“No solamente es aprender cómo hacer la ley, sino cómo funciona realmente la política”

El escenario político por excelencia es el Congreso y dónde más está representado el pueblo. Aunque los reflectores siguen alumbrando hacia el binomio presidencial, el Congreso también se reconfigurará a partir del próximo 14 de enero y se abre una posibilidad de cambio en una institución que ha sufrido un desgaste grave que redunda en la falta de legitimidad y credibilidad.

La novena legislatura toma posesión el próximo 14 de enero y se rige bajo una ley que prohíbe el transfuguismo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
La novena legislatura toma posesión el próximo 14 de enero y se rige bajo una ley que prohíbe el transfuguismo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La novena legislatura es la primera que se integrará bajo nuevas reglas, entre ellas la más trascendente es que se prohíbe el transfuguismo y con ello se hace más necesaria la capacidad de diálogo y de alianzas parlamentarias porque, al menos en el espíritu de la ley, no se podrá comprar con intereses distintos a diputados para sumar fuerzas políticas que permitan a ciertos grupos controlar la agenda parlamentaria.

Se centra, por ahora, en cuál será la bancada de oposición y la oficialista. Por un lado, está la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) que cuenta con 52 diputados a partir del próximo año, y el partido Vamos que consiguió 17 curules. La próxima legislatura, además, contará con un grupo renovado de parlamentarios que podrían tener buenas intenciones.  Sin embargo, estas solo trascenderán en la medida que tengan la capacidad de negociar y encontrar puntos en común en un Congreso multipartidario y sin una bancada aplanadora.

Un nuevo Congreso genera muchas expectativas, por ello la politóloga Ligia Ixmucané Blanco, hace un análisis de cómo deben aprovechar los nuevos parlamentarios este tiempo de transición para conocer las estrategias y herramientas parlamentarias que les permitan incidir en un Congreso hasta ahora desgastado.

Blanco, que se ha dedicado desde la academia a consultorías de género, partidos políticos, democracia y ciudadanía, resalta la necesidad de grupos de parlamentarios que, aunque integren la misma bancada, sí puedan ser capaces de legislar por los mismos intereses y, sobre todo, abrir canales de comunicación que los acerquen con sus electores.

¿Cómo se debe analizar una nueva legislatura a cinco meses del cambio?

Es importante tomar en consideración que tenemos un congreso semi renovado. Sigue habiendo figuras fuertes e importantes que continúan y han manejado hasta cierto punto el pacto de corruptos o, por así decirlo, alianzas no tan positivas. Hay una renovación parcial del Congreso, lo que definitivamente es muy positivo, y si contamos las bancadas minoritarias, que no hacen mayoría, pero sí son bisagras, esas bancadas que hoy no llegan a más de 10 diputados, mientras que en el próximo congreso sí vamos a hablar de unos 25, obviamente en un contexto de fuerzas parlamentarias una bancada bisagra puede poner la balanza hacia un lado u otro.

¿Se debe comenzar un proceso de transición desde ya?

Hay que esperar los resultados del próximo domingo, porque de eso va a depender cuáles serán las fuerzas que se deben agrupar. Desde ya hay algunas bancadas y diputados que trabajan alrededor de hacer algunas acciones conjuntas o una agenda legislativa conjunta y después del domingo va a tomar un rumbo más claro.

¿En dónde se deben enfocar los procesos de transición parlamentaria?

Para hablar de estos cinco meses, este tiempo será clave para que las distintas fuerzas puedan trasladar ciertos temas de agenda, que no es que las nuevas bancadas solo vengan a poner qué se quiere trabajar, sí lo harán con algunos temas, pero otros ya están y son importantes y hay que darles continuidad para que ya van adelante. Sí creo que este tiempo será clave para esta transición, tanto en aspectos positivos como en negativos, porque habrá una transición desde las fuerzas más conservadoras o que han empujado los últimos años la dinámica legislativa y ya lo están gestionando.

El partido UNE y Vamos tienen una notable diferencia de diputados en el Congreso, ¿esto puede influir en la gobernabilidad?

Por un lado, si la UNE queda -con la presidencia- y con mayoría -en el Congreso-, va a ser mucho más fácil logar ciertas alianzas, y será positivo en el sentido que logren acuerdos con -bancadas- bisagras, van a pasar temas más importantes para el país. Porque del otro lado, 17 diputados -que tiene el partido Vamos- es muy poco, y ahí el problema es cómo van a lograr una alianza y los votos necesarios, y en la forma que lo consigan podría ser parte de la corrupción en la que está el país.

¿Cómo lograr una bancada mayoritaria?

Se tendrá que hacer ciertas maniobras y esto es un gran riesgo, porque definitivamente le pone al partido Vamos el reto de tener que lograr ciertas alianzas que no siempre serán las más positivas, y ahí hay operadores trabajando en esa línea, porque hay cierta continuidad en algunos temas.

La UNE, para ser una oposición constructiva, depende de la madurez política; lo vimos con este gobierno, jugaron un rol no tan nefasto y no fue una bancada que se opuso a todo. Por ahí hay figuras claves que saben cómo funciona la cosa ahí, también porque no van a entorpecer todo, hay ciertos temas en los que van a querer avanzar, más lo veo difícil si es Vamos -quien se convierta en el partido oficial- y cómo eso no será positivo de entrada para generar esas alianzas, sobre todo porque ahora se cuenta con una ley drástica que prohíbe el transfuguismo, a diferencia de lo que sucedió con FCN, que llegó con pocos diputados, pero sí pudo crecer.

Llegan nuevos diputados, ¿en qué deben enfocarse en este momento?

También es importante que para estos nuevos diputados esta transición signifique un periodo de mucho aprendizaje. El tiempo da para tener proceso de formación en técnicas legislativas y procesos parlamentarios y llegar con cierto conocimiento, pero lo más importante es poder tener una claridad de ese mapa político y cómo funciona la política real del Congreso. Llegar nuevo no es lo mismo que a los dos o tres días estar inmerso en una dinámica que no es fácil y requiere de otras habilidades que los nuevos no la tienen y este periodo es bueno para hacer la transición de temas y formación y poder adquirir ciertas herramientas que le vayan a servir.

No solamente es aprender cómo hacer la ley, sino como funciona realmente la política, y estas figuras que hoy controlan, fácilmente ya lo están haciendo, con el objetivo de generar procesos y dinámicas de manera que los nuevos no tengan tiempo ni de parpadear, por eso, los nuevos diputados deben desde ahora estar viendo ese mapa político, las fuerzas políticas, con quiénes pueden y deben ser aliados y no esperar hasta el 14 de enero.

¿Cómo los diputados nuevos deben blindarse de las malas prácticas que rigen a algunos parlamentarios?

Desde ahora ya se define la Junta Directiva y quienes tienen la posibilidad de hacer esos juegos -negociaciones- son los diputados que están ahorita. Por eso, ese tiempo de transición no es hasta el 14 de enero, es desde ahora, y creo que como ciudadanía tenemos que ser muy vigilantes de estos procesos, pero sobre todo debemos generar, desde ambas vías, muchísimos más canales de comunicación entre diputados, organizaciones sociales y la ciudadanía. Tienen que darse esos canales que fueron muy pocos en esta legislatura, no como debieron ser.

Es decir, ¿se debe involucrar más a la ciudadanía?

La fuerza que la ciudadanía les da a estos diputados que se encuentran con situaciones muy complejas hacen que las cosas tomen otro curso. Recordemos el 15 de septiembre del 2017, cuando la ciudanía se unió y logró que los diputados se retractaran de lo que estaban haciendo y corrigieran el rumbo, evitando así daños graves para el país.

Diputados abandonan el Congreso con el rostro cubierto y custodiados por la policía, luego de pasar varias horas encerrados en el Hemiciclo por las protestas ciudadanas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

¿Qué papel jugarán las alianzas parlamentarias en la siguiente legislatura?

En cualquier parlamento democrático todo funciona alrededor de las alianzas. Miremos al gobierno español que hoy tiene problemas porque no llega a alianzas. Las alianzas son parte de los procesos. Esto se evidenció en la actual legislatura con la bancada de la dignidad, que siendo diputados de distintos partidos lograron tener una postura única y lograron poner una agenda, aunque sea pequeña y con poca incidencia, pero fue bien recibida por la ciudadanía y permitió una válvula de escapa de todo lo que estaba sucediendo ahí adentro. Era un grupo de diputados que iba en contra de las cosas negativas que sucedían en el Congreso.

El actual desgaste del Congreso hace ver con suspicacia cualquier alianza ¿cómo se puede trabajar sin promover estos temores?

Las alianzas deben ser transparentes. La experiencia de esta bancada de la dignidad se debe aprovechar, sobre todo en la transparencia y los canales de apertura a la ciudadanía. Y teniendo un canal de comunicación abierto, pueda participar la ciudadanía, organizaciones sociales que pueden aportar también en términos de apoyo y experiencia.

¿Los diputados deben cambiar también sus estrategias de comunicación con su electorado?

En los niveles distritales sí hay claridad. El reto es con los diputados del Distrito Central y Metropolitano. Sí es algo que debe nacer de ellos y una estrategia política de los mismos diputados de posicionarse del Distrito Central o la Metro y presentarse como los representantes, sobre todo de estos lugares que son tan fuertes. Solo entre ellos son 30 diputados en el Congreso y deben, justamente, tener un canal más cercano de comunicación con sus electores de manera que las personas puedan saber quién es el diputado que los representa y reconocerlo, más allá del partido. Eso sí, es importante y es una estrategia de posicionarse, obviamente son diputados nacionales, pero es importante que digan quién los eligió, de dónde y tener esa relación más cercana con ellos.