Escenario

Un capitán con estrella

El marco de la Segunda Guerra Mundial trae al Capitán América al 2011, con toda la carga tecnológica contemporánea y el sentimiento patriótico de 1940. Llegará a la gran pantalla del país este fin de semana.

En esta cinta, el bien y el mal no son ficticios, tienen nombres, apellidos y posturas, de modo que la polémica tiene un tinte primario.

La emoción de los seguidores de los cómics es la más perceptible, pues en una película como esta tienen material suficiente para la crítica.

Nombre controvertido

Durante la promoción de la cinta, que se efectuó el sábado recién pasado en Estados Unidos, el productor del largometraje y presidente de Marvel Studios, Kevin Feige, así como el productor ejecutivo Louis D’Esposito, explicaron que la razón de que el filme se titule El Primer Vengador en mercados como Rusia, Ucrania y Corea del Sur se debe a que existe preocupación sobre el sentimiento antiestadounidense, por la notable carga patriótica que tiene la cinta.

Capitán América: El primer vengador es el nombre completo original y ubica su historia en plena Segunda Guerra Mundial, en medio de las acciones y reacciones de Adolfo Hitler.

Sinopsis

La historia narra cómo un joven llamado Steve Rogers (Chris Evans), después de ser rechazado varias veces para enlistarse en las fuerzas militares de Estados Unidos, finalmente es aceptado para participar en un programa experimental que lo convierte en un súper soldado que el mundo conocerá como el Capitán América, quien se encargará de luchar contra los nazis.

Tecnología sin abuso

El Capitán América también apuesta por la tecnología, aunque su director Joe Johnston asegura que no lo hará, por simple moda. La tecnología “tiende a ser sobreusada y un poco rebuscada. Muchas personas están usando el 3D ahora porque sienten que deben hacerlo… Eso será pasajero, y las películas que merecen ser en 3D lo seguirán siendo. Cuando es hecho de forma mala, puede hacer que te sientas enfermo”, explica Johnston.

Se estrenará en las salas de cine de gran parte del mundo, el 22 de julio próximo, aunque a México llegará una semana después.

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