantes, haciendo cómplice al pueblo del desastre democrático que vivimos, cuando tenemos que elegir a los que deben administrar los recursos del Estado.

Los aprendizajes de formación ciudadana que la escuela debe compartir con la población son los que le permitan conocer sus derechos y obligaciones, así como saber que el Estado debe garantizarle la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral, para que pueda hacer un verdadero ejercicio electoral y no se equivoque en elegir gobernantes que queden en deuda, haciéndose cómplices en mantener el status quo.