¿Se reflejarán los fracasos de Allan Rodríguez en el control del Congreso?

La figura del presidente del Congreso está por los suelos justo cuando el Organismo Ejecutivo necesita de los diputados para un presupuesto 2022.

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Diputados de oposición expusieron en redes sociales cuando Allan Rodríguez llamaba por teléfono, aparentemente a otros diputados en busca de votos. Fotografía: Prensa Libre (María José Bonilla).
Diputados de oposición expusieron en redes sociales cuando Allan Rodríguez llamaba por teléfono, aparentemente a otros diputados en busca de votos. Fotografía: Prensa Libre (María José Bonilla).

La inexperiencia política de Allan Rodríguez está pasando factura a la bancada oficialista y al gobierno de Alejandro Giammattei. En menos de un mes, fue incapaz de consolidar el apoyo para dos estados de Calamidad promovidos por el Ejecutivo.

Rodríguez le falló a Giammattei y a la alianza oficialista en el Congreso. Perdió fuerza y aliados estratégicos para la captación de votos en un momento importante para la administración del Gobierno.

Ya se encuentra en el Legislativo el proyecto de presupuesto para el 2022 que necesita, al menos, 81 votos para aprobarse, la misma cantidad que Rodríguez no pudo reunir para ratificar los estados de Calamidad.

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Diputados de los partidos Unionista, Valor, Humanista y hasta algunos de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) —facción de Sandra Torres— le dieron la espalda.

El presidente del Legislativo ha perdido el control del Pleno, a tal punto que tuvo que hacer una ronda de llamadas telefónicas durante la sesión del lunes 6 de septiembre.

Esos sucesos no fueron captados por la señal del Canal del Congreso, que presentó algunas fallas, pero el diputado Aldo Dávila, haciendo uso de sus redes sociales, expuso la forma como Rodríguez hace política.

Ante esa nueva derrota, Rodríguez se vio obligado a convocar a los jefes de bloques para afinar una nueva estrategia y dar una muestra de humildad.

“Hoy, como Organismo Legislativo, nos corresponde darle vuelta a la página. Aquí no se trata de batallas políticas, de que haya ganadores y perdedores. Es tiempo de generar propuestas”, señaló.

Diputados y analistas coinciden en que tratar de consolidar una agenda de país, con la visión de todas las fuerzas políticas es una de las tareas clave de la Junta Directiva que lidera el presidente del Congreso, pero son aspectos que en estos dos años han pasado inadvertidos durante el mandato de Rodríguez.

Quiere aferrarse

La Junta Directiva está integrada por un presidente, tres vicepresidentes y cinco secretarios. Son electos por votación del Pleno y su período dura un año.

Durante la novena legislatura, la silla presidencial del Congreso ha estado en manos del partido Vamos, con el diputado de Sololá Allan Rodríguez, al frente.

En el 2020 consiguió la presidencia bajo fuertes señalamientos de la oposición de compra de votos. Su reelección para este 2021 estuvo acompañada por los mismos señalamientos.

A pesar de los recientes fracasos de la bancada oficialista, Rodríguez no piensa en retirarse y ceder el puesto a alguien con mayor experiencia en el ruedo político y logre captar votos estratégicos o mantener el orden en las sesiones.

Una fuente cercana al oficialismo, que prefirió no ser citada, reveló que Rodríguez ya pidió a su bancada apoyo para continuar un tercer año como presidente.

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De los 17 diputados de Vamos, 11 son leales a Rodríguez, pero seis están en desacuerdo porque no fue equitativo con la distribución de las presidencias de comisiones, dejando de lado a un grupo de diputados de la propia bancada oficialista.

Por su parte, Duay Martínez, oficialista y presidente de la Comisión de Finanzas, afirmó que es muy apresurado hablar ya de la Junta Directiva, pero fue claro en una cosa: “En estos momentos, vamos a continuar apoyando al presidente Allan”.

A los oídos de la oposición también sonó el eco por la intención de Rodríguez para aferrarse a la presidencia del Congreso, a tal punto que estaría convenciendo a la actual Junta Directiva para que nuevamente sean reelectos.

Su estrategia sería proponer planilla única, que sin competencia se asegure puestos clave en el parlamento, se escucha en corrillos parlamentarios.

Lo anterior estaría generando fricciones entre las bancadas que integran la actual directiva, porque muchos diputados consideran adecuado mantener a sus partidos en el poder, pero alternar a sus representantes.

Quien tendría la función de mediador para conseguir los acuerdos con las bancadas sería la diputada Sofía Hernández, primera vicepresidenta y diputada de la Unión del Cambio Nacional (UCN), partido que fue cancelado por el TSE, y cuyo excandidato presidencial Mario Estrada cumple condena en una cárcel de EE. UU. tras haber admitido vínculos con el narcotráfico.

¿Candidatos?

El Congreso puede elegir a la Junta Directiva a partir del 14 de octubre y tienen como plazo el 14 de enero; aunque las fechas parezcan lejanas, el tema ya es punto de una discusión no pública entre bancadas.

Hasta ahora, se especula sobre siete diputados que podrían encabezar una planilla.

Del lado oficialista estaría por definirse si Giammattei confía de nuevo en Rodríguez o si apuesta sus cartas a Josué Edmundo Lemus, exministro de Comunicaciones y aparente hombre de confianza del presidente.

También del lado oficial, pero impulsado por el grupo de supuestos inconformes, se habla del diputado Juan Francisco Mérida, actual presidente de la Comisión de Asuntos Alimentarios. Destacan dos nombres más: Armando Castillo (Viva) y Manuel Conde, jefe de la bancada del PAN; este último lideró los esfuerzos de diálogo para la aprobación de una ley de emergencia sanitaria por la crisis del covid-19.

Como contrapropuestas que buscarían el apoyo de la oposición se encuentra Rodolfo Neutze (Creo), y Álvaro Arzú Escobar (Unionista).

Con los eventuales candidatos que Prensa Libre logró conversar, ninguno de ellos confirma tener intenciones de buscar la presidencia del Congreso, aunque consideran que es necesario llevar al parlamento en una dirección muy diferente a la que lo ha hecho Rodríguez.

“El sentir de todos los diputados, no importa la bancada, es que sí tenemos que cambiarle la imagen al Congreso. El circo del lunes —6 de septiembre— no daña solo a los diputados sino a todos los guatemaltecos; considero que el año entrante hay que refrescar la Junta Directiva, pero sobre todo, la imagen del Legislativo, eso si queremos que la gente vuelva a confiar en las instituciones”, señaló Neutze.

Por su parte, Arzú Escobar destacó que no está en sus planes competir por la presidencia, al contrario, considera necesario que ahora el Congreso se preocupe por legislar y dar respuestas a las necesidades sociales.

Así lo dijo:

Tiene que ser una Junta Directiva que le dé un nivel de estabilidad al Congreso, el Legislativo necesita una válvula de escape en donde se pueda llegar a acuerdos y consensos para avanzar en una agenda legislativa que vaya más allá de solo estados de calamidad, sino que verdaderamente el Congreso pueda legislar correctamente en beneficio de todos.

Uno de los candidatos de la alianza oficialista, Armando Castillo, comentó que no ha conversado del tema y que su intención no es esa, coincide con sus colegas que ahora se debe de dar una respuesta a la crisis sanitaria.

“Ya suenan algunos nombres en los corrillos parlamentarios, no le podría decir si el oficialismo aún puede retener o ya no, pero el sentimiento general es que debemos cono Congreso retomar el rumbo, que haya discusiones de altura, que no se den shows y para eso tiene mucho que ver lo que se decide en la Junta Directiva”, refirió.

 Elecciones

La gran moneda de cambio para favores políticos será el presupuesto del 2022, según analistas políticos, porque muchos diputados buscarán proyectos para sus distritos y figurar en el año preelectoral.

“Nos enfrentamos a un panorama donde oficialistas y oposición tienden a un ambiente para adelantar el tema electoral”, señaló Raquel Zelaya, directora de la Asociación en Investigación y Estudios Sociales (Asíes).

Sebastián Morales, analista de Guatemala Visible, confirmó que el presupuesto del 2022 será clave, no solo para el Gobierno, sino también para los diputados, que verán la forma de hacer política y campaña con recursos ajenos.

Asimismo, pueden existir otros temas clave en el Congreso que nazcan de la misma coyuntura, por lo que los diputados van a necesitar a alguien que sí tenga experiencia política, para que dé una conducción clara a las plenarias, según Rubén Hidalgo, director del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos (Incep).

“La fórmula que va a buscar la alianza del Gobierno es encontrar una persona con mayor experiencia, con mayor roce, con mayor liderazgo en distintos sectores para que sea menos arriesgada la conformación de la Junta Directiva, me parece que las últimas derrotas es un anunció que Rodríguez va para afuera, puede ser una figura como Arzú o un Conde Orellana, personas con mayor recorrido y experiencia”, precisó.

Hasta el momento estos son los nombres que hacen eco en el Congreso de la República como posibles candidatos para la presidencia legislativa del 2022, pero la última decisión la tendrán los diputados en Pleno.

Podrían seguir con un oficialismo que ha demostrado pocos espacios para diálogo y negociación, según los analistas, o podrían optar por una nueva figura que trate al menos de hacer algo en la mitad del tiempo de vida que le queda a esta legislatura.

Análisis: Pulso y negociaciones

  • Aunque parezca que la alianza oficialista ha perdido fuerza, aún tendría posibilidades de retomar un tercer año en la presidencia, según el diputado Carlos Barreda (UNE), quien duda de que el alejamiento de ciertos diputados hacia el oficialismo sea auténtico.
  • “Veo que sí tienen posibilidades, porque todavía el tema económico y los ofrecimientos pesan mucho en gran parte de diputados. Lamentablemente, muchos aliados están cotizándose, haciéndole ver al oficialismo que son importantes todavía y van a querer sacar granjerías con la aprobación del presupuesto y la Junta Directiva”, argumentó.
  • Los oficialistas, por su parte, son más cautos al hablar del tema, afirmando que en estos momentos la prioridad del Legislativo debe estar focalizada en responder a las emergencias por la pandemia.
  • “Estamos en septiembre, es muy temprano para hablar de la próxima Junta Directiva, ese no es tema que actualmente estemos tratando; lo importante, ahora, es buscar una solución viable a las necesidades de Salud Pública e IGSS, por el covid”, dijo Mynor Mejía (Vamos).
  • Por su parte, bancadas neutrales —no respaldan a la alianza ni se han declarado de oposición— opinan que sí se requiere un cambio en la dirección del parlamento.
  • “Dentro de la democracia, inclusive en la legislativa, el principio de alternabilidad es importante; obviamente, el costo del beneficio de la duda al presidente Rodríguez ya se cumplió y caducó; no cumplió los objetivos de momento y creo que es importante la reconfiguración de una Junta Directiva”, expuso Aníbal Samayoa (Partido Humanista).

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