EDITORIAL
Surgen dudas sobre plan estadounidense
El viernes pasado causó dudas la información de la agencia France Presse según la cual no existe la posibilidad de que se integre en Centroamérica una programa similar al del Plan Colombia, realizado hace algunos años para confrontar los serios problemas provocados por todas las actividades ilegales relacionadas con el narcotráfico internacional.
Según esa información, el vicepresidente Joe Biden había indicado que no se puede hacer nada parecido, como consecuencia de que los países del Istmo no están preparados para manejarlo, al carecer de la capacidad organizativa suficiente. Por tanto, no habría tenido frutos el reciente viaje a Washington de los gobernantes de Guatemala, El Salvador y Honduras, y su reunión con el presidente Barack Obama.
Sin embargo, fuentes consultadas por Prensa Libre indican que se trata de una mala percepción de las declaraciones vicepresidenciales. Hoy se inicia en Guatemala una gira por los países del Triángulo Norte de un equipo de expertos que se reunirán con funcionarios, para el diseño de un plan concentrado principalmente en el inicio de la estructura de la propuesta de la estrategia integral, que incluye un importante enfoque sobre los temas sociales, como educación, malnutrición, programas preventivos de salud, inversiones y trabajo.
No es menos cierto que aún no ha habido una aclaración o una postura oficial a este respecto. Por su parte, el presidente Otto Pérez Molina declaró que pronto comenzarán a llegar de regreso al país algunos de los niños guatemaltecos indocumentados que fueron detenidos en la frontera y se encuentran en albergues.
Mientras esas medidas se concretan, continúa la crisis humanitaria causada por la inmigración masiva de 57 mil niños sin documentos, lo que ha causado una tormenta política interna, así como varias increíbles reacciones de políticos republicanos por motivos electorales y de presión despiadada contra el presidente Obama, sin importar las consecuencias sobre vidas inocentes.
De más está reiterar que si bien se trata de un tema complicado y de muchas facetas, la forma de disminuir o eliminar esa migración masiva no es el gasto de miles de millones de dólares para capturar a los niños o los adultos. Lo más importante es lograr que esas inversiones sean realizadas para la creación de fuentes de trabajo y de ingresos estables, y también para combatir la violencia relacionada con las pandillas y otras formas de actuación del crimen organizado internacional, tanto fuera como dentro de los países, incluyendo sobre todo a Estados Unidos.
En teoría, puede llegar el momento en que desaparezca la inmigración de indocumentados, pero quienes luchan por lograrlo deben explicar cuáles son los planes tanto estadounidenses como centroamericanos y mexicanos. La complejidad de la migración de indocumentados requiere soluciones igualmente difíciles, pero indispensables. Es un hecho que afecta a todos, a unos directamente, y a otros porque demuestra con claridad la real situación actual tanto de México como de Centroamérica, cocinada a fuego lento y en forma poco notoria durante muchos años.