Catalejo

Retos estadounidenses en el complicado istmo

Mario Antonio Sandoval

La visita del vicepresidente estadounidense Mike Pence plantea una oportunidad para permitirle a Donald Trump recibir una visión para él fácil de aceptar y de creer acerca de la Centroamérica actual, inmersa en más complicaciones de las evidentes. En resumen, Estados Unidos debe entender cuál es su verdadero papel para solucionar el problema representado por los niños de la frontera, quienes son un efecto, no una causa. Es complicado porque se entremezcla una serie de factores tanto internos como externos en la Unión Americana y en la totalidad del istmo, no solo en el Triángulo Norte, concepto creado con la primera crisis del 2014. Debe ser sustituido por el Pentágono Norte…

Los centroamericanos salen porque: a) huyen de la violencia asesina de las maras (por cierto nacidas en Estados Unidos); b) necesitan trabajo y no lo encuentran en sus países; c) ya tienen a familiares emigrados, legales o no; d) no están enterados de la nueva realidad de Estados Unidos, país convertido en hostil para todos los hispanoparlantes, a pesar de su importancia; e) no tienen idea de hasta dónde puede llegar el poder de un presidente cuyo partido controla el Congreso y el Senado; f) ignoran la profundidad del peligro de pasar por México, y ahora la actitud de las autoridades fronterizas, si bien similar a la de siempre, en este momento la abierta violencia verbal del presidente actual, sin precedentes en la historia de Estados Unidos.

En vista de la imposibilidad de enfrentar el problema de los inmigrantes en su territorio, Estados Unidos debe utilizar su poder económico, disminuido pero aún sumamente grande, para solucionar o reducir la pésima educación, la deficiente salud, y toda una larga serie de factores adicionales, entre ellos lo académico, lo económico, la tarea del ejército en la guerra contra las drogas, del sector privado en la solución de los problemas. Otro tema de interés, es mucho más barato solucionar esta situación en estos países y no esperar a enfrentarse con la imposibilidad de arreglarlo cuando se ha convertido, como ahora, en una crisis de política externa, pero también internamente. No se trata de caridad ni de beneficencia, sino de beneficio mutuo.

Sin duda, el señor Pence debe tomar todo esto en cuenta cuando comunique en Washington las percepciones de su visita. Estas no terminarán mientras persistan las condiciones actuales. Mientras se mantenga el régimen de Ortega en Nicaragua, habrá un aumento de refugiados hacia el resto de Centroamérica. Costa Rica, ya con miles de ellos, será la primera víctima; en Honduras, El Salvador, Guatemala y el sur de México también habrá un aumento de los refugiados trashumantes hacia Estados Unidos, el cual al afianzarse en su política y sobre todo la retórica de Trump, acrecentará las críticas de los países donde por otras razones, sobre todo el proteccionismo, permitirán ver una clara falta de análisis de las inmediatas consecuencias de medidas similares a productos estadounidenses en otras regiones.

Las economías centroamericanas no crecen suficiente, mientras la población sí aumenta de manera notable. La cercanía del istmo a Estados Unidos ha sido la causa de dependencia histórica, pero ahora está desarrollándose un cambio. Finalmente, el señor Mike Pence tiene oportunidad de convalidar a la lucha anticorrupción, lo cual debe desembocar en medidas sin precedentes, en las cuales se incluyen campos como los depósitos de dineros mal habidos, los castigos legales, supresión de visas, etc. Sin embargo nada será útil o muy poco efectivo si el presidente estadounidense no reflexiona en todas sus acciones cuyos efectos ya están siendo contraproducentes. En el futuro, las conversaciones con los presidentes deberían concentrarse en la búsqueda de mejoras para el desarrollo, y no los consabidos tirones de orejas.