EDITORIAL
Urge compromiso con migrantes
Es indudable la importancia que reviste para la dinámica económica nacional el aporte que hacen los guatemaltecos que residen en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, desde donde llega el mayor flujo de remesas al país. Los envíos de esos recursos alcanzaban hasta el pasado jueves un poco más de 43 mil millones de quetzales, cifra que casi se equipara a lo que el Estado capta por concepto de impuestos.
Esa similitud pone en perspectiva la enorme importancia de los recursos que aportan esos connacionales, quienes, por lo general, viven en condiciones precarias en muchas de las ciudades estadounidenses, principalmente por su condición migratoria. A esta situación y a la necesidad de esa movilización se refirió ayer el secretario general de la Organización de la Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, quien afirmó que urge un pacto global sobre migraciones, para que se garanticen los derechos de esas personas.
El discurso de Ban Ki-moon fue ofrecido en ocasión de conmemorarse ayer el Día Internacional del Migrante, justamente instituido para hacer conciencia en el mundo, pero sobre todo en las naciones desarrolladas, en cuanto a la necesidad de atender de manera adecuada esos flujos migratorios. El llamado se debe a que las tragedias también se han globalizado y esto no parece ser suficiente para conmover a quienes pueden tomar decisiones trascendentales para aliviar ese éxodo, originado en la búsqueda de salir de la pobreza.
El drama humano que viven los migrantes se agudiza cuando se conocen cifras conmovedoras, como el hecho de que en apenas un año se registra la muerte de unas cinco mil mujeres, niños y hombres que simplemente buscaban una vida mejor. Guatemala, aunque en menor escala, también podría dar testimonio sobre las implicaciones de salir de un país huyendo de la pobreza y morir en el intento, en un azaroso trayecto que constituye una ignominia para los familiares que se quedan acá y que también aspiran a un cambio en su vida.
Por esa razón es que, cuando se habla de las cifras millonarias que representan las remesas para el país, se debe reconocer que detrás de esos aportes hay historias cargadas de dolor y dramatismo, pues muchos de quienes lograron llegar a su destino tuvieron que afrontar diferentes penurias, algunas como caer en manos de criminales que han convertido en un negocio infame la movilidad humana. Así también, muchos de los que no logran su objetivo se convierten en instrumentos de explotación y abusos por parte de quienes comercian con seres humanos.
Cuando el secretario de la ONU afirma que es urgente que el mundo alcance un mayor entendimiento respecto de la movilidad humana, es porque está consciente de que el motor que mueve esos desplazamientos es la agobiante pobreza, y nadie puede quedarse impasible ante ese panorama. Ello solo complica la propia sobrevivencia, como sucede en estos días en Europa, donde el escape del inframundo se está convirtiendo en una tragedia mundial que en pleno siglo XXI resulta imposible de creer porque para nadie es aceptable que sea tan difícil encontrar soluciones a esa problemática.