Los malestares más frecuentes son dolor y distensión abdominal (cólicos), y gases. Asimismo, cambio en la frecuencia y consistencia de las evacuaciones.
Es muy frecuente que las personas que lo sufren reaccionen ante la tensión nerviosa con uno o todos los síntomas mencionados, lo cual provoca una significativa incomodidad que en casos avanzados ocasiona deterioro en la calidad de vida.
Las causas
Es una enfermedad compleja que puede deberse a movimiento intestinal anormal, mayor percepción del dolor, estrés, depresión y ansiedad.
Por eso, si sospecha que padece este problema, lo más recomendable es consultar con el médico para que le brinde un diagnóstico y tratamiento adecuados.
¿Qué hacer?
Es necesario llevar a cabo modificaciones en el estilo de vida y los hábitos alimenticios, para reducir los factores desencadenantes.
Practique alguna técnica para reducir el estrés: relajación profunda, meditación, yoga, etc.
También es importante hacer ejercicio aeróbico tres veces a la semana; evitar consumir alimentos irritantes o con altos contenidos de grasa; comer despacio y masticar bien; evitar los chicles o ingerir refrescos, porque puede aumentar el aire que llega al intestino.
Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra como frutas con cáscara, pan integral, verduras y mucha agua pura.