K-Pop: El fenómeno que moldea generaciones alrededor del mundo y en Guatemala

¿Género musical, movimiento cultural o fanatismo? Sin importar la respuesta, este producto surcoreano causa revuelo 3 décadas después de haber explotado.

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El grupo BTS, fue  nombrado artista del año por la revista Time en 2020. Tiene  47.1 millones de seguidores en Instagram y 66.9 millones en YouTube. (Foto Prensa Libre: Facebook BTS)
El grupo BTS, fue nombrado artista del año por la revista Time en 2020. Tiene 47.1 millones de seguidores en Instagram y 66.9 millones en YouTube. (Foto Prensa Libre: Facebook BTS)

En junio de este año los restaurantes de la cadena McDonald’s, en distintas partes del mundo, se vieron aglomerados tanto por repartidores de servicios de delivery como por jóvenes. El motivo que convocó a miles de personas a los locales de todo el globo —incluida Guatemala— solo podía explicarse con tres letras: BTS, una de las bandas surcoreanas más emblemáticas del K-Pop.

El desmedido furor se produjo por el lanzamiento de un menú especial que McDonald’s lanzó, con temática de la banda. Apenas el año pasado, los miembros de BTS fueron invitados a las 75ª Asamblea Anual de las Naciones Unidas para pronunciar un discurso a propósito de su campaña antiviolencia, Love Myself, que desarrollaron con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

Y si de números se trata, basta con subrayar que la banda se ha mantenido en la lista de los cien principales artistas de la especializada Billboard por 251 semanas —al cierre de esta nota eran los primeros en el listado—.

BTS podría ser el mejor ejemplo del éxito de una banda de K-Pop. Sin embargo, la fórmula aplica para casi todos los productos musicales en ese fenómeno. Tanto se ha expandido el movimiento surcoreano que de ocupar el puesto 29 en el mercado internacional de música en 2005 pasó a tener el octavo en 2016, según Vox Media. La expansión de este movimiento ha sido incuestionable.

¿Qué es el K-Pop?

De acuerdo con Tamar Herman, de la revista Billboard, K-Pop hace referencia a una idea musical. La expresión significa “Pop coreano”, que surge de la traducción y abreviación de Korean Pop.

El movimiento es producto de una intensa actividad de entretenimiento que comenzó a dar frutos en Corea del Sur, a mediados de la década de 1990, luego de la aprobación de una ley que buscaba reforzar el arte y la cultura en el país. Entonces se acordó que el 1% del presupuesto nacional sería invertido en expresiones de esa índole.

Luego de ese cambio surgieron tres grandes compañías que definieron las bases del K-Pop: SM, JYP y YG Entertainment, que hasta la fecha han dado luz a bandas como EXO, 2PM o el memorable PSY. Las nuevas industrias promovieron que los habitantes del país asiático se toparan con un producto de gran calidad con sello nacional y, sobre todo, que hablara por y para los jóvenes.

De acuerdo con Vox Media, las agrupaciones de K-Pop se han caracterizado desde finales de los 90 por abordar temas que apelen a la juventud, tales como la búsqueda de la libertad y el amor propio.  Las composiciones de estas bandas están hechas de una aleación de géneros que abarcan el pop, el rock, el EDM, el hip-hop, la electrónica y demás, razón por la cual el K-Pop no podría considerarse como un género único. Cabe señalar que estos grupos cantan en coreano, pero durante los últimos años han incluido frases en inglés.

Especialistas en el tema han comentado que esa decisión, además de producir piezas melódicas y pegadizas, generó una mayor expansión de las agrupaciones por el mundo. En especial, logró una entrada a espacios musicales como radios, televisoras y revistas de Estados Unidos. A partir de allí, la historia del K-Pop pasó a concebirse como un fenómeno mundial, según Vox Media.

Además de esos valores, las agrupaciones de K-Pop, tanto de mujeres como de hombres, suelen tener una propuesta audiovisual particular. Los videos se distinguen por presentar a sus cinco o más integrantes dentro de narrativas únicas, escenografías pomposas, coreografías sincronizadas y, en algunos casos —como la banda EXO—, suelen crear dos versiones de video por una misma canción.

El éxito de ese universo no sería lo mismo sin dos componentes básicos: redes sociales como YouTube —en la que se contabilizan millones de vistas en estos videos- o Twitter —donde la interacción es fundamental para las agrupaciones—, y, por supuesto, un séquito de fanáticos distribuidos por todo el mundo.  Guatemala no se queda atrás en cuanto a seguidores del movimiento se refiere.

Pasión local

Nicté Chicas reside en Zacapa, estudia Relaciones y Comercio Internacional y tiene 18 años, pero desde los 16 se considera fanática del K-Pop. Cuenta que llegó a este universo luego de su gusto por las telenovelas asiáticas que veía desde los 15. Un día, cuando utilizaba YouTube, se le sugirió un video de BTS.

Luego de escucharlo se sintió flechada por el concepto y las letras, y comenzó a estudiar más a la banda. Asegura que, como muchos fanáticos, este tipo de música la ayudó a salir adelante en momentos emocionales difíciles.

Aunque por muchos años ha sido fanática de BTS, últimamente se considera más seguidora de Enhypen, una banda que debutó en noviembre del año pasado.

“Para mí son como un trabajo. Les dedico muchas horas al día: los escucho durante mi tiempo libre, antes de dormir; estoy pendiente de lo que puedan publicar…”, dice la joven.

Nicté agrega que su gusto va más allá de escuchar música. Su interacción en Twitter se relaciona al K-Pop, está en la base de datos de fanes de Enhypen, traduce información de la banda y últimamente apoya en hacer pedidos de álbumes físicos de la agrupación.

La joven señala que muchas veces las personas ven este gusto como algo atípico, ya que se trata de un producto no estadounidense, pero entiende que esas reacciones se deben a una brecha cultural muy grande, por el lenguaje y la xenofobia que predomina.

“La gente lo ve como una obsesión. Tal vez sí lo es, pero creo que es una lástima que se lo puedan perder. Yo vivo feliz con el K-Pop”, comparte.

Karla Castro, de 27 años, vive en la capital, es contadora en un colegio y estudiante de Maestría en Estándares Internacionales de Contabilidad y Auditoría. Hace una década conoció el K-Pop. En la actualidad, junto a seis personas más, lidera la base de fanes del grupo EXO, llamado EXO Planet Guatemala.

La organización comenzó cuando, en 2014, junto a una amiga, Karla se topó con una página de Facebook que estaba destinada a fanes de la banda en el país. Las jóvenes escribieron a las administradoras del perfil para ayudarles con el espacio. Tiempo después resultaron gestionando la página. Esto ocurrió hace siete años años, cuando en el país no había explotado aún el movimiento.

“Lo cubrimos porque es nuestra pasión”, comenta Karla, quien desde entonces se ha encargado de gestionar, a través de proveedores, algunos productos que se facilitan a fanáticos de EXO en el país. Algunos son membresías de Spotify, iTunes o YouTube, mediante los cuales varios seguidores organizados pueden escuchar la música y hacer streaming por turnos de cuatro horas a lo largo de cada día. Esto ayuda a que la banda tenga más reproducciones en las plataformas y gane popularidad.

Karla Castro y Jacqueline Ramírez, parte del equipo de EXO Planet Guatemala. (Foto Prensa Libre: Cortesía Karla Castro)

Al inicio, EXO Planet Guatemala estaba integrado por unas 10 personas, pero en la actualidad se calcula que tiene 550 seguidores en todo el país. Karla refiere que desde la gestión del colectivo se hacen pedidos de álbumes de la banda, se han colocado pantallas con imágenes para celebrar el aniversario del grupo en directorios de centros comerciales e incluso, en una ocasión, se organizaron para proyectar un video a través de una pantalla, en el Lotte Young Plaza de Corea del Sur.

Además de esas acciones, también organizaban algunas actividades presenciales antes de la pandemia, en las cuales se celebraba el aniversario de la banda, así como de la creación del colectivo de fanáticas. También han participado en concursos como el K—Day, que se celebraba antes de la pandemia y convocaba a amantes del movimiento.

La vinculación entre personas con este mismo interés tiene gran importancia, pues de esa forma más fanáticos pueden conocerse. A la vez, ayuda a las bandas a multiplicar sus seguidores y popularidad.

Karla y Nicté coinciden en que el K-Pop les ha permitido expandir sus redes de contactos, local e internacionalmente, gracias a las posibilidades del internet. Comentan que desde ese espacio han logrado establecer vínculos con fanes de otros países, con quienes comparten y hasta se han organizado para promover acciones a propósito del K-Pop. Esa es otra identidad que los define.

EL K-POP frente a la sociedad

Syun Jang, oficial de diplomacia pública y coordinadora cultural en la Embajada de Corea del Sur en Guatemala, comenta que la influencia del K-Pop en el país se ha vuelto notoria. Refiere que, a partir la música, muchos fanáticos del movimiento han despertado interés en expresiones culturales del país asiático, como su idioma o gastronomía.

“Se empieza con la música, pero luego terminan conectándose con la cultura coreana. Es algo que ha dado la visión de conocer más allá de Guatemala”, comenta Jang, quien apunta que, antes de la pandemia y ante el gusto de muchas personas por el K-Pop, desde la embajada de Corea del Sur se efectuaban actividades, junto a otras organizaciones, como el K-Experience, el K-Day o el K-Pop Festival.

En ellas se invitaba a músicos y se hacían concursos. La asistencia era de unas mil 500 personas por actividad, cuenta la oficial de diplomacia.
Jang agrega que el interés que despierta el K-Pop se ha evidenciado con la llegada de estudiantes al Centro de Aprendizaje de Lenguas de la Usac, donde en la actualidad se contabilizan cerca de unos 250 estudiantes del idioma coreano.

De acuerdo con Syun, el K-Pop ha moldeado estilos de vida de guatemaltecos que han cursado estudios en Corea del Sur y de quienes incluso se han radicado allá.

El sociólogo Otto Rivera opina que un fenómeno cultural —en este caso, el K-Pop— se caracteriza por la generalización de un comportamiento entre muchos adeptos de un mismo “corte generacional global”. Es una oleada que puede suceder en varios lugares en simultáneo y que se ve como un parteaguas.

Rivera señala que un componente esencial para los fenómenos culturales de la actualidad es el internet. Este espacio, afirma, ha podido modificar el comportamiento en las generaciones jóvenes.

En cuanto al mensaje que los fenómenos puedan transmitir, señala que se trata de posturas que muchas veces anhelan los seguidores. Por eso, en una sociedad como Guatemala, en la cual predomina la poca emocionalidad, un producto o movimiento cultural con mensaje transformador puede despertar gran interés, apunta el sociólogo.

“Es por eso que la música puede captar lo que muchos sienten y comparten en un momento determinado”, expresa.