EDITORIAL
Sondeo muestra opinión negativa
Al cumplirse hoy los primeros cien días del gobierno del presidente Jimmy Morales, un sondeo realizado por Prensa Libre en las redes sociales evidencia con claridad la disminución de las opiniones favorables al mandatario y, en general, al Gobierno. Esto no extraña, porque ese lapso se ha caracterizado por una serie de acciones causantes de molestia, incredulidad, estupor y decepción, o que han servido para confirmar las predicciones de numerosos analistas.
Ciertamente, un sondeo no tiene la exactitud de una encuesta, pero sí constituye un instrumento válido de medición de las tendencias. Los porcentajes de las cifras de “malo”, “regular” o “bueno”, son: Prensa Libre.com, 55, 26 y 19; Facebook, 53, 22 y 25; Twitter, 62, 26 y 12; textos, 64, 16 y 18. Es de hacer notar también la posibilidad de que estos números preocupantes para el equipo de Gobierno hayan comenzado incluso antes de la toma de posesión, como resultado de acciones, expresiones y decisiones que fueron interpretadas —válidamente a criterio nuestro— como muestra de una modesta capacidad unida a una inexperiencia ya conocida e incluso aceptada como un factor para el voto favorable.
Varias han sido las razones que es fácil descubrir en la actitud de los ciudadanos participantes en el sondeo. Se puede señalar la tardanza de informar del Gabinete, uno de cuyos miembros debió salir por la puerta trasera a causa de impedimentos legales. También falló por la tardanza en indicar el nombre de su representante ante la Corte de Constitucionalidad. A todo esto se agrega el craso error de llenar las filas del partido oficialista con la peor e impresentable colección de diputados tránsfugas de la historia del país.
En una nación donde la figura presidencial es vista como sinónimo de poder decidir personalmente sobre demasiados asuntos de la vida nacional, Morales ha visto disminuida su capacidad de maniobra como consecuencia precisamente de la actitud de sus propios diputados. El asunto ha llegado al colmo de que ha preferido no saludarlos en público, ante las declaraciones de políticos oficialistas incapaces y torpes, que rayan en el abuso y el irrespeto. Hay posibilidades de que el ministro de Salud decida salir.
En esa línea de acciones, la bromista oferta de mano de obra barata guatemalteca para construir el muro de Donald Trump fue un detonante para un descenso mayor de imagen. Hasta el momento, la mejor acción presidencial ha sido solicitar la prórroga del mandato de la Cicig, tema en el que coinciden los guatemaltecos conscientes de que la urgente lucha anticorrupción necesita más ayuda foránea y que los resultados actuales han sido no solo sorprendentes, sino esperanzadores.
El mal momento del Gobierno y del presidente Morales puede ser perenne o puede detenerse, pero ello depende de la seriedad con la que todos los funcionarios se desempeñen. Pero también el Ejecutivo puede ayudar, si se decide a tener la voluntad y el valor políticos de hacer a un lado a quienes dentro del partido, el Congreso y cualquier otra entidad aconsejan mal, quieren imponer criterios ideológicos obsoletos y contribuyen a acrecentar la sospecha de que existe una asonada fantasma en su contra, con fines aviesos.