Pluma invitada

Pacto Global, aliado en los derechos de la niñez

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Un aproximado de 6,5 millones es el número de niñas y niños (según la convención de los derechos del niño es población menor de 18 años) proyectado para 2021, según el Censo de Población y Vivienda 2018 (INE). Esta cifra confirma que es un sector de la población clave para el país. Con base en lo anterior, frases como “Las niñas y los niños son el presente y el futuro” muchas veces nos llevan a repetir y no a “repensar” el serio compromiso que como personas adultas tenemos hacia la niñez.

Desde mi rol como miembro de la JD de Pacto Global (PG), quiero profundizar cómo se vincula la niñez con PG. Cabe mencionar que en esta red convergen empresas, cámaras empresariales, sector académico y organizaciones de la sociedad civil (con experiencia en temas de derechos humanos) que buscan alinear sus operaciones a los diez Principios universales de derechos humanos, laborales, medio ambiente y anticorrupción. En este espacio se aprenden e intercambian experiencias sobre prácticas de sostenibilidad, para asumir la responsabilidad de alcanzar un mejor futuro para todas las personas.

Estas prácticas sostenibles incluyen, sin lugar a duda, a la niñez, que para muchas empresas se vinculan como simples compradores o como miembros de familias que tienen cierto poder de decisión sobre servicios de diverso tipo que se ofrecen en el mercado. Desafortunadamente, otro de los análisis más frecuentes respecto de la relación entre las empresas y la niñez tiene que ver con la prevención del trabajo infantil, que pone en riesgo la vida y dignidad de las niñas y los niños.

Comprometernos como personas adultas y desde diversos sectores es mandatorio y urgente para erradicar este tipo de trabajo que menoscaba las condiciones de vida de la niñez y, por ende, pone en cuestión el papel de las personas adultas como corresponsables de su presente y futuro.

Sin embargo, no se debe olvidar que las prácticas sostenibles de las empresas deben incluir una revisión de cómo se contribuye positivamente en materia de derechos humanos en la vida de las niñas y los niños, por mencionar algunos ejemplos:
Llevar a cabo proyectos comunitarios de RSE (Responsabilidad Social Empresarial) que les beneficien y en donde, en la medida de lo posible, se incluya su punto de vista —la experiencia al respecto ha arrojado resultados positivos—.

Ofrecer para la niñez alternativas de márquetin que promuevan el respeto a su vida y dignidad; contar con políticas empresariales de salvaguarda para la niñez, y esto incluye cualquier relación que desde la empresa se genere con este sector de la población.
Trabajar con el garante de derechos y sectores diversos para cumplir con los diez principios empresariales relacionados con los derechos y, en particular, con la responsabilidad de “respetar y promover los derechos del niño”.

Y aprovechando la oportunidad que tengo de dirigirme a usted, si su empresa o la organización que representa quiere conocer más de Pacto Global y cómo hacer posible una mejor y mayor vinculación con los derechos de la niñez, y los diez Principios universales sobre Sostenibilidad, contacte a Pacto Global Guatemala https://pactoglobal.com.gt/ Se requiere la adhesión de más empresas y organizaciones de la sociedad civil organizada que quieran hacer un cambio sostenible para alcanzar un mejor futuro, sobre todo uno mejor para las niñas y los niños.