Ella es un ejemplo de las curiosidades de la Historia de la Literatura.
A 25 años de su fallecimiento, ha conseguido, con sus relatos de novela negra o policiaca, y su especial manera de conectar con los lectores, superar en ventas al propio William Shakespeare. Más de 500 millones de libros vendidos desde que apareció su primer título así lo avalan.
Si la mayor parte de sus obras eran un misterio que el lector debía resolver – también hizo pinitos literarios en el campo de la literatura romántica -, ahora, sigue siendo un secreto sin desvelar el hecho que sus novelas continúen vendiéndose en todo el mundo.
La creadora de Hércules Poirot escribió 88 novelas y 19 obras de teatro y sus derechos de autor generan una cifra en torno a los 10 millones de dólares anuales que hace incalculables los ingresos totales desde la aparición de su primer libro.
Su verdadero nombre
Mary Clarissa Miller, su nombre real, nació en 1890 en la localidad de Torquay, Devon, Inglaterra, siendo educada en casa por su madre. Era la hija menor del matrimonio compuesto por Fred Miller, norteamericano, y Clara Boehmer. Su educación fue la de la mejor tradición europea y los progenitores de la futura escritora eligieron para la niña la carrera de canto. Querían que fuese cantante lírica o concertista de piano, pero la joven Mary Clarissa se divertía más escribiendo cuentos y poemas que interpretando a Beethoven, mostrando siempre un carácter retraído pero muy imaginativo, que le serviría cuando, a la edad de 11 años, falleció su padre y la familia quedó con las finanzas maltrechas.
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Tras escuchar los relatos de Dickens que le leía su madre y maestra, el gusto por el género policiaco le llegó, según relata ella misma en su autobiografía, de la lectura de la novela de Gaston Leroux: “El misterio del cuarto amarillo”, pero también era una devoradora delos clásicos relatos de Edgar Allan Poe y de las aventuras de Sherlock Holmes.
Trabajó como enfermera
En el año 1914, la joven inglesa decidió independizarse y se casó con el coronel Archibald Christie, un piloto de aviación, en plena Guerra Mundial. Durante el conflicto bélico se alistó como enfermera voluntaria de la Cruz Roja y estuvo trabajando en un hospital de Inglaterra.
En esta época escribió su primera novela que tituló: “El misterioso caso de Styles”, una clásica historia policial en la que marcaría las pautas de lo que después sería su estilo narrativo, una novela en la que el lector no descubre al asesino hasta las últimas páginas.
También, pese a que era el clásico primer libro de una debutante, presentó a un protagonista a quien hizo entrar en la historia de la Literatura: el detective Hércules Poirot. Este personaje se lo inspiraron varios políticos belgas que pasaron por Inglaterra durante la época de la Gran Guerra.
Comenzar fue difícil
Como suele suceder, los comienzos no fueron sencillos y tras presentar el original a la editorial “Hodeer & Stoughton”, le fue devuelto. A continuación, dando muestras del carácter luchador que portaba, volvió a probar suerte en otra editorial, “The Bodley Head”. En esta ocasión sí consiguió que se la publicasen… después de esperar la respuesta durante dos años.
De la primera edición de su primer trabajo se vendieron unos 2.000 ejemplares, que no estaba nada mal para la época, tratándose de una autora debutante, y que le generaron la cantidad de 25 libras aunque, eso sí, la editorial insistió en que hiciera unas rectificaciones en el capítulo final, a lo que la autora, naturalmente, accedió.
Pero lo que verdaderamente marca la dimensión de lo que será Agatha Christie fue que este primer libro pasa a las páginas del rotativo “The Weekly Times”, que compró los derechos sobre la obra, para publicarlo en entregas.
La necesidad obliga
Agatha Christie no vio demasiado claro su futuro literario, incluso tras la publicación del libro en el diario, pero la mala racha económica que estaba atravesando su familia y las reclamaciones de su editorial para que escribiese otra obra, le hicieron seguir este camino.
Aunque su gran éxito editorial, a partir del cual críticos y lectores se hicieron eco del nacimiento de una gran escritora, lo consiguió en el año 1926, con la publicación de su novela “El asesinato de Roger Ackroyd”.
Con el tiempo, los detectives que creó, Hercules Poirot y Miss Marple, han hecho y sigan haciendo las delicias de muchas generaciones, pues han sido llevados incluso al cine y a la televisión.
Un episodio de novela
Agatha experimentó algunas vivencias que la asemejaban a la protagonista de alguna de sus obras, por ejemplo, cuando se enteró de las infidelidades de su esposo – quien se terminó separando de ella para vivir con su secretaria- coincidiendo en el tiempo con la muerte de su madre. Estos acontecimientos le produjeron una grave crisis nerviosa que culminó con un proceso de amnesia.
Así, una noche del año 1926 desapareció de su casa. Tras las primeras investigaciones policiales, entre las que no se descartaba el rapto, asesinato o suicidio, y en el que intervinieron 550 policías, se encontró el coche que conducía, pero sin rastro de ella. Once días más tarde se la localizó en un hotel de playa registrada con el apellido de la amante de su marido. Finalmente tuvo que someterse a un tratamiento psiquiátrico gracias al cual se restableció completamente y pudo rehacer su vida.
Una célebre obra
La escritora, que tuvo una hija del militar, de nombre Rosalind, internó a la joven en un colegio para señoritas y se marchó sola en un peligroso viaje a bordo del famoso tren Orient Express hacia Bagdad. Este viaje le inspiraría una de sus obras más conocidas: “Asesinato en el Orient Express”.
En el transcurso de este periplo aventurero conoce a Max Mallowan, un arqueólogo quince años menor que ella, con quien se casa en 1930, a pesar de las críticas que recibe. Ella tenía 40 años. A partir de entonces la escritora vive entre Oriente Medio e Inglaterra, siendo este matrimonio un éxito.
Junto a su marido tuvo que viajar por varios países de Oriente Medio donde el arqueólogo realizaba sus investigaciones. La escritora aprovechó estas circunstancias para sacar a la luz alguna de sus novelas más conocidas como: “Intriga en Bagdad” o “Muerte en el Nilo”.
52 años en cartelera
Agatha Christie también incursionó en el teatro, consiguiendo convertirse en la autora con la obra que más representaciones lleva en la historia de este género literario, gracias a “La Ratonera”, que lleva en cártel en un teatro londinense ininterrumpidamente desde 1952.
Agatha Christie falleció en Río de Janeiro a la edad de 85 años y su marido la sobrevivió tan sólo dos años.