Pluma invitada

Las mujeres pertenecen a todos los lugares donde se toman decisiones

El 30 de octubre marca 20 años de la adopción de la histórica Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que motivó a los Estados Miembros a aumentar la participación femenina en todo nivel de toma de decisiones, en la esfera de resolución de conflictos, paz y seguridad. También convocó a que este género ocupe liderazgo de alto nivel en la ONU. Sin duda, La RCSNU1325 es una declaración relevante, estipulando que la mujer debe tener presencia en la mesa de toma de decisiones más importantes y la necesidad de las condiciones para realizar contribuciones significativas al proceso político.

Es notorio que el sistema de la ONU anualmente produce innumerables resoluciones, pero en 75 años únicamente expuso cuatro acerca de la participación de las mujeres. ¿Por qué? Existen dos aspectos complementarios a la igualdad de género: protección y participación. El primero es común: protección contra la violencia, violación, acoso sexual, discriminación en el trabajo, etc. La protección es importante, enfocándose en necesidades urgentes e inmediatas, peligros y obstáculos reales. Dicho esto, el concepto de “protección” encaja con el antiguo pensamiento patriarcal, considerando a la mujer como grupo débil y vulnerable. En contraste, la participación es menos cómoda para muchos en el ámbito masculino, involucrando compartir o renunciar al poder. Las limitantes en la participación plantean preguntas, tales como la cantidad de mujeres participando en política, ejército o en asesorías o decisiones de alto nivel. Actualmente, la mayoría de las resoluciones de la ONU en igualdad de género continúan centradas en el tema de la protección. Incluso la RCSNU 1325 contiene este elemento: la segunda mitad del documento solicita proteger a la mujer en la guerra, de agresiones sexuales relacionadas con el conflicto y similares.

El sistema de la ONU se ha esforzado significativamente en cumplir con la resolución 1325. Actualmente, ocho de los 17 representantes especiales de la ONU son mujeres, y han adoptado reformas para aumentar la participación femenina en procesos de paz. No obstante, 20 años después, pareciera que la ONU y los Estados Miembros se sienten más cómodos implementando decisiones centradas en la “protección”, en lugar de la “participación” crucial. De hecho, el último informe de la ONU (noviembre de 2019), que resume 20 años desde la adopción de esta resolución, trata casi exclusivamente de la protección. De las 16 conclusiones clave estipuladas, solo dos indican acerca de la participación de la mujer.

Para Israel es un orgullo participar y contribuir internacionalmente para la protección de la mujer. Israel fue pionero en una resolución en la prevención del acoso sexual en el lugar de trabajo, asimismo ofrece capacitación internacional para países en desarrollo en temas del empoderamiento femenino, y posee leyes de vanguardia acerca de violencia sexual y doméstica. Sin embargo, a nivel de participación, una descripción honesta revela una imagen mixta. En el sistema judicial israelí, el 51% de los jueces son mujeres, incluido el presidente del Tribunal Supremo. Además, una decisión reciente del gabinete de octubre de 2020 estableció el objetivo de que el 50% del personal de mayor jerarquía del servicio civil israelí sean mujeres (actualmente solo el 11% tiene este rango). Por otro lado, el gabinete ministerial israelí sigue siendo predominantemente masculino (80%), y el “Gabinete de Coronavirus” especial de 10 miembros tiene solo un miembro femenino. También hay únicamente 17 mujeres embajadoras israelíes alrededor del mundo, de los 103 jefes de misión.

La protección es importante, pero debemos avanzar. Veinte años después de la Res. 1325, es momento de poner énfasis en la participación. En palabras de la fallecida jueza de la Corte Suprema de EE. UU., Ruth Bader Ginsburg, “Las mujeres pertenecen a todos los lugares donde se toman las decisiones”. Que este sea nuestro objetivo global, tanto nacional como colectivo, para los próximos 20 años.

  • Viceembajadora de Israel en Guatemala