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El arca de Noé y los pájaros carpinteros
LA BIBLIA CUENTA LA historia del patriarca Noé, quien ante el diluvio universal recogió una pareja de cada una de las especies animales para permitir su rescate. Los animales debieron portarse bien: no atacarse entre ellos cuando se trataba de especies antagónicas, ni correr. Gracias a ello, el capitán de esa barca logró llevarla a puerto. Un amigo tiene una versión parecida del gobierno y Estado guatemaltecos, con unas diferencias: Noé timonea ebrio; los animales retozan, se enredan en lunas de miel, lo cual es un problema en el caso de los elefantes. Pero los pájaros carpinteros se metieron por parvadas y rehusaron dejar de picar la madera. Es solo cuestión de tiempo antes del naufragio de la embarcación y la muerte de todos. COMO CONSE- cuencia de los avances tecnológicos, los errores o acciones malintencionadas de los políticos son cada vez más difíciles de ocultar. Las fracciones de segundo necesarias para mandar al espacio fotografías en otras ocasiones prohibidas o controladas para no causar desmedro a la imagen de ellos, los partidos, los financistas de campaña, la parentela y los amigotes del partido —perdón, de la agrupación caudillista desordenaba a la cual se han unido en forma apresurada quienes desean un lugar donde hay material robable, mejor si es en efectivo. Los animales dentro de esa arca no tienen la capacidad de entender el riesgo del mar embravecido, por estar precisamente muy ocupados actuando como les dé su regalada gana. EN ESTAS CIRCUNSTANcias, nadie debe extrañarse de la publicación periodística de reportajes, la reproducción de opiniones de conocedores de los más variados temas, calidad de la cual carecen los burócratas, todos improvisados, sin experiencia ni deseo de salir del puesto con la misma fortuna. Trabajar en el Estado y enriquecerse a ojos vistas —casas de valor millonario en las playas y en las montañas, carros, estilo suntuoso de vida solamente explicable a causa de la corrupción. Tampoco nadie debe extrañarse de la persecución —de hecho o fingida— de quienes se atreven a denunciar los desmanes. La razón es obvia: tales publicaciones los hacen penetrar en la Historia de una manera sin duda vergonzosa para sus descendientes. LA PREGUNTA PRINCIPAL se refiere a quién es el verdadero culpable mayor, aunque toda la fauna de los pasajeros comparta la responsabilidad. Peor aún: el Estado guatemalteco tiene tres arcas: la primera, ésta; la segunda aquella relacionada con el sistema de justicia, y la tercera cuyo tempestuoso mar es el de la creación de leyes. Tal vez la comparación mejor no es tanto la de un Noé ebrio, sino de los Tres Chiflados borrachos, cuyo humor se basa en somatones, en pastelazos. Ojo: las tres arcas van a llegar a un puerto, estoy seguro: pero a otro lugar situado totalmente lejos de donde debían haber llegado. En ese sentido se les puede considerar como las tres carabelas de Cristóbal Colón, quien nunca supo a dónde lo habían llevado las olas. SIGUIENDO CON ESE lenguaje figurado, puedo ver como la principal acción, sacar a todos los pájaros carpinteros —menos dos— a fin de cumplir la misión de perpetuar las especies. Calmar al resto de animales y escoger a quienes por sus habilidades pueden ayudar a pasar la tormenta, y, lo principal, decidir cuántos días faltan antes del paso de los 40 días. Noé debe quitarse la goma, dormir algo y ver poco después hacia el oscuro y lejano horizonte. No se puede guiar por las estrellas, tapadas por las nubes, y debe preguntarle a las aves marinas, pero haciéndolo con humildad. Mientras, necesita ordenar a todos los monos tapar los agujeros de los pájaros carpinteros, cuyo efecto será la segura muerte de todos los pasajeros del arca.