Verificamos por usted: ¿La salud del presidente es asunto público?

Pese a que ninguna normativa en Guatemala obliga al presidente informar de su estado de salud su fortaleza es de relevancia por ser el líder político del país.

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El Presidente Alejandro Giammattei afirma que ha perdido 50 libras por una dieta, no por quebrantos en su salud. Fotografía: Presidencia.
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El Presidente Alejandro Giammattei afirma que ha perdido 50 libras por una dieta, no por quebrantos en su salud. Fotografía: Presidencia.

Comencemos con una pregunta básica: ¿qué es asunto público? El concepto más cercano en las leyes guatemaltecas lo encontramos en el artículo 30 de la Constitución, que indica que todos los actos de la administración son públicos, lo que permite tener acceso a informes, certificados y copias de expedientes, a menos que se trate de seguridad nacional, como militares o diplomáticos.

Con estas definiciones, ¿en qué categoría se encuentra la salud del presidente de la República? ¿Es un asunto de interés nacional que exige publicidad y transparencia? ¿Se trata de información que podría vulnerar la estabilidad institucional?

El presidente Alejandro Giammattei, de 65 años, tiene un cuadro clínico de esclerosis múltiple, hipertensión, sobrepeso y lleva marcapasos. Además, le tocó ejercer su mandato en una pandemia cuyo virus muta su capacidad de contagio.

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Hace un año, el 18 de septiembre de 2020, se dio a conocer que resultó positivo a covid-19 y realizó sus funciones desde su casa. En ese entonces hubo comunicación diaria sobre su evolución.

Eso evidenció la importancia de conocer, aunque la ley no lo obliga, sobre la condición médica de quien, según la Carta Magna, representa la unidad del país.

En las últimas semanas se vuelve a hablar sobre el estado de salud del gobernante, por una reducción de peso al que él mismo atribuye a un régimen alimenticio basado en un ayuno intermitente.


¿De dónde salió la información?

La semana pasada circuló un audio en redes sociales donde un hombre (sin identificar) afirma que el mandatario tiene cáncer de colon. En la grabación el sujeto dice que las recientes acciones políticas del Congreso se deben a la condición de salud del mandatario. “(Alejandro) Giammattei ya no está funcional, señores”, refiere la grabación que se difundió rápidamente. Además, auguraba un vacío en la administración de Gobierno que habría justificado, a su criterio, las peticiones de estados de Calamidad para que “grupos” coordinen la transición de mando. Como toda información espuria, no presenta pruebas de los señalamientos, pero la forma en que transmitió su mensaje despertó dudas en guatemaltecos que se preguntaban si la condición clínica de Giammattei era óptima. Tras esos rumores, se ha visto al gobernante con mayor frecuencia ante las cámaras y ha participado en algunas jornadas de vacunación contra el covid-19 desde el pasado fin de semana.

¿Cuál es el  contexto?

En países desarrollados, los gobiernos implementan una política pública de transparencia para informar, de manera periódica, sobre la salud de sus autoridades. En naciones cercanas a la nuestra, como México y Estados Unidos, informan a la población sobre el estado de salud de sus gobernantes. En México, el mandatario es atendido por médicos de la Marina de Guerra, y en EE. UU. existe un cargo exclusivo, el de cirujano general, que cada año informa en rueda de prensa sobre la salud del presidente. Sin embargo, en Guatemala ni siquiera se conoce quiénes son los facultativos que atienden al mandatario, mucho menos los resultados de su última revisión médica. Se consultó a la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad de la Presidencia si Alejandro Giammattei se encuentra en buenas condiciones de salud para ejercer el cargo y su respuesta fue que no existen ni documentos ni registros relacionados con la información requerida. Guatemala es de los pocos países, en donde todavía  los ciudadanos desconocen el nombre del médico de cabecera de su gobernante.

Por esto sabemos que es
verdadero

Dos expertos en Derecho consultados tienen puntos de vista similares. Destacan que aunque no exista una ley que obligue a informar sobre la salud del presidente, el asunto sí es de interés público por ser la persona encargada de manejar los asuntos políticos del país. “El presidente no está obligado de informar de su estado de salud; moralmente podría hacerlo, sin embargo, por estrategia y seguridad no se debe informar porque daría inestabilidad a falta de control del poder”, dijo el abogado, analista y académico Alexander Sandoval. El jurista añadió que también debe analizarse qué objetivos políticos y estrategias están detrás de los mensajes que ponen en duda la salud del mandatario. “La tendencia es para que el Congreso ponga atención o para generar inestabilidad; una mentira, de tanto repetirse, se convierte en verdad”. Para el constituyente Aquiles Faillace, la salud del presidente es un tema de interés nacional y sí tendría que ser público. “Él dice que estaba en una dieta de ayuno intermitente. ¿Recomendada por quién? Debe ser un nutricionista y necesitamos escuchar por qué le recomendó; para adelgazar por coquetería o para por un problema de obesidad. Simplemente empecemos por acá, sin estar especulando mucho. Esto no está regulado en las constituciones, sino en el criterio de transparencia y la publicidad de los actos”, indicó. Entre las atribuciones que tiene el Congreso, según el inciso “i” del artículo 165 de la Constitución, los diputados pueden separar del cargo al mandatario si este tiene padecimientos médicos de gravedad. “La declaratoria debe fundarse en dictamen previo de una comisión de cinco médicos, designados por la Junta Directiva del Colegio respectivo a solicitud del Congreso”, dice la Carta Magna.

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