Las elecciones se acercan, el Congreso lo sabe y las alianzas políticas se desdibujan

A medida que avanza el año preelectoral bancadas amigas pasarán a ser rivales todo con tal de ser los favoritos para las elecciones generales del 2023.

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Por tercer año el Congreso es liderado por el bloque oficial, cuya presidenta es la diputada Shirley Rivera. Fotografía: Prensa Libre.
Por tercer año el Congreso es liderado por el bloque oficial, cuya presidenta es la diputada Shirley Rivera. Fotografía: Prensa Libre.

El pacto político dominante que ha mantenido el control del Organismo Legislativo desde el 2020 podría estar llegando a su fin y reconfigurar, al menos de manera pública, las fuerzas políticas frente a las próximas elecciones generales, que se celebrarán en junio del 2023.

Hasta ahora, las bancadas aliadas al oficialismo han conseguido aprobar una agenda según sus criterios y prioridades y sin mayor oposición. De esta cuenta, el saldo de iniciativas aprobadas incluye algunas cuestionadas o incluso señaladas de inconstitucionales.

El Presupuesto del 2021 y la iniciativa 5272 para la protección a la familia son algunos de los proyectos de ley que vieron la luz, pero en pocos días fueron de nuevo archivados por presión social y críticas de distintos sectores.

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Esta aplanadora oficialista durante este primer período legislativo, que comenzó el 14 de enero, también ha conseguido ampliar por Q3 mil millones el presupuesto del Ministerio de Comunicaciones, para financiar un ambicioso plan de recuperación de carreteras que ha sido criticado por su poca viabilidad y transparencia.

Esta alianza también funciona en sentido contrario para sepultar las propuestas de la oposición, entre estas priorizar la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que en octubre cumplirá tres años de retraso.

La alianza oficialista tiene las riendas del Congreso, más de cien diputados deciden qué leyes aprobar y cuáles quedan en el olvido, pero esa alianza política podría estar por llegar a su fin.

Interés político

Desde el 14 de enero de 2020, el Congreso ha sido señalado por la oposición de integrar un pacto político que solo ve por sus intereses y obvia las necesidades sociales.

Las tres juntas directivas electas en la novena legislatura enfrentan la duda de una supuesta compra de votos, señalamientos que jamás han sido comprobados pero tampoco se han podido desvanecer.

La maquinaria política que hasta ahora les ha sido útil para aprobar asuntos de su interés podría estar por terminar, según Jahir Dabroy, analista de la Asociación en Investigación y Estudios Sociales (Asíes).

“Yo creo que la alianza oficialista da para llegar hasta a agosto de este año. Históricamente, siempre se ha marcado una reconfiguración previa al proceso electoral, por la distancia que tienen que marcar”, comentó.

A medida que se acercan las elecciones, los partidos políticos necesitarán “pelear” contra un enemigo, y qué mejor contrincante que el gobierno saliente para destacar sus falencias para, a cambio, ofrecer las soluciones a cada uno de esos problemas, señaló.

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Se alejan

La legislatura comenzó con el pie izquierdo, pues no fue solo la supuesta compra de votos para la primera junta directiva y las siguientes lo que marcó un congreso dividido.

A lo interno de los bloques Bienestar Nacional (Bien) y Victoria hubo rupturas, las cuales han alcanzado a otras bancadas que por una u otra razón afrontan disputas internas.

Tal vez el caso más evidente sea el de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), pero en FCN-Nación también existe una riña entre los diputados del bloque que apoyan a Patricia Sandoval y los que prefieren a Javier Hernández.

María del Carmen Peláez, investigadora de la organización Diálogos, señaló que este fenómeno a lo interno de los bloques es un primer paso para que los aliados le den la espalda al oficialismo.

“Ya hemos visto muestras de esto. En una de las sesiones se discutió la aprobación de leyes para ayudar en el alza a los combustibles; vimos a algunos personajes que han actuado como aliados de los oficialistas siendo disidentes, con posturas contrarias”, añadió.

Peláez destacó incluso que el fenómeno afecta a bloques grandes y pequeñas, y una muestra es el diputado Alberto Sánchez, de Movimiento Semilla, que tachó a sus compañeros de “falsa oposición” rodeado de diputados oficiales.

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Tiempo muerto

Además de esa lejanía estratégica que comenzarán a mostrar diputados y bloques con el oficialismo, existe otro fenómeno claramente marcado, según analistas, y es la improductividad de los legisladores en tiempo electoral.

Muchos buscarán comenzar a “caer bien” con los futuros votantes. Cuando la ley lo permita saldrán claramente a hacer campaña, pero ¿y el trabajo por el que fueron electos y por el que reciben un salario?

José Echeverría, analista del Movimiento Cívico Nacional (MCN), opina que esa es una responsabilidad que a los diputados no les importa.

“Vamos a ver varios cambios este año, principalmente en el segundo semestre. Si tuviéramos un sistema de mayor control, donde el ciudadano conoce a su diputado porque vota directamente por él o ella, esto podría cambiar”, advirtió Echeverría.

Edie Cux, director de Acción Ciudadana (AC), dijo que la alianza, lejos de desaparecer, solo se va a fortalecer, porque buscan impulsar una agenda regresiva, en la cual no habrá aprobaciones de beneficio social.

“La alianza oficialista va a rebasar está gestión. Algunos congresistas como Allan Rodríguez tan solo han servido como instrumentos, comandó iniciativas que ayudaron estas alianzas y quizás ya hasta estén pensando en un plan a largo plazo entre candidatos conservadores como Zury Ríos y Sandra Torres, que, se ha visto, tienen bastante influencia dentro del Congreso”, expuso Cux.

Según la mayoría de los expertos consultados, el tiempo irá marcando cuánto le queda de vida a la alianza oficialista, cuyo período de agonía se estaría viendo a finales de este año.

Pero las disputas internas entre los bloques, algunas de las cuales ya son significativas, van a continuar en aumento, principalmente por nuevos actores políticos que se puedan perfilar para el 2023 y que pongan en peligro la continuidad de algunos.

 


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