Vida

El almanaque,su historia (Parte I)

El almanaque es un registro que comprende todos los días y meses del año, algunos con los signos del zodiaco y fases de luna.

En nuestro medio fue muy apreciado el almanaque de Sánchez y de Guise.

Éste incluía el santoral y en qué iglesia se exhibía para los fieles el Santísimo.

Desgraciadamente, todo tiene un fin. En Alemania se conservan fragmentos del primer calendario, impreso en 1457, lo mismo que en Barcelona en 1487.

En el siglo XVIII los calendarios se hicieron muy populares, como el de Benjamín Franklin en Estados Unidos, pero los más solicitados fueron los calendarios ?proféticos?, patrocinados por las universidades de Oxford y Cambridge. En nuestro medio, los primeros almanaques se remontan a mediados del siglo XIX, los cuales eran pequeños folletos.

Uno de los mejores almanaques guatemaltecos fue el de una gran empresa gasolinera. Éste fue decorado por una excelente reproducción del pintor Humberto Garavito, hacia 1950.

La época dorada del almanaque la podemos situar a partir de 1930, o sea, su desarrollo máximo en plan Kitsch. Por estos años, era un regalo al cliente, de parte de grandes empresas o de la tienda de barrio y precisamente por estos años se convertía en fuente inagotable de una modalidad cursi por excelencia.

Hay que insistir en que las grandes y pequeñas empresas eran los proveedores de estos policromados engendros, y tal parece que existía una competencia no declarada en superar en Kitsch al competidor. Pero el resultado no pudo ser mejor, el caudal de ello se transformó en un espléndido torrente. El almanaque era esperado, y como todos los comercios los regalaban, se podía escoger.

Se puede hacer una clasificación por temas de estas ilustraciones calendáricas, pensando eso sí, que para el Kitsch la vida es y será una sucesión de días felices así como de utópicas realidades, basándose en estos ?axiomas?, los temas utilizados eran religiosos, patrióticos, costumbristas, taurinos, mitológicos, eróticos, estos últimos como aquel en el que el ?artista? exageraba lo lívido y las formas de las modelos imaginarias, y por la procacidad del resultado, eran los preferidos de cantinas, carnicerías, barberías y sastrerías.

Pintura ignorada por el arte popular, pero ¿son arte popular? Por su fin y destino, y por su total aceptación por sus temas y otras razones lo son, pero no en su técnica ni en su falta de sinceridad.