Revista D

Los asuntos que agobian a la Ciudad de Los Altos

Al igual que las demás poblaciones de Guatemala, la segunda ciudad del país se debate en sus problemas. 

La ciudad de Los Altos o del Sexto Estado, como también se le conoce, ronda fechas que deberá celebrar con gran pompa. En pocos años cumplirá cinco siglos de haber sido fundada (1524) y en dos de haber sido elevada a ciudad (1825). No obstante,  acarrea problemas que mantienen  insatisfechos a sus habitantes. 
Esta suma de siglos hace imaginar una urbe añeja, de edificios neoclásicos o coloniales con mucha historia, donde se puede   pasear por calles estrechas rebasadas, hoy, por la cantidad de vehículos, o de leer en algún libro un largo catálogo de poetas, escritores, músicos y artistas. Y, en realidad todo esto es Xela o Xelajú.      

Con  achaques

Quetzaltenango es la segunda ciudad más importante del país, después de la capital, por su ubicación estratégica en el suroccidente, su desarrollo industrial, su legado  cultural y su gran cantidad de centros de estudios, especialmente universitarios, que funcionan en sus 120 km 2, de los cuales 52 son urbanos.
 Sin embargo, sus 162 mil 200 habitantes (estimación del  INE para el 2016) deben lidiar a diario con al menos una decena de problemas urbanos. Unos tienen su raíz en la poca visión de sus autoridades municipales desde tiempos inmemoriales, mientras que otros por la negligencia  y poca colaboración de sus vecinos.
Expertos altenses en  temas sociales, económicos, empresariales y académicos coinciden en que las situaciones que más los agobian son: la basura, el transporte urbano y la terminal de buses extraurbanos; las inundaciones en al menos cinco zonas; la deuda por más de Q1 mil millones 280 mil  al  Instituto Nacional de Electrificación (Inde); el desorden en los mercados y las ventas informales; la inseguridad, el mal estado de las calles y la falta de drenajes y el ordenamiento territorial, entre otros.
El arquitecto y gestor cultural quetzalteco Donald Urízar Miranda advierte que la reciente crisis del botadero municipal y las inundaciones que se registraron durante la recién finalizada  época  de lluvia pusieron en jaque a la corporación edil.  “A eso se debe agregar la demanda de los transportistas del servicio urbano, que exigen el aumento al valor del  pasaje, lo cual no está acorde con  el estado de las unidades, ni con la atención y calidad para los vecinos”.

Crecimiento desordenado

Xela se caracteriza por ser el corazón de los departamentos del suroccidente, porque en ella encuentran los servicios de salud y educación universitaria de la región, y también por su actividad económica, lo que ha generado migración desde otros municipios y departamentos. Esto ha desembocado “en un crecimiento urbano considerable que no ha contado con planificación adecuada y que ha dado pie al estado caótico en el que se encuentra”, afirma la MSc  Skarleth Mauricio Rodríguez en su tesis  Precariedad urbana y su proceso en la ciudad de Quetzaltenango durante el período 1970 – 2010,  de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-2016).
“La dotación de servicios básicos es deficiente, la vialidad es inadecuada, el ornato y el medioambiente se encuentran deteriorados y, sobre todo, no parece existir articulación entre las acciones de los diferentes gestores urbanos”, afirma la profesional egresada de la Flacso.
Su dinámica de expansión urbana se evidencia en el uso del suelo agrícola y urbano. En 1964, Quetzaltenango contaba con 849 Ha. de suelo para uso urbano y 9,753 para agrícola. En el  2006  con 4,409 Ha. de suelo para uso urbano y 7,621 para agrícola. “En otras palabras, el área urbana se quintuplicó en un lapso de 42 años, mientras que el  agrícola se redujo en  21.86 por ciento, respectivamente”, analiza la profesional.
Orlando Quemé, de la Cámara de la Industria, filial Quetzaltenango, dice  que es necesario que la corporación municipal atienda los problemas del ordenamiento territorial, ya que eso impide el desarrollo. “Estamos preocupados por la falta de acciones y hay  actitudes de la administración municipal que reflejan inexperiencia, y eso tiene sus consecuencias”, afirma el empresario.
El representante de los industriales agrega a la problemática los más de Q1 mil millones 280 mil que la Empresa Eléctrica Municipal de Quetzaltenango adeuda al  Instituto Nacional de Electrificación (Inde). “Hay muchos problemas, se eligen nuevas autoridades pero nunca llevan  planes para resolverlos. El débito de energía eléctrica de la municipalidad, por ejemplo, continúa  creciendo y no se avizora una solución”, asevera.

Basura

A mediados de octubre varias calles de Xelajú se mantuvieron inundadas de desechos sólidos durante varios días debido a que el servicio de recolección de basura funcionó de manera irregular, porque vecinos del Valle de Palajunoj bloquearon el paso hacia el vertedero municipal como medida de presión para que les entreguen  en usufructo la antigua bodega de la Empresa Eléctrica Municipal, a fin de convertirla en mercado.
“En el caso de la contaminación, no  hay zona de la ciudad donde no se observen botaderos clandestinos, tanto en terrenos baldíos como en  aceras y tragantes… La urbe ha crecido de manera precaria y dispersa, lo cual  ha generado algunos problemas que parecen ir en aumento año con año, por ejemplo las inundaciones, la contaminación y  la invasión del espacio público”, entre otros, explica  Mauricio Rodríguez.
Este asunto  está atado al de las inundaciones pues, según la experta, se agudizó  en 1993 cuando se cambió  el sistema de recolección de basura domiciliar. En ese año se comenzaron a utilizar bolsas negras para disponer de los desechos sólidos, lo cual trasladó la responsabilidad a los pobladores de sacar los plásticos para que el camión los recogiera y los condujera  al relleno sanitario.
La crisis surgió por la falta de colaboración de los vecinos, quienes colocan  de mala manera las bolsas y los desechos son  arrastrados hacia los tragantes, los cuales se tapan e impiden el paso del agua de lluvia atiborrando el espacio público y, en algunos casos, los inmuebles aledaños. “En la línea de las inundaciones también debe tomarse en cuenta el crecimiento disperso de la metrópoli que provoca pérdida de áreas de filtración”, expone Mauricio Rodríguez en su investigación.
Haroldo Sum, coordinador de la Comisión de Riesgo e Inundaciones de Quetzaltenango, explica con preocupación, que a dos meses de finalizar el año no se hizo nada por el río Seco, que año con año genera anegaciones, al igual que los obsoletos tubos de drenajes. “Casi se va el primer año de gobierno municipal —2016-2020—  y nada se ha solventado de este asunto.  Es  penoso que no se haya agendado este tema cuando el alcalde y su concejo saben de la problemática. Creo que hace falta voluntad política pero nosotros seguimos luchando para contrarrestar las inundaciones”, manifiesta.

Mercados

En la década de 1970, el núcleo urbano de Quetzaltenango estaba conformado por las actuales zonas 1, 2 y 3, y dentro de los eventos que marcaron esta época se pueden mencionar el traslado de los vendedores al actual mercado La Democracia, y la construcción del Centro Comercial Municipal; así también se comenzaron los trabajos de ampliación del sistema de drenajes   —el cual no se ha modificado—   y la inauguración del Centro Universitario de Occidente de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Hacia la década de 1980 se trasladaron  los vendedores a  la  actual Terminal, ambos se dieron  por la quema de los mercados. De igual manera se creó el Plan Regulador para el desarrollo urbano–rural del área metropolitana del valle de Quetzaltenango.
Pero  la migración de familias que buscan mejores oportunidades generó la aparición de nuevas áreas y municipios dormitorio, así como la expansión de ventas informales cercanas a los mercados municipales, lo que provocó hacinamiento del espacio público —banquetas y calles—, contaminación visual, auditiva y ambiental, además el deterioro de las áreas circunvecinas, expone la profesional de Flacso.
Este fenómeno pone en evidencia no solamente la falta de espacio físico adecuado para los vendedores, sino también el crecimiento de la población, el aumento de la desigualdad, la pobreza, la falta de competitividad de la ciudad, lo que se traduce en escasas oportunidades para empleos formales, y más importante aún, evidencia el deterioro de la ciudadanía y la participación que pueda exigir a las instancias municipales, la creación o aplicación de reglamentos y normas que contrarresten  esta situación.
Jorge García, presidente de la Cámara de Comercio, filial Quetzaltenango, insta a las autoridades municipales a buscar una solución al desorden de los mercados y el crecimiento acelerado de las ventas callejeras. “Si la Municipalidad no le pone un alto a la ventas informales, está favoreciendo una competencia desleal contra quienes sí pagamos impuestos y respetamos la ley”.
Según Urízar, hace falta el  compromiso de las autoridades electas de buscar mecanismos de interacción con la población para unificar esfuerzos. Muchos arquitectos de mi generación estuvimos participando en algunos proyectos de diseño arquitectónico y urbanístico relacionados con el  Plan de Acción del Banco Interamericano de Desarrollo, puntualmente con La Estación Central: revitalización de la antigua estación del ferrocarril, hoy denominado Centro Intercultural de Quetzaltenango.
Olga Martínez, representante del colectivo Juntos Por Xela, comenta que Quetzaltenango sigue sin ningún rumbo y pidió a las autoridades no desatender los males que cada año se agudizan. “No se ha tocado mayor cosa de los problemas de la cuidad, es necesario que las autoridades digan qué van a hacer.  Veo con preocupación que hay quejas de que no se puede hacer nada por falta de dinero entonces, el alcalde debe de hablar con la población”, concluye.

“Vamos a ordenar la ciudad”

El 14 de noviembre se cumplirán 10 meses de  que la corporación presidida por Luis Grijalva asumió la jefatura de Xelajú, y los vecinos se quejan de que todo sigue igual.
 Al respecto, Grijalva expone  que  uno de los problemas es la falta de recursos económicos, ya que durante  muchos años los pagos de los servicios públicos han sido bajos.
Señala que la anarquía es otro mal que no permite que se avance administrativamente. “Conocemos los problemas, pero nos está costando romper tanto costumbrismo en la municipalidad, hay mucha burocracia y si hacemos algo nos ganamos una denuncia”, justifica.
“Ya hemos consensuado el aumento del precio de algunos servicios para que la municipalidad tenga recursos y así  atender las demandas. También estamos trabajando en reglamentar, para ordenar la cuidad”, explica.

Traza especial

Quetzaltenango fue erigida sobre un pueblo precolombino, del cual no quedan vestigios. Es la ciudad española más antigua asentada sobre territorio guatemalteco, próxima a cumplir 500 años de fundación (2024). Además, es una de las pocas  poblaciones que no fue trasladada, como ocurrió con la capital de la Capitanía General de Guatemala (Santiago de los Caballeros, Ciudad Vieja, Antigua Guatemala y la Nueva Guatemala de la Asunción).
Por ser  una urbe con 492 años de historia, los distintos rasgos urbanísticos desarrollados mantienen diferentes trazas, producto de su topografía, las cuales difieren de las españolas utilizadas en las poblaciones mencionadas. Por ejemplo, el famoso “damero colonial”, típico de la cultura hispánica, se plasmó en lo que hoy conocemos como  el Centro Histórico, donde se encuentran los edificios del gobierno municipal, Iglesia, y comercios. Sin embargo, el valle de Quetzaltenango exigió la correcta adhesión a su topografía y sus pendientes.
La transición entre la Xelajú vieja y la nueva se dio de manera paulatina, respetando mucho de su trazado original, con lo cual se proyectaron las principales vías de acceso al centro sin modificaciones, sin embargo; estas se ampliaron en la zona 3 respondiendo a los criterios urbanísticos del ingeniero Francisco Vela —autor del Mapa en Relieve del Hipódromo del Norte, zona 2 de la ciudad de Guatemala—  con la intención de posicionar a Quetzaltenango como una metrópoli  de primer mundo, con influencias urbanísticas francesas y alemanas.
La creación de amplios bulevares fueron rematados con elementos arquitectónicos, como el Templo a Minerva, con una alameda desde la actual 14 avenida de la zona 3,  amplios jardines  y chalets a sus extremos, y la Calzada Manuel Lisandro Barillas, con el diseño visual del Arco del Sexto Estado de Los Altos, demolido por la administración de Jorge Ubico.

Donald  Urízar Miranda, urbanista quetzalteco

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