Literatura
David Unger: “Los pueblos originarios toman la palabra”
El ganador del Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2014 comparte vivencias de su más reciente visita al país.
En sus viajes por la provincia, David Unger ha encontrado voces que cuentan historias propias. (Foto Prensa Libre: Cortesía David Unger)
Las prioridades literarias de David Unger (Guatemala, 1950) han cambiado en los últimos años. El autor de piezas como Ni chicha ni limonada, Vivir en el maldito trópico, El precio de la fuga y Para mí , eres divina asegura que en este momento le entusiasma descubrir cómo muchos guatemaltecos cuentan sus propias historias . En cuanto a su propia producción confiesa que lo que le gusta es escribir libros infantiles.
"La fase de escribir novelas se terminó con la publicación de El Manipulador", asevera.
Durante su más reciente visita al país, en julio pasado, tuvo la oportunidad de presentar libros infantiles a niños de escuelas, tanto en la capital como de la provincia. Además, estuvo en contacto con comunidades en las que han surgido escritores. El autor, ganador del Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2014 comparte experiencias y proyectos.
¿Qué obras presentó en la más reciente Filgua?
En esta edición de Filgua presenté traducciones de dos de mis novelas. Una, El Precio de la fuga que hizo Javier Mosquera en 2017 o 2019. En esa presentación conversé con Lutz Kliche, que hizo la traducción del mismo libro del inglés al alemán. Él habla perfectamente el español porque vivió 25 años entre Nicaragua, El Salvador y un poco en México. Además, es traductor de Sergio Ramírez Mercado, Gioconda Belli.
La otra presentación fue con Denise Phé Funchal, quien hizo la nueva traducción de Para mí eres divina para F&G Editores.

¿Qué diferencia hay entre la anterior traducción de esta novela con la que hizo Denise Phé Funchal?
Ahora tiene más el sabor de una novela que fue escrita por un guatemalteco. Yo escribo en inglés, pero lo que le da esta traducción es una naturalidad que la primera no tenía. Esa primera versión fue hecha por un buen traductor, el mexicano Juan Tovar, pero el español de Guatemala es muy particular. Lo que le da Denise es un tono más guatemalteco. La primera versión salió en México y después la publicó Editorial Cultura cuando me otorgaron el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias. Entonces, Francisco Morales Santos le hizo unas correcciones en ese sentido, pero era la misma traducción. Esta era es una nueva vida para la novela.
Debo contarte que salió una versión de Para mí , eres divina con la traducción anterior en Colombia hace como cinco meses.
También presentó sus libros infantiles, ¿verdad?
Tuve la oportunidad de visitar dos escuelas de la zona 7. Traje copias de dos libros infantiles. Topo pecoso, que es el terremoto de México del 2017, que fue publicada en una versión bilingüe por la editora hondureña Jenny Lizárraga que vive en Estados Unidos. No leí la obra, sino que les conté la historia porque era un grupo muy grande. En la otra escuela presenté la traducción al español de José, cocinero del mundo sobre José Andrés Ramón Puerta de la que salió la traducción al español en México en noviembre de 2025. El problema principal es que esos libros no se encuentran en Guatemala.

¿Por qué no están disponibles?
Quienes tratan de vender ese libro en Centroamérica tienen gente que les dice: "Ese libro no tiene interés en Guatemala, porque fue un terremoto en México y eso detiene la publicación. En Guatemala, José Cocinero del mundo solo se encuentra en inglés en la librería Sophos.
¿Cómo llegó a involucrarse en la historia de José Ramón Andrés Puerta?
El editor mexicano Mauricio Velásquez de León me preguntó si me interesaba escribir algo sobre José Andrés. Le dije, que por supuesto, porque yo admiro el trabajo que hace José Andrés con su ONG World Central Kitchen. Ha estado en Gaza, pero también estuvo en Guatemala en 2018 cuando fue la erupción del Volcán de Fuego. Hay dos páginas del libro donde hablo de su visita a las faldas del volcán. Es un libro que tiene ancla en Guatemala.
¿Cómo fue la convivencia con los niños?
Los patojos en la escuela nunca habían estado con ningún escritor. Entonces, llegué y no tenían ni idea de qué soy yo. Me preguntaban: “¿Cuántos años tenés? Y decían: “Tenés la misma edad que mi abuelo”, o “¿Cómo escribes libros? o ¿de dónde surgen tus ideas?”. Tuvimos más que una presentación, una conversación que, honestamente, es lo que yo prefiero hacer… Es llegar a la gente.
También visitó comunidades en el interior de la República, ¿verdad?
Me invitaron a participar en Filgua Adentro. Tuve la oportunidad de ir a Santiago Atitlán y a San Lucas Tolimán. Cada experiencia fue distinta y muy notable también. En Santiago participé en La Puerta Abierta, que es la escuela que dirigen Juanita Chiviliu y la norteamericana Amanda Flayer. Ahí los chicos han leído un libro anterior que se llama La Casita del que tienen múltiples copias y me hicieron preguntas sobre ese libro.
Además, en esa escuela hay un taller de mujeres que lleva meses de estar trabajando con una profesora indígena de la zona. Ellas leyeron sus trabajos en voz alta. Entonces, sentí que hay una conexión entre el trabajo de contestar las preguntas de los patojos, presentar un libro mío y después de oír a estas mujeres que llevan meses de leer en voz alta lo que escriben. Eso fue muy bonito.
Después, participé en una escuela en San Lucas Tolimán y fue muy exitoso. En la tarde, hicimos otro evento para presentar Para mí ,eres divina en el hotel de San Lucas Tolimán y estuvo presente la poeta guatemalteca Rosa Chávez. Ella también leyó textos. Fue una tarde muy bonita.
¿Cómo ve usted ese tipo de dinámicas?
Siento que nuestros pueblos están tomando la palabra. Ellas y ellos escriben sus propios textos. En vez de sentirse como los receptores de lo que está trayendo un escritor, pueden decir: “puedo hacer lo que hace David Unger. Yo tengo mis historias”.
A mí me llenó el corazón porque sentí que los pueblos originarios toman la palabra. En vez de que David Unger escriba Para mí , eres divina que es sobre una patoja indígena que cosecha el café en las afueras de Antigua, que estas comunidades sientan que es su turno de escribir sus textos sobre sus vidas que son las vidas que pueden ser ejemplares o dolorosas, pero que son las del pueblo guatemalteco. Lo que yo quiero que se quede en la comunidad la visión que ellas y ellos pueden escribir sus propias obras y que puedan llegar a otra gente.

¿Qué proyecto tiene en ese sentido?
Juanita Chivliú escribió un libro que se llama Corazón de maíz que fue publicado por una nicaragüense que ahora vive en Costa Rica. Ese libro fue publicado en Costa Rica y ganó la Primera Mención Honorífica del Premio Centroamericano de Literatura Infantil 2024 durante la cuarta edición de este concurso impulsado por la organización Libros para Niños. Es un libro precioso que se presentó en la Filgua pasada y también se presentó en Fil Guadalajara. Yo compré el libro y lo leí de un tiro y dije ‘este libro se tiene que publicar en inglés y me puse en contacto con Patricia Aldana que es una editora guatemalteca con quien he trabajado por muchísimos años desde que ella estuvo en una editorial en Canadá. El libro se va a publicar en Canadá y se va a conseguir en inglés en el año 2028. La traducción ya está hecha desde principios de agosto. Ella leyó mi traducción y dijo que le encantó… Honestamente, el libro tiene una transparencia y una claridad en su texto que cualquier persona que lo lea va a entenderlo.
¿Qué diferencias hay entre traducir este libro y por ejemplo, la del El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias?
El de Juanita es un texto actualizado, en cambio, con El Señor Presidente sí fue un trabajo mucho más complicado porque hay cosas que están perdidas en la historia, hablando del período de Estrada Cabrera. Fue regresar más de 120 años. Esa traducción, publicada en 2022, se siguen vendiendo entre 600 y 1000 copias al año a través de la tienda en línea de Amazon. A mí me dijeron que ya está en su séptima edición. En total se han vendido como 20 mil copias del libro en inglés.
Ha tenido la oportunidad de dar a conocer diversos autores por su trabajo como traductor, pero también como representantes internacional de la Fil Guadalajara. ¿Qué siente al jugar esos papeles?
Para mí es maravilloso contar con escritores guatemaltecos que van a la Fil Guadalajara. Por ejemplo, Denise Phé Funchal y Raúl Figueroa fueron invitados por la Universidad de Guadalajara para participar en un encuentro centroamericano previo a la Fil y tres representantes de esa universidad vinieron para participar en el coloquio que hizo Raúl sobre escritores centroamericanos. Por muchos años México le dio la espalda a Guatemala. Pero en los últimos años, desde que México fue el invitado de honor en Filgua, se han estrechado los lazos y eso también me da mucho placer.
¿Qué proyectos tiene en cuanto a libros para niños?
Tengo un libro infantil que sobre un perro raro que no tiene interés en complacer a nadie. Se va a publicar en Colombia, creo que antes de la Fil. Se va a llamar Iboo, que es el nombre del chucho. Es un nombre inventado. Tengo otros cuentos, pero aún no los he vendido, así que mejor no decir nada.
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Hechos y libros
David Unger nació en Guatemala en 1950, pero vive desde los cuatro años en Estados Unidos. Primero incursionó en la poesía con obras como Caterpillar nor Butterfly (1986) y The Girl of the Teehouse (1995). En 1998 obtuvo el premio de poesía Ivri-Nasawi Poetry Prize.Como narrador ha publicado novelas como Vivir en el maldito trópico (2002), Para mí eres divina (2012) y El manipulador (2015). Además de la colección de cuentos Ni chicha ni limonada. Entre sus libros infantiles se cuentan La Casita (2012) y Dormir con la luz encendida (2023), Topo pecoso (2024) y José Cocinero del mundo (2025). Le fue concedido el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias en 2014.





