PLUMA INVITADA

Los secretos de las amistades duraderas

A principios de 2020, justo antes de que empezara la pandemia, conocí a una mujer que decía practicar la “amistad agresiva”. Le consume mucho tiempo, pero es la persona que invita a sus amigos a su casa y organiza regularmente eventos y salidas con sus amistades. Qué manera tan fantástica de vivir.

Pensé en ella mientras leía el libro más reciente del antropólogo Robin Dunbar, “Friends”. Si el nombre del autor te suena conocido, quizá sea porque descubrió que la cantidad máxima de relaciones significativas que puede tener la mayoría de la gente ronda las 150, dicho hallazgo es conocido como el número de Dunbar. ¿Cuántas personas están invitadas a una boda estadounidense promedio? Unas 150. ¿Cuántas personas hay en una lista de tarjetas de Navidad de una familia promedio en Reino Unido? Unas 150. ¿Cuántas personas había en las primeras comunidades humanas de cazadores-recolectores? Unas 150.

Dunbar sostiene que es una cuestión de capacidad cognitiva. La mente humana promedio puede mantener unas 150 relaciones estables en un momento dado. Estos 150 amigos son las personas a las que invitas a tus eventos importantes, las personas con las que te sientes cómodamente desinteresado.

Dunbar también afirma que la mayoría de las personas tienen un círculo de unos 15 amigos más cercanos. Estos son tus compañeros sociales cotidianos: las personas con las que vas a cenar y al cine. Dentro de ese grupo está el círculo más íntimo, con unos cinco amigos. Son las personas que están dispuestas a ofrecerte una ayuda emocional, física y económica sin reservas en los momentos de necesidad.

El autor sostiene que la cercanía de una amistad está influida por la cantidad de cosas que se tienen en común. “Tienes el doble de probabilidades de compartir genes con un amigo que con cualquier persona al azar de tu vecindario”, escribió. La gente tiende a hacerse amiga de quienes tienen gustos musicales, opiniones políticas, profesiones, visiones del mundo y sentido del humor similares. Conoces a una persona nueva, inviertes tiempo en conocer a esa persona y decides en qué círculo de amistades la vas a incluir.

El tiempo es un elemento crucial en la amistad. Jeffrey Hall, experto en psicología de la amistad, estudió a 112 estudiantes de primer año de la Universidad de Kansas y descubrió que se necesitan unas 45 horas de presencia en la compañía de otra persona para pasar de ser un conocido a amigo. Pasar de amistad ocasional a amistad significativa requería otras 50 horas en un periodo de tres meses, y pasar al círculo íntimo de amigos requería 100 horas adicionales.

Las personas suelen dedicar mucho más tiempo a sus círculos internos que a los externos. Dunbar descubrió que, a lo largo de un mes, las personas dedican unas ocho horas y media a cada uno de sus cinco amigos más cercanos, y dedican poco más de dos horas al mes (básicamente una cena o una comida) a los siguientes 10 que completan su círculo de 15 personas. En promedio, le dedican menos de 20 minutos al mes a las otras 135 personas de su círculo de amistades más amplio.

' Nuestra felicidad, nuestra salud y plenitud dependen mucho de nuestra capacidad para ser comprensivos y considerados con los demás.

David Brooks

Estas cifras son promedios. Cada uno de nosotros tiene su propio estilo de amistad. Los extrovertidos gastan su energía social en más personas y tienen más amistades íntimas, pero más frágiles. Los introvertidos invierten tiempo en menos personas, pero tienen vínculos más fuertes con ellas.

El otro factor crucial en la amistad es la habilidad social, y esto es algo que, como sociedad, no nos tomamos en serio lo suficiente. Esto se ha convertido en una convicción apasionante para mí durante la última década. La vida social es rápida, compleja y sumamente exigente desde el punto de vista cognitivo. Hace muy poco que los estadounidenses empezaron a enseñar habilidades sociales y emocionales en las escuelas, y hay muchas razones para creer que la vida en línea debilita esas habilidades.

No obstante, nuestra felicidad en la vida, así como nuestra salud y plenitud, depende muchísimo de nuestra capacidad para ser comprensivos y considerados con los demás. Gran parte de la amargura y el aislamiento en Estados Unidos se debe a que nuestras habilidades sociales son inadecuadas para la sociedad compleja en la que vivimos ahora.

Los psicólogos Michael Argyle y Monika Henderson identificaron algunas de las acciones sociales en las que se basan las amistades: defender a los amigos cuando no están presentes, compartir con ellos noticias importantes, confiarles tus vulnerabilidades y darles apoyo emocional cuando lo necesitan.

Muchas de las habilidades más importantes son las de la comunicación cotidiana: llevar la conversación de un lado a otro sin interrumpir, añadir algo significativo a lo que la otra persona acaba de decir, contar chistes, recordar el pasado, anticipar cómo podría reaccionar la otra persona a tu comentario para poder expresarlo de la mejor manera.

Dunbar y sus colegas Neil Duncan y Anna Marriott tomaron una muestra de las conversaciones que tenían otras personas en cafeterías y otros lugares y descubrieron que dos tercios del tiempo de la conversación se dedicaba a hablar de temas sociales. La investigación de Dunbar también sugiere que una persona promedio puede esperar que una relación cercana se rompa aproximadamente cada 2,3 años. Eso supone unas 30 rupturas de relaciones a lo largo de la vida adulta, por lo general, por cosas como la falta de atención y la mala comunicación.

El trabajo de Dunbar me parece fascinante, aunque, al igual que gran parte de las ciencias sociales, se centra en lo que puede cuantificarse en todas las poblaciones, por lo que pasa por alto los aspectos particulares y únicos de cada amistad.

La mayor parte de esta investigación se hizo hace muchos años. Al leerla en el contexto de la COVID-19, con frecuencia tuve la sensación de estar vislumbrando un mundo perdido. Todo parece muy frágil. Mientras recuperamos poco a poco la normalidad, tal vez sea el momento de hacer un inventario de la amistad, y de ser agresivamente amistosos.

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