CATALEJO
Poco tiempo para anunciar la terna
ESTÁ EN LA AGENDA PÚblica nacional la sustitución de la ex vicepresidenta Roxana Baldetti, lo cual debe estar solucionado a la mayor brevedad posible. El interés nacional e internacional también es particularmente profundo, debido a tratarse de un suceso político de enorme importancia. Los detalles formales, ciertamente, son críticos y deben ser cumplidos con celeridad y mucho cuidado, pues a consecuencia de lo ocurrido son inadmisibles las improvisaciones. No serán interpretados como errores, sino como nuevos y adicionales intentos de burlarse de la ley, de intentar también una nueva burla a los ciudadanos y por ello se convertirían en la causa de nuevas crisis, o en una innecesaria prolongación del remolino político actual.
ADEMÁS DE LAS formalidades, es urgente recalcar y dejar claro el objetivo de la elección de quien acompañe al presidente Otto Pérez Molina: completar el período del gobierno, cuyo fin se encuentra a ocho meses de distancia, pero cuya vida práctica es de apenas tres meses con dos semanas. Este acompañamiento debe significar la designación de alguien capaz y con la voluntad de garantizar la gobernabilidad del país, gracias al respeto a la ley y el orden, pero sobre todo con particular atención en el espíritu de estos. No hay tiempo ni espacio para cualquier tipo de componendas políticas o de otra índole. Los ciudadanos han evidenciado hasta la saciedad el rechazo a las maniobras para contribuir a la ingobernabilidad nacional.
EL PRESIDENTE DEBE ACtuar con cuidado al escoger a quienes integren la terna. Le sería contraproducente agregar a personas demasiado cercanas a él, porque el Congreso podría vetarlas. Entonces, sus escogidos deben ser personas de prestigio, desinteresadas en la politiquería, con la posibilidad de un apoyo mutuo para llevar la nave política nacional al puerto de la entrega programada para el 14 de enero del 2016. Ese lapso, muy probablemente, no será tan convulso como el momento actual, pero sin duda estará sujeto a una observación mayor y más profunda, con el elemento nuevo de ese despertar de la población a manifestar en las calles del país y la posibilidad de nuevos triunfos similares al logrado en el caso Baldetti.
UNA TERNA CONFIABLE podrá eliminar el teatro político en el Congreso. El presidente Pérez Molina deberá explicar sus razones que lo lleven a escoger a una terna específica. Siendo una etapa preelectoral y ante la presión social existente sobre la Presidencia, la corrupción y el manejo político, la decisión también debe ser rápidamente estudiada. No hay espacios para un nuevo circo como el del sábado, cuando se llegaron a discutir los beneficios politiqueros de no aceptar la renuncia de la vicepresidenta para negociar el voto o venderlo. El precio de politiquear, sin duda alguna, lo pagarán con votos quienes sean diputados y al mismo tiempo aspirantes partidistas para la reelección el segundo domingo de septiembre.
TOMAR DECISIONES EN el mínimo tiempo posible ayudará a impedir otro problema serio: el de las especulaciones y los rumores, notablemente facilitados a causa de la inmediatez de la comunicación por medio de las redes sociales, cuya credibilidad es alta, aunque nunca se pueda conocer con seguridad la autenticidad de los mensajes. Mientras la problemática no sea arreglada, la etapa conflictiva —aunque necesaria— crecerá y solo cambiará de contenido, pero no de intensidad y este riesgo debe quedar controlado desde ahora porque de lo contrario solo cambiará de contenido, más no de intensidad. Los intereses de la democracia guatemalteca deben prevalecer. Todo esto es una perfecta oportunidad para poner orden en el Estado y en el Gobierno.